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Lunes, 24 de enero de 2004


Seguridad Industrial y Prevención de Riesgos Laborales

Control de alcoholemia en el 'curro'

Informe. El 12,4% de los trabajadores madrileños consume alcohol de forma abusiva. Según revela un reciente estudio realizado por CCOO, la precariedad laboral favorece el consumo de drogas entre hombres y mujeres de todas las edades

 

¿Causa o consecuencia? A falta de concretar si los trabajadores se dan a las drogas por las condiciones de su trabajo o si no se sienten realizados en sus puestos porque están idos, el estudio presentado ayer por CCOO arroja algunos datos acerca de la conducta de los empleados madrileños.

Según este estudio, un 12,4% de los trabajadores madrileños bebe de forma «abusiva» y sin control, lo que supone una media de siete cervezas o vasos de vino por cabeza. Un 47% fuma cada día, un 7,8% consumió cannabis en el último mes y un 0,2% ingirió cocaína en el mismo periodo de tiempo.

Los datos también hablan por sí solos en cuanto al consumo de fármacos. Durante el último mes, un total del 3,6% trabajadores consumió tranquilizantes, mientras que un 1,5% lo hizo de sustancias hipnóticas, un 1,9% de anfetaminas y un 10,5% de analgésicos fuertes.

El secretario general de Comisiones Obreras de Madrid, Javier López, y el adjunto a la Secretaría de Política Social, Manuel Riesgo, hicieron públicos ayer estos y otros porcentajes al tiempo que presentaron una Guía sobre Drogodependencias. El objetivo primordial de este directorio es «la defensa y la protección de la salud de los trabajadores» que, en opinión de López, «es una obligación del empresario y un derecho de todos».

La guía, realizada por CCOO, UGT y la Agencia Antidroga, se hace necesaría porque «las malas condiciones de trabajo pueden desencadenar, favorecer o aumentar el consumo de drogas y sustancias y porque los problemas derivados del abuso del alcohol y otras drogas afectan a la salud de los trabajadores», explicó el responsable de Comisiones.

López, que también criticó el vacío legislativo en el ámbito de la drogodependencia en el municipio madrileño, especificó las principales causas de este consumo de sustancias en los puestos de trabajo. «La rotación en los turnos, la nocturnidad, la carga horaria, el trabajo a destajo, la precariedad, el aislamiento, la monotonía, el estado de alerta permanente, la alta actividad mental, así como los trabajos peligrosos, la movilidad geográfica, la frustración o la falta de estímulo», son los principales alicientes que incitan a los currantes a consumir sustancias estupefacientes.

Al parecer, este cúmulo de circunstancias, que no necesariamente tienen que producirse en su conjunto, producen sobre el individuo unos efectos sobre la salud que pueden incitarle a buscar una salida. El problema afecta tanto a hombres como a mujeres de todas las edades y se manifiesta sobre todo al sector de la construcción, la hostelería, el sector textil y los transportes.

Para erradicar cuanto antes esta lacra social, CCOO reclama que, de manera inmediata, se reanuden las reuniones para el convenio permanente entre patronal, sindicatos y Gobierno regional que, en el ámbito de la Ley de Drogodependencias, es el adecuado para llevar a cabo programas y establecer protocolos de actuación en caso necesario.

Para ello, los sindicatos pretenden incluir unas claúsulas en el artículo 54 del Estatuto de los Trabajadores en las que se favorezca especialmente la reinserción de los trabajadores con problemas de drogodependencia. Dichas medidas servirán para sustituir a las actuales medidas disciplinarias.

En este ámbito, CCOO anima a incluir como artículo diferenciado en sus convenios colectivos «compromisos para tratar la drogodependencia dentro de la esfera laboral», incluyendo garantías de mantenimiento del puesto de trabajo en caso de precisar tratamientos como ya tienen «algunas grandes empresas», como Iberia, o Renfe, aconsejó López.

Para López, «la drogodependencia no es un suceso repentino, sino que se trata de un proceso que exige compartir responsabilidades».En este sentido, asegura que las posibles soluciones no deben tener fines sancionadores y deben aplicarse en el ámbito interno de las empresas porque es precisamente ahí donde el trabajador pasa más tiempo.

Fuente: El Mundo
21.01.05

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