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Viernes, 2 de diciembre de 2005


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

Japón reformará su Constitución pacifista para convertirse en una potencia militar

En su primera revisión desde 1947, Tokio eliminará algunos principios antibélicos del texto impuesto por EE.UU. tras la Segunda Guerra Mundial

 

Por primera vez desde su promulgación en 1947, la Constitución pacifista de Japón será reformada. La revisión de la Carta Magna nipona, impuesta por Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial, afectará, precisamente, a los principios antibélicos que la convertían en un ejemplo único en el mundo.

Así lo reveló ayer, durante la celebración de su 50 aniversario, el Partido Liberal Democrático (PLD), cuyo líder, Junichiro Koizumi, logró una aplastante victoria en las elecciones de septiembre.

Aunque el borrador del PLD mantiene el artículo 9, que establece que «el pueblo japonés renuncia a la guerra como un derecho soberano de la nación y a las amenazas o al uso de la fuerza como medios para resolver disputas internacionales», incorpora significativas novedades para ampliar el papel del Ejército nipón, denominado hasta ahora Fuerzas de Autodefensa. Bajo este eufemismo se oculta una potente maquinaria militar con más de 250.000 soldados y un presupuesto anual de 37.590 millones de euros.

La nueva redacción suprimirá un párrafo donde reza que «fuerzas de tierra, mar y aire, así como otro potencial de guerra, nunca serán mantenidas» por otro en el que se afirma que «para garantizar la paz y la independencia de nuestro país, así como la seguridad del Estado y del pueblo, las fuerzas militares para la autodefensa serán mantenidas bajo la autoridad del primer ministro como supremo comandante».

Militares en el extranjero

Además, la futura Constitución aclara los casos en los cuales el Ejército japonés, que recibe por primera vez este nombre en el borrador, podrá participar en misiones en el extranjero. «Junto a las actividades necesarias para la autodefensa, las Fuerzas Armadas pueden tomar parte en los esfuerzos para mantener la paz en el mundo y la seguridad bajo la cooperación internacional, así como para preservar el orden público fundamental en nuestro país», proclama el texto, que prevé la creación de un tribunal castrense y de un auténtico Ministerio cuyas funciones eran desarrolladas hasta ahora por la Agencia de Defensa, de menor rango.

Con esta nueva atribución de competencias, el Gobierno nipón ya no tendrá que interpretar la Carta Magna, como hizo en la revisión efectuada en 1992, para justificar el envío de sus tropas a zonas de conflicto como Afganistán o Irak, donde tiene destinados a unos 600 soldados.

«En esta época de grandes cambios, es nuestra responsabilidad llevar a cabo las reformas necesarias para mantener la paz», esgrimió Koizumi, empeñado en relanzar el papel de Tokio como potencia militar y uno de los más fieles aliados de EE.UU. en su guerra contra el terrorismo.

Fuente: ABC
23.11.05

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