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Martes 27 de diciembre de 2005


Seguridad Industrial y Prevención de Riesgos Laborales

Los cambios continuos del horario laboral dañan la salud de los trabajadores

Los sindicatos y los trabajadores se han preocupado más de las compensaciones económicas que de la calidad de vida, advierte la Mutua de Accidentes de Zaragoza

 

Los horarios laborales que imponen los nuevos tiempos no sólo suponen un cambio en las relaciones sociales, sino también un riesgo serio para la salud. Un estudio, realizado por la Unidad del Sueño de la Mutua de Accidentes de Zaragoza (MAZ), pone de manifiesto que los trabajos a turno -definidos como aquéllos en los que se cambia rítmicamente la franja horaria en la que se desempeña un mismo puesto de trabajo- y los nocturnos -los que se desarrollan al menos durante tres horas o un tercio de la jornada entre las 10 de la noche y las seis de la mañana- producen, sobre todo, alteraciones gastrointestinales, musculoesqueléticas y del sueño.

En este último ámbito, la investigación indica que los trabajadores a turnos presentan mayor prevalencia de los síntomas característicos de insomnio y de somnolencia que aquellos que siguen un horario regular, con las consecuencias que eso puede tener en la posibilidad de sufrir accidentes laborales o de tráfico.

Según los datos disponibles, en el mundo occidental aumenta cada año un 3 por ciento la población laboral a turnos, hasta alcanzar el 20 por ciento.

El descuido de los hábitos es la principal vía por la que se ve alterada la esfera alimenticia, según las conclusiones de la MAZ, que ha encuestado a 228 trabajadores aragoneses sin turnos y 287 a turnos, explica la doctora Paula Carvajal. Asimismo, la duración de la jornada laboral -que en el caso de trabajadores a turnos se extiende una hora más por semana- y la disparidad de horarios respecto al resto de componentes del círculo familiar y social influyen en la conciliación del trabajo con las personas del entorno, lo que se traduce en otros problemas.

No hay «cultura del sueño»

En definitiva, este tipo de horarios puede provocar «trastornos importantes», agudos y crónicos, advierte la doctora Pilar Cuartero. A su juicio, no se ha extendido una «cultura del sueño», cuando «el número de horas y su distribución es determinante en la calidad de vida». En este sentido, apuntó que hasta ahora los sindicatos se han preocupado más de obtener compensaciones económicas por la alteración de los horarios laborales y los trabajadores «prefieren ganar dinero, pero no se cuidan de sí mismos». «Dormir no es estar inactivo», sino que se activan mecanismos que «durante la vigilia están apagados».

No obstante, Cuartero cree que hay «pequeñas modificaciones progresivas» que pueden corregir la situación.

Mantenerse a salvo
  • Dormir de forma continuada durante, al menos, un periodo de sueño de cinco a seis horas para cumplir todas las fases del sueño.
  • Para estar despierto en horario nocturno, realizar una actividad física moderada, no tener deuda de sueño, dormir la siesta y comer ligero antes de ir a trabajar. Contar con luz intensa, sonidos irregulares (radio), mantener frescor en la cara y ambientar el lugar de trabajo con olores mentolados.
  • Para conciliar el sueño tras una jornada nocturna, exponerse lo menos posible a la luz diurna (gafas de sol al salir), dormirse cuanto antes y hacerlo en un cuarto a oscuras, sin ruido (utilizar tapones, desconectar teléfonos y timbres).
  • Colchón en buenas condiciones.
  • Conservar rutinas antes de dormir para asociarlas al sueño. No comer en la cama, estudiar o ver TV.
  • Evitar bebidas estimulantes y fumar horas antes de ir a la cama.
  • Evitar el ejercicio vigoroso antes de ir a dormir, ya que es un factor estresante que retrasa el sueño.
  • La planificación es clave para aprovechar el tiempo libre con el trabajo a turnos.
  • Realizar cuatro comidas al día, a ser posible dos o tres calientes.

Fuente: ABC
17.12.05

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