Mohamed VI destituye al jefe de los servicios secretos marroquíes
Ahmed Harrari es
reemplazado por un gran experto en terrorismo salafista
Mohamed VI
ha destituido al que era el máximo responsable de la DGST (Dirección
General de la Vigilancia del Territorio, la policía política), Ahmed
Harrari, que venia dirigiendo los servicios secretos desde julio de
2003. Lo reemplaza Abdellatif Hammouchi,
apodado El Salafista, un hombre de 47 años considerado el gran
especialista en islamismo de la central de Inteligencia marroquí
Aún se desconocen los motivos que llevaron a Mohamed VI a destituir a
Harrari, hombre de confianza de Hamido Laanigri, su
antecesor en el cargo y actual director general de la Policía Nacional,
considerado en realidad como el auténtico jefe del espionaje
alauí. Harrari era el director general de la DGST cuando se
produjeron los atentados terroristas del 11 de marzo en Madrid.
Sin embargo varias razones apuntan al conflicto del Sáhara Occidental y
a la imparable proliferación del islamismo radical para explicar este
cambio.
Aunque la DGST y hasta el Ejército de tierra han tomado literalmente
las ciudades saharauis, las manifestaciones de escolares
independentistas no cesan. No pasa un solo día sin que haya una
manifestación pro Polisario en El Aaiún o en otras urbes del Sáhara
Occidental.Las banderas y los lemas separatistas, los arrestos y la
represión de la población local pertenecen ya al paisaje cotidiano
saharaui.Algo impensable hace solamente unos años.
El reciente juicio a 14 independentistas y su condena a penas de entre
tres meses y tres años han levantado una ola de indignación de la
población local. Una organización de defensa a ultranza de la
marroquinidad del Sáhara Occidental como la Asociación Sáhara Marroquí
ya no duda en reconocer que la situación en los territorios es explosiva
y que la población saharaui está ganada por el independentismo. Su
presidente, Reda Taoujni, reconocía en EL MUNDO que la gestión del
conflicto por parte de las autoridades marroquíes es un fracaso.
El otro fracaso de los servicios secretos es la creciente
proliferación de los grupos salafistas en Marruecos. Con más de 2.000
islamistas condenados después de las redadas policiales de 2003,
consecuencia de los atentados terroristas de Casablanca, se pensó por un
momento que el salafismo combatiente, una corriente violenta del
islamismo radical, había sido desmantelado.
Los recientes arrestos de islamistas a punto, según las autoridades, de
cometer atentados han probado lo contrario. «La subversión marxista de
los años 60 y 70 no podía prosperar porque la ideología comunista era
ajena a la población marroquí. No es el caso del islamismo. Marruecos es
un país musulmán y bastante conservador», comenta un ex responsable de
los servicios secretos que fue el artífice de la represión contra los
seguidores del grupo Ilal Amam (Adelante), una organización
revolucionaria marroquí que fue completamente aniquilada por la policía
en los años 80.
Lo cierto es que la implacable represión del islamismo radical en
Marruecos no ha sido precisamente un éxito. Los salafistas encarcelados
y dispersados en todas las cárceles del reino han formado una suerte de
partido penitenciario dirigido por los cuatro jeques condenados a 20 y
30 años de prisión. Con el agravante de que es en realidad la DGST la
que controla las cárceles magrebíes.
Fuente: El Mundo
16.12.05