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Lunes, 19 de diciembre de 2005


Seguridad Pública y Protección Civil

14 detenidos en una operación contra el terrorismo islamista en varias ciudades españolas

 Los arrestados son presuntos miembros de un grupo dedicado al adoctrinamiento y reclutamiento de muyahidines para Irak.

 

Las detenciones se han practicado a lo largo de toda la noche en Lérida, Málaga, Nerja, Sevilla y Baleares.

Las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado han procedido a detener en las pasadas horas a 14 personas en una nueva operación contra el terrorismo islamista radical, la tercera en menos de un mes. Los detenidos residen en puntos tan distantes como Málaga, Sevilla, Barcelona y Palma de Mallorca, según informa la Cadena SER, y formaban parte de una red cercana al conglomerado terrorista Al Qaeda, que se dedicaba a reclutar a combatientes para enviarlos a Irak. La operación continúa abierta.

Gráfico: El Mundo

En la operación, denominada 'La Unión', han participado un centenar de agentes de la Comisaría General de Información, los Tedax y la Policía Científica; y las detenciones se han practicado en Lérida, Málaga, Nerja, Sevilla y Baleares. El operativo ha estado coordinado por el director general de la Policía, Víctor García Hidalgo, que ha tenido informado en todo momento al Secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, y al ministro del Interior, José Antonio Alonso.

El pasado 23 de noviembre la Guardia Civil detuvo a 11 personas en Alicante, Granada y Murcia una otra operación contra el terrorismo islamista. Una semana despúes, el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu decretó prisión incondicional para cuatro de los arrestados por un delito de colaboración con organización terrorista islamista por intentar cambiar hachís para por goma-2 para atentar

Los tentáculos del salafismo
Las operaciones policiales realizadas en Levante y en la Costa del Sol han puesto de relieve el asentamiento de células salfistas que desde España financian las actividades de la red norteafricana de la organización terrorista Al Qaida.

La presencia en España de miembros del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC) no es nueva. El más importante grupo terrorista argelino, al igual que muchos otros, lleva tiempo montado en el carro de la «yihad» (guerra santa) internacional. Las autoridades españolas ya detuvieron en el año 2001 a uno de los líderes de este grupo, Mohamed Bensakhria, considerado entonces uno de los pilares de Al Qaida en Europa. Y en las últimas semanas se han desarrollado dos operaciones en Levante y en la Costa del Sol contra la financiación de este grupo desde España.

El GSPC, vinculado desde su nacimiento a la organización de Osama Bin Laden, creció como escisión del Grupo Islámico Armado (GIA) en 1998. Su primer objetivo fue plantar cara al Gobierno de su país durante la sangrienta guerra civil que ha dejado un saldo de más de 150.000 muertos, pero con el paso de los años sus tentáculos se han extendido por casi todo el Viejo Continente. Es lo que la analista Sara Daly llama la «desnacionalización» del GSPC.

Hasta España ha llegado un número importante de salafistas huyendo de las Fuerzas de Seguridad argelinas, rebotados de la guerra de Afganistán o enviados expresamente para establecer células terroristas. Algunos ya formaban parte de la presencia del GIA en el exterior. Otros, sin embargo, se han fraguado como radicales después de llegar a nuestro país.

Infraestructura casi familiar

Estos grupúsculos internacionales cuentan a menudo con una infraestructura casi familiar y no tienen por qué contar entre sus objetivos el atentar en el mismo lugar en el que desarrollan su labor. Así parece haber ocurrido con las últimas detenciones de ciudadanos argelinos llevadas a cabo en Alicante, Granada, Murcia y la Costa del Sol, que basaban su trabajo en robos a pequeña escala para luego enviar el dinero obtenido a su país o en el tráfico de drogas para intentar cambiar sustancias estupefacientes por explosivos.

Bandas similares a las desarticuladas en España han caído recientemente en Francia e Italia y los analistas no dudan de la implantación de grupos como el GSPC también en países como Holanda o Bélgica, que cuentan con una importante presencia de emigrantes de origen árabe norteafricano. Europa no es sólo para ellos territorio en manos de los impíos que hay que «recuperar», sino un lugar en el que pueden moverse libremente y convivir e integrarse con la comunidad de su país de origen sin renunciar a su ideología radical.

Dentro de ese entramado de la «yihad» internacional, el profesor de la Universidad de Mohamedía (Marruecos) Mohamed Darif habla de células de planificación, que señalan el objetivo, y células de coordinación. «Al Qaida trabaja con estas células de coordinación, después trabaja en la fase logística, la obtención de fondos y explosivos, y en último término se recluta a los actores» que llevarán a cabo los ataques.

Salafistas y salafistas combatientes

Para el especialista marroquí en terrorismo islamista Abdala Rami «hay que diferenciar entre salafismo y salafismo combatiente». La diferencia es la apuesta por la lucha armada de los segundos en su camino para lograr la imposición del islamismo radical. Los salafistas «consideran que todos los gobiernos árabes son corruptos e ilegítimos. Pero en algunos casos, como no pueden luchar contra ellos, plantean una estrategia indirecta, luchan contra el mundo Occidental y sobre todo contra Estados Unidos, porque consideran que los gobiernos árabes sólo son títeres de Estados Unidos».

Hace ahora un año las autoridades argelinas anunciaron el desmantelamiento casi definitivo de las redes terroristas y calculaban en menos de un millar los militantes radicales en activo. Pasados estos doce meses, no sólo hay que calificar de excesivamente optimistas esas declaraciones sino que no hay que olvidar el gran despliegue con el que grupos como el GSPC cuentan más allá de sus fronteras. El hecho de que los detenidos en España en las últimas operaciones estuvieran mandando fondos a Argelia apoya esta teoría. Esta es una de las grandes preocupaciones del grupo de países 5+5 creado por Estados de Europa y del Norte de África, donde a menudo se entrecruzan las discusiones sobre seguridad y terrorismo con el derecho de movimiento de las personas.

Fáacil captación

Las autoridades han comprobado que algunos de los emigrantes de países como Marruecos o Argelia acaban cayendo, gracias a un proceso de adoctrinamiento dirigido por otros individuos más politizados, en las redes del terrorismo internacional y formando parte de esas células de apoyo logístico o incluso llegando a convertirse en ejecutores directos de los ataques. En un primer momento, la llegada a Europa de radicales islámicos para hacer la «yihad» estuvo vinculada a la salida de Afganistán de los miles de radicales árabes que acudieron a la guerra. Ahora, los grupos terroristas tienden más a reclutar en sus filas a una nueva generación de jóvenes sin antecedentes en sus países o en los servicios de inteligencia internacionales y que, más que con el kalashnikov, han aprendido a luchar con el teclado del ordenador.

Fuentes: El Mundo
El País
ABC
Belt Ibérica S.A.
19.12.05

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