«Benedicto XVI es ya el Papa de la Guardia Civil»
«Fue increíble»,
dice el capellán que hizo posible una de las fotos del año
Todavía quedan dos
semanas para el sorteo de la Lotería de Navidad, pero a Ignacio María
Doñoro de los Ríos ya le ha tocado el «gordo». Para este capellán
destinado a la Academia de Oficiales de la Guardia Civil de Aranjuez
(Madrid), visitar Roma con dos jóvenes cadetes coincidiendo con una
audiencia papal en la imponente plaza de San Pedro ya era todo un
premio, pero estrechar en persona la mano del Santo Padre y conseguir
que se ponga en la cabeza durante unos instantes el símbolo de la
Benemérita es algo que casi no puede explicar con palabras.

El gran revuelo mediático
provocado por la imagen de Benedicto XVI tocado con el tricornio, las
decenas de llamadas de felicitación y el «acoso » de los periodistas que
buscan las impresiones del «hombre de la semana » son lo de menos, meras
anécdotas que dan fe de una jornada que el «páter» no cambiaría por
nada. Para Doñoro de los Ríos, lo verdaderamente importante fue el
cariño, «la mirada de amor» de Benedicto XVI, el homenaje del Pontífice
a una institución «que se lo merece ». «Como capellán de la Guardia
Civil, ¿qué más puedo pedir? », resume.
«Fue cosa de la
providencia», sentencia al repasar todos los factores que hicieron
posible la histórica instantánea del pasado miércoles. El capellán,
acompañado por Juan de Dios Toledo y Raúl Torres, dos caballeros alféreces cadetes - «póngalo así, ése es el nombre correcto y seguro que
les hace mucha ilusión », comenta puntillosode la Academia de Aranjuez,
había acudido a Roma para rezar ante la tumba de Juan Pablo II y, de
paso, ver de cerca al Papa durante la tradicional audiencia general del
Santo Padre en la plaza de San Pedro. Antes de que Benedicto XVI bajara
a saludar a los fieles, Doñoro de los Ríos y sus acompañantes se
mezclaron con varios grupos de italianos, americanos y alemanes. El
primer augurio de que la jornada prometía llegó en forma de regalo
inesperado. «Un nuncio llegó por allí con un sobre que le había regalado
el Papa, en el que había unos rosarios para su gente. Al vernos, lo
abrió y le regaló uno a Juan de Dios. Yo le pedí otro, y aunque tenía
muy pocos dijo: - Ya que sois de la Guardia Civil te lo voy a dar- »,
explica.
No fue la única puerta
que les abrió el uniforme de la Benemérita. La salida del Papa era
inminente, pero Doñoro de los Ríos y los dos cadetes estaban estancados
en la tercera fila, demasiado lejos para conseguir su objetivo de que
Benedicto XVI bendijera el tricornio. No era cuestión de abrirse paso a
codazos, pero tampoco hizo falta. «Un grupo de americanos le cedió su
puesto en primera línea a uno de los alféreces, y una chica italiana nos
dijo que le haría mucha ilusión que pasáramos nosotros ». El primer paso
estaba dado, aunque el Sumo Pontífice empezó a saludar a pie a los
fieles situados justo en el extremo contrario al suyo. Sin embargo, al
llegar junto a ellos, se subió al «Papamóvil », por lo que el «páter »
pensó que ya no había nada que hacer. Y la providencia, como él dice,
hizo de las suyas. «El coche se paró al lado de Juan de Dios y Benedicto
XVI le dio la mano. Volvió a arrancar pero se detuvo otra vez, y le
tendí el tricornio para que lo bendijera ». Entonces llegó el instante
que ha dado la vuelta al mundo y mantiene subyugado al capellán. «Lo
cogió, lo miró con reverencia y se lo puso en la cabeza. Hubo un
silencio tremendo y después un gran aplauso. Estábamos electrificados »,
recuerda.
Aunque ya han pasado
varios días, Doñoro de los Ríos mantiene intacta la emoción del momento,
pero se pone muy serio para eliminar cualquier matiz de casualidad en el
gesto del Santo Padre: «Ha sido el abrazo del Papa a España, concretado
en una institución de la que todos nos sentimos orgullosos. Es como si
nos hubiera dicho - adelante, lo estais haciendo muy bien- ». Lo cierto
es que la «anécdota » de su viaje a Roma ha dado para mucho.
Probablemente ha perdido la cuenta del número de veces que la ha
relatado; tantas que ya se ha aprendido algunos truquillos periodísticos
y deja caer titulares como «se puede decir que Benedicto XVI es ya el
Papa de la Guardia Civil ». Ayer llegó a Madrid y seguro que, orgulloso,
se la contará a los cadetes de la Academia de Aranjuez mil veces más,
aunque él no quiere ningún papel principal. «Los únicos protagonistas
son la Guardia Civil y el Papa », afirma antes de relatar el penúltimo
«efecto colateral » de su aventura. «El otro día me llamó un señor que
quería hacerme un regalo. Yo le dije que se lo diera a los guardias
civiles de su pueblo, que son los que se lo merecen. Ellos no piden nada
por servir ».
Que su «aventura »
protagonismo y asegura una y otra vez que los únicos protagonistas de la
historia «son la Guardia Civil y el Papa »c a los que incluso intenta De
tanto contarla, el pater incluso está haciendo sus primeros pinitos en
el mundo periodístico El pater regresó ayer a Madrid
Lo cierto es que el viaje
del pater y sus dos acompañantes a Roma ha dado para mucho. Ayer
volvieron a España
El pater volvió a
Madrid con una aventura inolvidable bajo el brazoy sus dos acompañantes
volvieron ayer a MadridY como su «aventura » en el Vaticano le ha
convertido en el objetivo de decenas de periodistas a la busca de sus
impresiones (mejorar este párrafo), el pater ya está haciendo sus
primeros pinitos con los titulares: «Benedicto XVI ya es el Papa de la
Benemérita »
Fuente: La Razón
11.12.05
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