Seguridad Pública y Protección Civil
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14
detenidos en una operación contra el terrorismo islamista en varias
ciudades españolas
Los
arrestados son presuntos miembros de un grupo dedicado al
adoctrinamiento y reclutamiento de muyahidines para Irak.
Las detenciones se han practicado a lo
largo de toda la noche en Lérida, Málaga, Nerja, Sevilla y Baleares.
Las fuerzas y cuerpos de seguridad del
Estado han procedido a detener en las pasadas horas a 14 personas en una
nueva operación contra el terrorismo islamista radical, la
tercera en menos de un mes. Los detenidos residen en puntos tan
distantes como Málaga, Sevilla, Barcelona y Palma de Mallorca, según
informa la Cadena SER, y formaban parte de una red cercana al
conglomerado terrorista Al Qaeda, que se dedicaba a reclutar a
combatientes para enviarlos a Irak. La operación continúa abierta.

En la operación, denominada 'La Unión', han participado un
centenar de agentes de la Comisaría General de Información, los Tedax y
la Policía Científica; y las detenciones se han practicado en Lérida,
Málaga, Nerja, Sevilla y Baleares. El operativo ha estado coordinado por
el director general de la Policía, Víctor García Hidalgo, que ha tenido
informado en todo momento al Secretario de Estado de Seguridad, Antonio
Camacho, y al ministro del Interior, José Antonio Alonso.
El pasado 23 de noviembre la Guardia
Civil detuvo a 11 personas en Alicante, Granada y Murcia una otra
operación contra el terrorismo islamista. Una semana despúes, el juez de
la Audiencia Nacional Fernando Andreu decretó prisión incondicional para
cuatro de los arrestados por un delito de colaboración con organización
terrorista islamista por intentar cambiar hachís para por goma-2 para
atentar
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Los tentáculos del salafismo |
| Las operaciones policiales
realizadas en Levante y en la Costa del Sol han puesto de
relieve el asentamiento de células salfistas que desde España
financian las actividades de la red norteafricana de la
organización terrorista Al Qaida.
La presencia en España de
miembros del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC)
no es nueva. El más importante grupo terrorista argelino, al
igual que muchos otros, lleva tiempo montado en el carro de la «yihad»
(guerra santa) internacional. Las autoridades españolas ya
detuvieron en el año 2001 a uno de los líderes de este grupo,
Mohamed Bensakhria, considerado entonces uno de los pilares de
Al Qaida en Europa. Y en las últimas semanas se han desarrollado
dos operaciones en Levante y en la Costa del Sol contra la
financiación de este grupo desde España.
El GSPC, vinculado desde su nacimiento a la organización de
Osama Bin Laden, creció como escisión del Grupo Islámico Armado
(GIA) en 1998. Su primer objetivo fue plantar cara al Gobierno
de su país durante la sangrienta guerra civil que ha dejado un
saldo de más de 150.000 muertos, pero con el paso de los años
sus tentáculos se han extendido por casi todo el Viejo
Continente. Es lo que la analista Sara Daly llama la
«desnacionalización» del GSPC.
Hasta España ha llegado un número importante de salafistas
huyendo de las Fuerzas de Seguridad argelinas, rebotados de la
guerra de Afganistán o enviados expresamente para establecer
células terroristas. Algunos ya formaban parte de la presencia
del GIA en el exterior. Otros, sin embargo, se han fraguado como
radicales después de llegar a nuestro país.
Infraestructura casi familiar
Estos grupúsculos internacionales cuentan a menudo con una
infraestructura casi familiar y no tienen por qué contar entre
sus objetivos el atentar en el mismo lugar en el que desarrollan
su labor. Así parece haber ocurrido con las últimas detenciones
de ciudadanos argelinos llevadas a cabo en Alicante, Granada,
Murcia y la Costa del Sol, que basaban su trabajo en robos a
pequeña escala para luego enviar el dinero obtenido a su país o
en el tráfico de drogas para intentar cambiar sustancias
estupefacientes por explosivos.
Bandas similares a las desarticuladas en España han caído
recientemente en Francia e Italia y los analistas no dudan de la
implantación de grupos como el GSPC también en países como
Holanda o Bélgica, que cuentan con una importante presencia de
emigrantes de origen árabe norteafricano. Europa no es sólo para
ellos territorio en manos de los impíos que hay que «recuperar»,
sino un lugar en el que pueden moverse libremente y convivir e
integrarse con la comunidad de su país de origen sin renunciar a
su ideología radical.
Dentro de ese entramado de la «yihad» internacional, el profesor
de la Universidad de Mohamedía (Marruecos) Mohamed Darif habla
de células de planificación, que señalan el objetivo, y células
de coordinación. «Al Qaida trabaja con estas células de
coordinación, después trabaja en la fase logística, la obtención
de fondos y explosivos, y en último término se recluta a los
actores» que llevarán a cabo los ataques.
Salafistas y salafistas combatientes
Para el especialista marroquí en terrorismo islamista Abdala
Rami «hay que diferenciar entre salafismo y salafismo
combatiente». La diferencia es la apuesta por la lucha armada de
los segundos en su camino para lograr la imposición del
islamismo radical. Los salafistas «consideran que todos los
gobiernos árabes son corruptos e ilegítimos. Pero en algunos
casos, como no pueden luchar contra ellos, plantean una
estrategia indirecta, luchan contra el mundo Occidental y sobre
todo contra Estados Unidos, porque consideran que los gobiernos
árabes sólo son títeres de Estados Unidos».
Hace ahora un año las autoridades argelinas anunciaron el
desmantelamiento casi definitivo de las redes terroristas y
calculaban en menos de un millar los militantes radicales en
activo. Pasados estos doce meses, no sólo hay que calificar de
excesivamente optimistas esas declaraciones sino que no hay que
olvidar el gran despliegue con el que grupos como el GSPC
cuentan más allá de sus fronteras. El hecho de que los detenidos
en España en las últimas operaciones estuvieran mandando fondos
a Argelia apoya esta teoría. Esta es una de las grandes
preocupaciones del grupo de países 5+5 creado por Estados de
Europa y del Norte de África, donde a menudo se entrecruzan las
discusiones sobre seguridad y terrorismo con el derecho de
movimiento de las personas.
Fáacil captación
Las autoridades han comprobado que algunos de los emigrantes de
países como Marruecos o Argelia acaban cayendo, gracias a un
proceso de adoctrinamiento dirigido por otros individuos más
politizados, en las redes del terrorismo internacional y
formando parte de esas células de apoyo logístico o incluso
llegando a convertirse en ejecutores directos de los ataques. En
un primer momento, la llegada a Europa de radicales islámicos
para hacer la «yihad» estuvo vinculada a la salida de Afganistán
de los miles de radicales árabes que acudieron a la guerra.
Ahora, los grupos terroristas tienden más a reclutar en sus
filas a una nueva generación de jóvenes sin antecedentes en sus
países o en los servicios de inteligencia internacionales y que,
más que con el kalashnikov, han aprendido a luchar con el
teclado del ordenador. |
Fuentes: El Mundo
El País
ABC
Belt Ibérica S.A.
19.12.05
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