Seguridad Pública y Protección Civil
 |
|
| |
 |
|
|
El
Papa se coloca un tricornio de la Guardia Civil ante la audiencia
Benedicto XVI se ha
colocado sobre la cabeza un tricornio de la Guardia Civil que alguien le
entregó en la audiencia de los miércoles
Benedicto XVI ha
protagonizado una anécdota curiosa al colocarse sobre la cabeza un
tricornio de la Guardia Civil que alguien le ha entregado durante la
audiencia de los miércoles.

El
papa no ha dudado en colocárselo sobre la cabeza dando la posibilidad de
que esta curiosa imagen quedase grabada para la posteridad.
Aparte de la anécdota, el
Papa ha instado a los gobernantes a ponerse del lado de los humildes,
las víctimas y los más necesitados, al tiempo que animó a los débiles a
confiar en Dios para superar las dificultades.
El Pontífice ha
pronunciado este mensaje ante unas veinte mil personas congregadas en la
Plaza de San Pedro para asistir a la tradicional audiencia general de
los miércoles, que hoy estuvo dedicada al Salmo 137, «Rendimiento de
gracias».
«Dios hace la elección de ponerse en defensa de los débiles, de las
víctimas, de los últimos», dijo el Papa, que hizo un llamamiento «a los
gobiernos, pero también a todos nosotros para que cada uno sepa qué
elección hacer, es decir, ponerse al lado de los humildes, los pobres,
los últimos».
Insistió en que los fieles deben estar seguros de que «por graves y
difíciles que sean las pruebas que nos esperan, nunca seremos
abandonados».
Al término de la audiencia, Benedicto XVI hizo los tradicionales saludos
en distintos idiomas y, en un mensaje dirigido a una delegación de la
Asociación Italiana de Arbitros, recordó «el valor del deporte» como
vehículo para promover «la cultura del respeto, la lealtad y la serena
convivencia».
En español, saludó a los peregrinos de Latinoamérica y España y con
particular afecto a los alumnos del Seminario y Colegio diocesano de
Getafe.
|
«Ha sido un homenaje a la
vocación de servicio de la Guardia Civil» |
El capellán de la Academia de
Oficiales de la Guardia Civil de Aranjuez no quiere ser
protagonista, pero el momento en que el Papa se puso el
tricornio que le acercó para que lo bendijera ha quedado
inmortalizado en una fotografía que ha dado la vuelta al mundo
«No, no, no se equivoque. En esta historia sólo hay dos
protagonistas: el Papa y la Guardia Civil». Con humildad
y tono afable, Ignacio María Doñoro de los Ríos, capellán de la
Academia de Oficiales de la Guardia Civil de Aranjuez (Madrid),
hace esta puntualización veinticuatro horas después de haber
conseguido una imagen que ha dado la vuelta al mundo: la del
Papa Benedicto XVI poniéndose en la cabeza, en el corazón de la
Plaza de San Pedro, el símbolo por el que la Benemérita es
conocida dentro y fuera de nuestras fronteras: el tricornio.
Por encima de la trascendencia mediática de la fotografía,
Doñoro de los Ríos -también llamado «Páter»- destaca que el
Papa, «al tomar en sus manos el tricornio para luego llevárselo
a la cabeza, ha querido rendir un homenaje espontáneo a la
Guardia Civil por su vocación de servicio al ciudadano, a la
libertad y a la paz. En definitiva, por su labor, entre
otras, en la lucha contra el terrorismo, un combate que lleva
muchos años realizando de forma ejemplar, en silencio y con el
sacrifico de muchos de los suyos. Este reconocimiento es el
auténtico, verdadero y extraordinario valor del gesto que han
recogido las fotografías que, como dicen, han dado la vuelta al
mundo».
El tricornio pertenece a uno de los dos caballeros alféreces
cadetes -Juan de Dios Toledo y Raúl Torres- que con el capellán
acudieron el pasado miércoles al Vaticano para rezar primero
ante la tumba de Juan Pablo II y asistir luego a la audiencia de
Benedicto XVI en la Plaza de San Pedro. El objetivo de los tres
era única y exclusivamente que Su Santidad bendijera el
tricornio, pero la sorpresa fue mayúscula cuando el «papamóvil»
se detuvo cerca de ellos y ante la bandera española que portaban
algunos de los asistentes. Para que recibiera la bendición, el «Páter»
aproximó el tricornio a las manos del Santo Padre y «él, con una
profunda mirada de cariño y con gesto solemne, se lo puso sobre
su cabeza, como si se tratara de una corona». «En ese momento
-continúa el relato del capellán- todo el mundo calló y segundos
después expresamos nuestra emoción y agradecimiento con un
intenso aplauso que fue seguido por todas las personas que
estaban a nuestro alrededor. No fueron necesarias las palabras.
Sus ojos y sonrisa lo dijeron todo».
Para Ignacio María Doñoro de los Ríos, Benedicto XVI sabía
«perfectamente que lo que le habíamos entregado no era un gorro
cualquiera. Él, que ha estado en varias ocasiones en España y
que es hijo de un miembro de la Gendarmería alemana, sabe
perfectamente cuál es el significado del tricornio; más aún,
sabe perfectamente el trabajo que realiza la Guardia Civil. Un
trabajo que no es una profesión -desearía que esto quedara bien
claro-, sino una vocación de servicio a los españoles».
El capellán y los dos alféreces cadetes regresarán a Madrid
mañana, sábado, y el destino que tendrá el tricornio bendecido y
con el que el Santo Padre cubrió su cabeza es aún una incógnita.
De momento, se cree que se quedará en manos de su dueño, aunque
cuando lleguen a Aranjuez, «Dios dirá». |
Fuentes: La Voz de
Galicia
ABC
Belt Ibérica S.A.
07.12.05
09.12.05
|