El
éxodo rural ha aumentado el riesgo de incendio en los bosques de la isla
de La Palma
El Plan de
Autoprotección de Montes fija mejoras en los cortafuegos
El éxodo del medio rural
es uno de los factores que ha incrementado el riesgo de incendio en los
bosques de la Isla. El riesgo de fuego se ha visto sensiblemente
potenciado por el significativo retroceso de los aprovechamientos
forestales. Según señaló un portavoz de la Sección de Montes del
Cabildo, el éxodo rural ha supuesto la desvinculación de la población
del monte.
El portavoz de la sección de Montes del Cabildo de La Palma agregó que
si bien actualmente la Isla tiene más medios materiales para la lucha
contra los incendios. Pese a ello, se cuenta con menos efectivos a pie
de monte en defensa de la cubierta vegetal.
La Palma dispone desde el
año 2000 de un mapa de combustibles vegetales que fija los puntos
más conflictivos y traza las líneas de defensa de los bosques. En el
Plan de Autoprotección de Montes se establecen 35 mejoras en los
principales cortafuegos, de las cuales no todas han sido ejecutadas. En
el último incendio forestal que azotó la Isla quedó patente la
efectividad de las trochas a la hora de neutralizar el avance de las
llamas y sofocar un violento fuego forestal.
Algunas de estas brechas
sobre la cubierta boscosa, como ocurre en el surco de El Fayal, en
Puntagorda, y en el Lomo de la Ciudad, en Garafía, han sido dotadas de
una red de agua de alta presión. Estas infraestructuras han demostrado
un alto nivel de eficacia, siempre según el citado portavoz.
Limpiezas periódicas
Según se recoge en el plan, "la dificultad orográfica de La Palma
aconseja que el mejor modo de detener en la Isla un fuego es la
preparación del territorio". En este sentido, detalla que a través de
las aperturas en las masas forestales "se rompe la continuidad del
combustible tanto vertical como horizontal". Pero el acondicionamiento
de estas superficies sometidas a desbroce para reducir la biomasa no
está exento de polémica.
En unos casos, debido a
que, una vez abiertas las franjas dentro de la espesura de los sotos,
originando la correspondiente agresión a la masa arbórea, no se llevan a
cabo las necesarias labores periódicas de limpieza y mantenimiento. Esto
provoca que la maleza vuelva a ocupar con el tiempo el espacio despejado
a la vegetación. En otros casos, la crítica deriva del latigazo que
supone a la cubierta forestal de un entorno de alto valor ecológico.
En conjunto, las 98
actuaciones recogidas en el Plan de Autoprotección de Montes están
valoradas en 14.479.000 euros. Se centran en doce de los 14 municipios,
aunque las más ambiciosas se localizan en Barlovento, Garafía,
Puntagorda y Tijarafe. Las principales se refieren al mantenimiento y
mejora de los cortafuegos, la ampliación de éstos, creación de fajas
auxiliares en sus bordes y construcción de depósitos en cabecera.
Las rayas que se
considera en el documento que han de ser reforzadas son, entre otras,
las de Gallegos o Lomo de la Ciudad.
Fuente: La Opinión de
Tenerife
07.12.05
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Suplemento Temático: Incendios Forestales.