La
industria armamentística española tiene trabajo hasta 2014
Los proyectos de
Navantia y Eads-Casa incluyen desde aviones de transporte hasta fragatas
y submarinos para medio mundo
Venezuela, Colombia,
Arabia Saudí... Tres países que en la última semana se han
interesado por los productos que ofrecen las industrias
armamentísticas españolas. Otros muchos tienen ya en España
contratos en producción. El sector está en alza, tiene buenas
perspectivas y, más allá de polémicas, una situación económica muy
positiva.

Lo cierto es que la venta
de material al Gobierno de Hugo Chávez ha reportado a dos empresas
españolas 1.700 millones de euros, lo que supone el negocio más
cuantioso de esta industria en España. Y si Colombia finalmente decide
comprar los veintiún aviones de transporte ofrecidos por José Bono la
pasada semana en Bogotá, otros 1.700 millones de euros engordarán la
cartera de la industria armamentística española, que ya se encuentra en
la primera línea de las potencias europeas en este sector junto a
Francia y Alemania. Pero la industria de material militar en España
tiene dos enfoques. Uno, el más rentable, hacia el exterior, impulsado
recientemente por el empeño del ministro de Defensa, que no ha
escatimado esfuerzos en ejercer de comercial de las empresas y ha
vendido las delicias de la industria española en todos los foros
internacionales. Y otro, el interior. El Ministerio tiene una serie de
programas en funcionamiento que persiguen la modernización de las
Fuerzas Armadas y que han cargado de un volumen considerable de trabajo
a las factorías españolas. Caminos diferentes. Las dos principales
empresas de este sector, Eads-Casa y Navantia, han seguido caminos
diferentes.
Casa, con su
integración en el consorcio europeo Eads, ha derivado sus actividades
más hacia el sector civil que hacia el militar. La reciente
implicación en el proyecto del Airbus ya le ha dado un considerable
volumen de trabajo. Pero aun así, Eads comparte el proyecto del avión
A400-M, dentro de la empresa Airbus Military S.L., de la que forma
parte. Este programa del Ejército del Aire pretende la fabricación de 27
aviones de transporte A-400M para sustituir progresivamente a los
Hércules a partir del año 2011 y, adicionalmente, incrementar la
capacidad de transporte aéreo de este Ejército. La producción de este
avión supondrá un coste de 3.452,5 millones de euros entre los años
2002-2021. La empresa también participa en la modernización de los
aviones F-18, F-5, P-3 Orion y en el programa de adquisición por parte
de Defensa de un escuadrón de nueve aviones C-295. La venta de doce
aviones de transporte a Venezuela reportará a la empresa 500 millones de
euros y, de cerrarse el trato con Colombia, obtendrá alrededor de 1.700
millones más.

La polémica por la
posible pérdida del contrato con EE UU para la venta de 40 aviones de
transporte, lo que sería un negocio inmensamente mayor, es calificada
por fuentes cercanas como «absurda», porque ese concurso lleva abierto
ya mucho tiempo y aún no hay una respuesta. Las perspectivas de Navantia
son aún mejores. Tras su escisión de Izar y su centralización en materia
militar, la antigua Bazán ha remontado el vuelo y se ha lanzado a un
mercado cada vez más amplio. Las ocho patrulleras vendidas a Venezuela,
además de trabajo para varios años, reportarán a la empresa 1.200
millones de euros de beneficio, un récord en la naviera. Los tres
astilleros de la empresa tienen trabajo para varios años. El que más, el
de Cartagena, que tiene ocupados a sus trabajadores hasta el año 2014.
Allí se está terminando el submarino «Carrera», de la clase Scorpene,
para la Armada chilena y, en colaboración con el consorcio francés DCN,
dos más para Malasia y otros seis para la India. Asimismo, para la
Armada española, y hasta el año 2011, se construirán cuatro submarinos
de la clase S-80, para sustituir a los actuales. El astillero Ferrol-Fene
se ha especializado en buques de superficie. A la construcción y entrega
de la cuarta y la quinta fragatas del tipo F-100 para la Armada se une
la de cinco fragatas similares, pero más pequeñas, para la Marina
noruega.
Además, en el astillero
gallego se está llevando a cabo uno de los proyectos más ambiciosos
de la Armada española: el Buque de Proyección Estratégico, que
estará listo a finales de 2008. El último de los astilleros, el de San
Fernando-Puerto Real, acoge tres proyectos distintos: la fabricación de
doce lanchas de desembarco para la Armada; el buque de apoyo en combate
y las ocho patrulleras para Venezuela.
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Con los clientes árabes en el
punto de mira |
La última buena noticia que
ha recibido la industria armamentística española ha sido la
visita de la delegación de Arabia Saudía a las sedes de Navantia
y Eads-Casa. Todavía está por ver si la oferta de ambas empresas
ha satisfecho a los enviados del reino, pero si se consigue ese
objetivo se abrirá una interesantísima puerta no sólo a ese
país, principal cliente de Estados Unidos, sino a otros del
entorno como los Emiratos Árabes, Kuwait o Jordania.
Lo cierto es que desde su llegada al Ministerio de Defensa, José
Bono se ha empeñado en ayudar a la industria armamentística
española aprovechando las «ventajas » que le concede su puesto
como titular de la cartera. Prueba de ello es que en la mayoría
de los viajes que realiza, incluye en su agenda el tema de la
industria.
Además, recientemente España tomó una importante decisión en
este campo y rechazó integrarse en el mercado único de Defensa
europeo. Esta medida, sólo imitada por Dinamarca, deja a nuestro
país fuera de un mercado único valorado en 30.000 millones de
euros. Los responsables del Ministerio consideraron que el
acuerdo no protege a los medianos y pequeños fabricantes
nacionales contra los grandes productores. El secretario de
Estado, Francisco Pardo, afirmó tras la toma de esta decisión
que «nuestra preocupación es la industria española de Defensa ».
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Fuente: La Razón
11.12.05
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