Seguridad Pública y Protección Civil
 |
|
| |
 |
|
|
Las nuevas medidas de
seguridad cambian la fisonomía de las grandes ciudades argentinas
La fisonomía de las
calles de Buenos Aires y sus populosos suburbios cambió drásticamente en
la última década al compás del incremento de la violencia, que llevó a
los vecinos a contratar policía privada y establecer nuevas normas de
seguridad.
Crisis económicas
que empobrecieron a la población, falta de asistencia
del Estado en materia de seguridad y bolsones de corrupción
en la policía de la provincia de Buenos Aires, la de mayor
población de Argentina, hicieron florecer una industria apenas
desarrollada un par de décadas atrás.
Vecinos de la Capital Federal y de los alrededores que viven en barrios
de clases media y alta contrataron personal de seguridad privada, que
los cuida de los asaltos a las casas y de los atracos callejeros a mano
armada.
Ya forman parte del paisaje urbano las casillas enclavadas en las
esquinas de los barrios de clase media alta, desde donde los solitarios
vigilantes controlan los movimientos de cualquier persona extraña al
vecindario.
Se calcula que solamente en la provincia de Buenos Aires
existen unos 45.000 vigilantes privados pertenecientes a 750
agencias habilitadas, una cantidad de hombres casi igual a la de la
policía bonaerense, la mayor fuerza de seguridad del país.
La seguridad privada está regulada por una ley
sancionada en 1999, que le otorga a las policías el poder de
contralor.
Sin embargo, existen empresas clandestinas no autorizadas
por el Estado que ponen en riesgo tanto la seguridad de los vecinos como
la de los propios hombres de seguridad porque toman personal sin la
adecuada capacitación, según reconoce la secretaría de Planificación y
Logística de la Provincia.
La policía bonaerense detectó en los primeros cinco meses de 2004 que un
90% de las 550 inspecciones realizadas a agencias de seguridad dieron
como resultados irregularidades en el servicio.
En tanto, el balneario bonaerense de Pinamar (350 km al sur), uno de los
más exclusivos de Argentina, dispuso para esta temporada de verano
cámaras de video en los accesos a la ciudad para desalentar
la posibilidad de secuestros, habida cuenta de que allí descansan
acaudalados empresarios.
Según la consultora privada Nueva Mayoría, los delitos se
incrementaron en un 160% en Argentina en el período 1991-2002 y en
el 2003 se habrían cometido 4.088 delitos diarios, aunque no hay cifras
oficiales.
Añade que 9 de cada 10 delitos se cometen contra las personas y la
propiedad y que 7 de cada 10 ocurren en Capital Federal, el
conglomerado de Buenos Aires, y las ciudades de Santa Fe, Córdoba y
Mendoza.
Las discotecas también buscan seguridad en los
llamados "patovicas" (vigilantes privados de gran porte físico)
cuya eficiencia es cuestionada por las repetidas denuncias que los
acusan de lesionar a jóvenes parroquianos.
El club River Plate renovó en los años 90 su sistema de
seguridad para resguardar a los directivos de los "barrabravas"
(simpatizantes violentos) pero hubo luego una gran polémica cuando el
periodismo se enteró de que la empresa contratada estaba formada por
ex militares destituídos por insurrecciones a repetición entre 1986 y
1990.
Empresarios que antes se conformaban con mudarse a un barrio cerrado o a
un country viajan ahora con custodia porque temen ser víctimas de un
secuestro extorsivo en plena calle, una modalidad delictiva
relativamente moderna en Argentina.
El blindaje de automóviles cobró importancia a fines de los años
90 y principios de esta centuria cuando los delincuentes armados se
tornaron más violentos.
Fuentes del RENAR (Registro Nacional de Armas) que controla a los 8
talleres de blindaje habilitados en Capital y Buenos Aires dijeron a la
AFP que la cantidad de automóviles reforzados ha disminuido en el
último año.
Muchos de los coches blindados son importados, la mayoría
de ellos VW y Audi, y su costo supera holgadamente los 100.000 dólares,
contra el promedio de 25.000 dólares que sale reforzar un automóvil
mediano en los talleres argentinos.
Pero por el alto costo, los vehículos con blindaje no superan el medio
millar en el país.
Las alarmas para coches son ahora comunes y vienen
incorporadas a los 0 km, mientras que un considerable número de
casas incorporaron ese sistema electrónico en los últimos años.
Fuente: Univisión
(Argentina)
15.01.05
Noticias relacionadas:
*
Preocupación en Argentina por el aumento de los
secuestros virtuales (14.09.04)
*
Delincuencia en Brasil: la
clase media alarmada por el aumento de los secuestros exprés (08.09.04
*
La
criminalidad en Río de Janeiro triplica la de Bogotá (25.08.04)
*
El
alto índice de criminalidad en México (13.07.04)
*
La policía vigiló 24 horas a la plantilla
del Boca Juniors (01.07.04)
* Entrevista:
Eugenio Zaffaroni, primer juez de la Corte Suprema
argentina designado por Kirchener (21.07.04)
*
México: plan contra la
delincuencia (06.07.04)
*
Miles de mexicanos exigen seguridad en
una marcha de silencio (29.06.04)
* El
presidente Kirchner realiza la mayor purga de la historia argentina en
la Policía Federal (12.05.04)