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Martes, 13 de diciembre de 2005


Seguridad Pública y Protección Civil

«Benedicto XVI es ya el Papa de la Guardia Civil»

«Fue increíble», dice el capellán que hizo posible una de las fotos del año

 

Todavía quedan dos semanas para el sorteo de la Lotería de Navidad, pero a Ignacio María Doñoro de los Ríos ya le ha tocado el «gordo». Para este capellán destinado a la Academia de Oficiales de la Guardia Civil de Aranjuez (Madrid), visitar Roma con dos jóvenes cadetes coincidiendo con una audiencia papal en la imponente plaza de San Pedro ya era todo un premio, pero estrechar en persona la mano del Santo Padre y conseguir que se ponga en la cabeza durante unos instantes el símbolo de la Benemérita es algo que casi no puede explicar con palabras.

El gran revuelo mediático provocado por la imagen de Benedicto XVI tocado con el tricornio, las decenas de llamadas de felicitación y el «acoso » de los periodistas que buscan las impresiones del «hombre de la semana » son lo de menos, meras anécdotas que dan fe de una jornada que el «páter» no cambiaría por nada. Para Doñoro de los Ríos, lo verdaderamente importante fue el cariño, «la mirada de amor» de Benedicto XVI, el homenaje del Pontífice a una institución «que se lo merece ». «Como capellán de la Guardia Civil, ¿qué más puedo pedir? », resume.

«Fue cosa de la providencia», sentencia al repasar todos los factores que hicieron posible la histórica instantánea del pasado miércoles. El capellán, acompañado por Juan de Dios Toledo y Raúl Torres, dos caballeros alféreces cadetes - «póngalo así, ése es el nombre correcto y seguro que les hace mucha ilusión », comenta puntillosode la Academia de Aranjuez, había acudido a Roma para rezar ante la tumba de Juan Pablo II y, de paso, ver de cerca al Papa durante la tradicional audiencia general del Santo Padre en la plaza de San Pedro. Antes de que Benedicto XVI bajara a saludar a los fieles, Doñoro de los Ríos y sus acompañantes se mezclaron con varios grupos de italianos, americanos y alemanes. El primer augurio de que la jornada prometía llegó en forma de regalo inesperado. «Un nuncio llegó por allí con un sobre que le había regalado el Papa, en el que había unos rosarios para su gente. Al vernos, lo abrió y le regaló uno a Juan de Dios. Yo le pedí otro, y aunque tenía muy pocos dijo: - Ya que sois de la Guardia Civil te lo voy a dar- », explica.

No fue la única puerta que les abrió el uniforme de la Benemérita. La salida del Papa era inminente, pero Doñoro de los Ríos y los dos cadetes estaban estancados en la tercera fila, demasiado lejos para conseguir su objetivo de que Benedicto XVI bendijera el tricornio. No era cuestión de abrirse paso a codazos, pero tampoco hizo falta. «Un grupo de americanos le cedió su puesto en primera línea a uno de los alféreces, y una chica italiana nos dijo que le haría mucha ilusión que pasáramos nosotros ». El primer paso estaba dado, aunque el Sumo Pontífice empezó a saludar a pie a los fieles situados justo en el extremo contrario al suyo. Sin embargo, al llegar junto a ellos, se subió al «Papamóvil », por lo que el «páter » pensó que ya no había nada que hacer. Y la providencia, como él dice, hizo de las suyas. «El coche se paró al lado de Juan de Dios y Benedicto XVI le dio la mano. Volvió a arrancar pero se detuvo otra vez, y le tendí el tricornio para que lo bendijera ». Entonces llegó el instante que ha dado la vuelta al mundo y mantiene subyugado al capellán. «Lo cogió, lo miró con reverencia y se lo puso en la cabeza. Hubo un silencio tremendo y después un gran aplauso. Estábamos electrificados », recuerda.

Aunque ya han pasado varios días, Doñoro de los Ríos mantiene intacta la emoción del momento, pero se pone muy serio para eliminar cualquier matiz de casualidad en el gesto del Santo Padre: «Ha sido el abrazo del Papa a España, concretado en una institución de la que todos nos sentimos orgullosos. Es como si nos hubiera dicho - adelante, lo estais haciendo muy bien- ». Lo cierto es que la «anécdota » de su viaje a Roma ha dado para mucho. Probablemente ha perdido la cuenta del número de veces que la ha relatado; tantas que ya se ha aprendido algunos truquillos periodísticos y deja caer titulares como «se puede decir que Benedicto XVI es ya el Papa de la Guardia Civil ». Ayer llegó a Madrid y seguro que, orgulloso, se la contará a los cadetes de la Academia de Aranjuez mil veces más, aunque él no quiere ningún papel principal. «Los únicos protagonistas son la Guardia Civil y el Papa », afirma antes de relatar el penúltimo «efecto colateral » de su aventura. «El otro día me llamó un señor que quería hacerme un regalo. Yo le dije que se lo diera a los guardias civiles de su pueblo, que son los que se lo merecen. Ellos no piden nada por servir ».

Que su «aventura » protagonismo y asegura una y otra vez que los únicos protagonistas de la historia «son la Guardia Civil y el Papa »c a los que incluso intenta De tanto contarla, el pater incluso está haciendo sus primeros pinitos en el mundo periodístico El pater regresó ayer a Madrid

Lo cierto es que el viaje del pater y sus dos acompañantes a Roma ha dado para mucho. Ayer volvieron a España

El pater volvió a Madrid con una aventura inolvidable bajo el brazoy sus dos acompañantes volvieron ayer a MadridY como su «aventura » en el Vaticano le ha convertido en el objetivo de decenas de periodistas a la busca de sus impresiones (mejorar este párrafo), el pater ya está haciendo sus primeros pinitos con los titulares: «Benedicto XVI ya es el Papa de la Benemérita »

Fuente: La Razón
11.12.05

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