Seguridad
Industrial y Prevención de Riesgos
Laborales
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Dolor de espalda, la
verdad y el mito
Contra la
lumbalgia, calmantes, antiinflamatorios y más ejercicio físico; nada de
acupuntura, onda corta o corsés y, sobre todo, menos pruebas e
intervenciones agresivas
La Comisión Europea ha
querido poner orden en los variados tratamientos que hoy se ofrecen
contra esta dolencia tan común con una guía que recoge las únicas
terapias avaladas por la evidencia científica
¿Mejora la onda corta el
dolor? ¿Ayudan las inyecciones de ozono? ¿Es indispensable hacerse una
radiografía de la columna? Son sólo tres preguntas del sinfín de dudas
que se agolpan cada día en las consultas médicas donde se trata el dolor
de espalda. Las dudas asaltan a los pacientes y también a los propios
profesionales que se mueven en un continuo bombardeo de informaciones
contradictorias.
Las estimaciones más optimistas calculan que el 80% de la población ha
padecido o padecerá dolor de espalda en algún momento de su vida. La
mayoría se cura espontáneamente, sin recurrir a ningún tratamiento
médico. Pero con más frecuencia de la deseada muchos pacientes son
sometidos a un exceso de pruebas para diagnosticar su mal, reciben
terapias que no siempre son las más eficaces y, en el peor de los casos,
producen más daños que beneficios. El tratamiento de la lumbalgia se
complica aún más porque intervienen distintos especialistas (médicos de
familia, neurocirujanos, traumatólogos, rehabilitadores...) que aplican
fórmulas diferentes ante un mismo paciente y, a veces, contradictorias.
En 1999 la Comisión Europea lanzó el «COST B13», un programa para
intentar poner orden en esta situación y fijar unos criterios de
prevención, diagnóstico y tratamiento que sólo estuvieran guiados por la
evidencia científica. Durante cinco años, 48 expertos europeos en
Reumatología, Neurocirugía, Medicina del Deporte, Traumatología,
Fisioterapia y otras especialidades implicadas han estudiado de forma
pormenorizada los centenares de estudios científicos y guías que
trataban la lumbalgia. El resultado es la primera Guía Europea para el
Manejo del Dolor de Espalda, un documento pionero que echa por tierra
muchos de los tratamientos utilizados en las consultas de toda Europa.
Abuso de pruebas diagnósticas
La guía apuesta por tratamientos menos agresivos en unidades
multidisciplinares, ejercicio físico y medidas de higiene postural. En
cambio, desaconseja terapias que no cuentan con respaldo científico.
Asevera que no hay evidencia científica para recomendar inyecciones de
ozono, infiltraciones, acupuntura, manipulación vertebral o
electroterapia. Desmonta falsas creencias, como la necesidad de guardar
reposo cuando aparece la lumbalgia o que la cirugía sea la solución
definitiva a muchos de los problemas de espalda. Detalla cómo actuar en
cada situación y advierte que muchas de las radiografías o resonancias
magnéticas prescritas de rutina no son necesarias. «Sólo se debe hacer
en una minoría de casos, cuando los síntomas nos indiquen que los
resultados de las pruebas van a servir para mejorar el tratamiento»,
aclaró Francisco Manuel Kovacs, vicepresidente del Comité Internacional
del programa europeo sobre lumbalgia.
El doctor Kovacs, que presentó en Madrid la versión española de la guía
europea, no ahorró críticas por la forma en la que se tratan las
dolencias de espalda: «Se están utilizando tratamientos que no son
efectivos y se abusa de pruebas diagnósticas, pese a suponer un riesgo
injustificado». Tampoco se suele informar al paciente de que «una sola
radiografía de columna supone una radiación en el organismo, equivalente
a 15 radiografías de pulmón», apuntó. Explicaciones como éstas y una
mayor educación sanitaria permitirían, al mismo tiempo, que los
pacientes dejaran de «exigir» en las consultas pruebas para sentirse
mejor tratados, aseguran los expertos.
Menos cirugía
Los abusos también se producen en cirugía. La guía recomienda recurrir
al bisturí sólo cuando el dolor sea muy intenso, persista durante dos
años, y no funcionen otros tratamientos alternativos. Sólo en los
hospitales públicos españoles se realizan al año 17.000 artrodesis, una
intervención que bloquea el movimiento de ciertas articulaciones, frente
al millar de Inglaterra. «Eso no significa que en Gran Bretaña se
practiquen menos cirugías de las necesarias, sino que aquí estamos
haciendo intervenciones de más», sostiene Kovacs.
El documento europeo nace con el apoyo oficial y ajena a intereses
político y comerciales. Los trabajos se han financiado con fondos
públicos «pensando en el interés de los profesionales, los pacientes y
las arcas públicas», cuentan sus autores. En España cuenta con el apoyo
de las sociedades científicas implicadas y la Organización Médico
Colegial. Su presidente, Isacio Siguero, alabó durante su presentación
la «utilidad» de contar con un documento imparcial que trata una
dolencia que es la encrucijada de varias especialidades. «Ahora contamos
con directrices claras para tratar con lo que sabemos que va a ir bien,
no con lo que pensamos que puede ir bien. Pero el verdadero desafío es
conseguir que se apliquen estos consejos», reconoció Gerard Urrutia, del
Centro Cochrane.
La aplicación de las recomendaciones obligará a cambiar la forma de
actuación de muchos sistemas de salud, pero también ahorrará costes. Por
eso, la Administración pública será la primera interesada en fomentar su
utilización. «Aunque sabemos que la guía no despertará excesivo
entusiasmo en algunos sectores porque echa por tierra algunas terapias
muy extendidas», reconoce el vicepresidente del proyecto europeo para la
lumbalgia.
La guía se actualizará periódicamente y cualquier profesional podrá
consultarla libremente en la
www.REIDE.org, la web de la Red Española de Investigadores en
Dolencias de la Espalda.
Fuente: ABC
17.12.05
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