Seguridad
Industrial y Prevención de Riesgos
Laborales
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Los cambios continuos del
horario laboral dañan la salud de los trabajadores
Los sindicatos y
los trabajadores se han preocupado más de las compensaciones económicas
que de la calidad de vida, advierte la Mutua de Accidentes de Zaragoza
Los horarios laborales
que imponen los nuevos tiempos no sólo suponen un cambio en las
relaciones sociales, sino también un riesgo serio para la salud. Un
estudio, realizado por la Unidad del Sueño de la Mutua de Accidentes de
Zaragoza (MAZ), pone de manifiesto que los trabajos a turno -definidos
como aquéllos en los que se cambia rítmicamente la franja horaria en la
que se desempeña un mismo puesto de trabajo- y los nocturnos -los que se
desarrollan al menos durante tres horas o un tercio de la jornada entre
las 10 de la noche y las seis de la mañana- producen, sobre todo,
alteraciones gastrointestinales, musculoesqueléticas y del sueño.
En este último ámbito, la investigación indica que los trabajadores a
turnos presentan mayor prevalencia de los síntomas característicos de
insomnio y de somnolencia que aquellos que siguen un horario regular,
con las consecuencias que eso puede tener en la posibilidad de sufrir
accidentes laborales o de tráfico.
Según los datos disponibles, en el mundo occidental aumenta cada año un
3 por ciento la población laboral a turnos, hasta alcanzar el 20 por
ciento.
El descuido de los hábitos es la principal vía por la que se ve alterada
la esfera alimenticia, según las conclusiones de la MAZ, que ha
encuestado a 228 trabajadores aragoneses sin turnos y 287 a turnos,
explica la doctora Paula Carvajal. Asimismo, la duración de la jornada
laboral -que en el caso de trabajadores a turnos se extiende una hora
más por semana- y la disparidad de horarios respecto al resto de
componentes del círculo familiar y social influyen en la conciliación
del trabajo con las personas del entorno, lo que se traduce en otros
problemas.
No hay «cultura del sueño»
En definitiva, este tipo de horarios puede provocar «trastornos
importantes», agudos y crónicos, advierte la doctora Pilar Cuartero. A
su juicio, no se ha extendido una «cultura del sueño», cuando «el número
de horas y su distribución es determinante en la calidad de vida». En
este sentido, apuntó que hasta ahora los sindicatos se han preocupado
más de obtener compensaciones económicas por la alteración de los
horarios laborales y los trabajadores «prefieren ganar dinero, pero no
se cuidan de sí mismos». «Dormir no es estar inactivo», sino que se
activan mecanismos que «durante la vigilia están apagados».
No obstante, Cuartero cree que hay «pequeñas modificaciones progresivas»
que pueden corregir la situación.
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Mantenerse a salvo |
- Dormir de forma
continuada durante, al menos, un periodo de sueño de cinco a
seis horas para cumplir todas las fases del sueño.
- Para estar despierto en
horario nocturno, realizar una actividad física moderada, no
tener deuda de sueño, dormir la siesta y comer ligero antes
de ir a trabajar. Contar con luz intensa, sonidos
irregulares (radio), mantener frescor en la cara y ambientar
el lugar de trabajo con olores mentolados.
- Para conciliar el sueño
tras una jornada nocturna, exponerse lo menos posible a la
luz diurna (gafas de sol al salir), dormirse cuanto antes y
hacerlo en un cuarto a oscuras, sin ruido (utilizar tapones,
desconectar teléfonos y timbres).
- Colchón en buenas
condiciones.
- Conservar rutinas antes
de dormir para asociarlas al sueño. No comer en la cama,
estudiar o ver TV.
- Evitar bebidas
estimulantes y fumar horas antes de ir a la cama.
- Evitar el ejercicio
vigoroso antes de ir a dormir, ya que es un factor
estresante que retrasa el sueño.
- La planificación es clave
para aprovechar el tiempo libre con el trabajo a turnos.
- Realizar cuatro comidas
al día, a ser posible dos o tres calientes.
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Fuente: ABC
17.12.05
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