De
panadera en Charleroi al cinturón de explosivos en Bagdad
Muriel Degauque, de
38 años, se convirtió al Islam tras casarse con su primer marido de
origen turco. Su segundo compañero sentimental la animó a convertirse en
la primera terrorista suicida europea en Irak
Muriel
Degauque era una chica de apariencia vulgar, que pasaba desapercibida en
la localidad de Charleroi, al sur de Bruselas, donde nació y creció y
donde ejercía como vendedora de pan. A sus 38 años había contraído
matrimonio por segunda vez con un joven siete años menor que ella de
origen marroquí, Issam Goris, tras haberse divorciado de su anterior
marido, un turco con el que dio sus primeros pasos como convertida al
Islam.
Esta joven belga de sonrisa bonachona dio a su vida un giro de ciento
ochenta grados tras conocer a su segundo marido, que resultó ser un
musulmán radical y que viajó con Muriel a Marruecos, de donde la joven
volvió desconocida. A su regreso a Bruselas, se instaló en la comunidad
de Saint Josse, una zona humilde situada a pocos minutos del centro de
la capital belga, habitada en gran parte por población marroquí y turca,
y en la que no faltan las mezquitas. Muriel comenzó a llevar velo, como
la mayoría de jóvenes de su barrio, y más tarde decidió esconderse tras
un burka tapándose de pies a cabeza. Toda esta evolución vino acompañada
de un desentendimiento entre Muriel y sus padres, que apenas guardaban
el contacto con ella.
Sólo murió ella
Habían recibido las últimas noticias de su hija el pasado verano, cuando
ella misma les llamó por teléfono desde Siria, donde había hecho la
primera parada en el camino destino a Irak. Sin tener idea alguna de las
intenciones de su hija, el miércoles ataron cabos tras escuchar que el
atentado suicida que tuvo el lugar en Bagdad el pasado 9 de noviembre
había sido perpetrado por una joven de origen belga. Momentos más tarde
vieron su domicilio rodeado por las unidades de Policía belga.
A bordo de un coche bomba y con el cuerpo rodeado de explosivos, se
dirigió a un convoy norteamericano y detonó la carga explosiva en pleno
centro de la capital iraquí. Según el diario De Standaard, la joven no
causó ninguna muerte más que la suya. El mismo diario belga, afirma que
tras el atentado se encontró un pasaporte belga en el cuerpo de la
atacante, junto a varios papeles que daban pistas sobre su llegada a
Irak a través de Turquía.
«Cuando ví las primeras fotos, me dije a mí misma, ¡es mi hija!» declaró
la madre de Muriel a la cadena pública belga. «Ella era muy buena»,
afirmó su madre, «pero muy fácilmente influenciable», añadió
reconociendo cómo ella misma había observado su inmersión en el
fundamentalismo.
Voluntarios en Irak
La Policía belga ha afirmado que siguió los pasos de la joven convertida
al Islam durante meses pero «cuando se supo de su relación con Irak ya
era demasiado tarde», declaró el experto en Islam y antiterrorismo de la
Policía belga, Alain Gringnard a la televisión pública, añadiendo que
sólo cuando se tuvo conocimiento de la nacionalidad de la terrorista se
pudo actuar en consecuencia. Su compañero sentimental, que murió a manos
de las tropas norteamericanas momentos más tarde cuando fue sorprendido
con un cinturón de explosivos, la podría haber animado a perpetrar el
atentado según la Policía.
Los arrestos de sospechosos que podrían pertenecer al entorno de Muriel
se han sucedido en Bélgica y en Francia en los dos últimos días. El
miércoles fueron detenidos catorce sospechosos, nueve de ellos belgas.
En la jornada de ayer cinco de los detenidos fueron arrestados acusados
de estar involucrados en una red terrorista que envía voluntarios a
Irak, entre los que figuró Muriel. De los cinco arrestados, uno es de
origen tunecino y el resto son belgas de los que tres tienen orígenes
extranjeros.
Promesas para incautas
La novia de uno de los detenidos el miércoles por su relación con una
red que enviaba terroristas suicidas a Irak estaba siendo preparada para
inmolarse en un atentado, según sus propias declaraciones a medios
locales. La chica, de 18 años y originaria de Ruanda, confesó ante las
cámaras de dos cadenas de televisión que su novio, de origen marroquí,
le había prometido que «ambos irían al paraíso».
Muriel es la primera voluntaria europea que ha sorprendido al Viejo Contienente perpetrando un atentado suicida fuera de sus fronteras, lo
que despierta nuevas interrogantes y cuestiones en torno a la
radicalización y el reclutamiento terrorista.
Fuente: ABC
02.12.05
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