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Miércoles, 26 de enero de 2005


Seguridad Pública y Protección Civil

Convivir después de Auschwitz

La vida de los judíos en Alemania cuando se cumplen 60 años de la liberación del peor de los campos de exterminio

 

La comunidad judía crece en Alemania, por los que vienen de la antigua URSS. Esto no gusta a todos; 60 años después de Auschwitz, aún quedan heridas por cerrar.

Sesenta años después de la liberación del campo de exterminio de Auschwitz (Polonia) por el Ejército Rojo, judíos y no judíos alemanes vuelven a reírse juntos. La comedia «Alles auf Zucker!», en la actualidad en la cartelera, trata en clave de humor el judaísmo, un tema siempre delicado en Alemania, el país responsable de Holocausto. El director Dani Levy llega, en ocasiones, a ser políticamente incorrecto, sin que la comunidad judía se haya rasgado las vestiduras.

El filme narra las desventuras del ex reportero deportivo de la Alemania comunista Jakob Zuckermann –jugador, alcohólico, fracasado, arruinado y nada religioso– que se ve obligado a reconciliarse tras 40 años de incomunicación con su hermano Samuel, un judío ortodoxo de Frankfurt, como condición previa para recibir la herencia de su madre. Christian Böhme, subdirector del semanario «Jüdische Allgemeine» que se edita en Alemania desde el final de la Segunda Guerra Mundial, considera positiva la aportación de esta película. «Reírse es sano tanto para los judíos como para los no judíos», dice Böhme, quien duda, sin embargo, de que los rabinos ortodoxos vayan al cine a verla. El filme ha recibido incluso la bendición de Paul Spiegel, presidente del Consejo Central de los Judíos en Alemania. Para Spiegel es «una buena comedia con una sátira punzante» que puede ayudar a que las relaciones entre judíos y no judíos en Alemania «se normalicen».

En 1933, el año que Adolf Hitler llegó al poder, vivían en Berlín 160.000 judíos. Al acabar la Segunda Guerra Mundial sólo quedaban unos 8.000. Unos 55.000 fueron asesinados y 80.000 se exiliaron para escapar de la barbarie nazi. Algunos de los supervivientes del Holocausto decidieron, a pesar de todo, quedarse a vivir en Alemania. «No todos lo veían bien. Muchos judíos consideraban erróneo (...) vivir en el país que había producido el Holocausto. Otros pensaban que una Alemania sin judíos sería una victoria póstuma de Hitler», explican Andrew Roth y Michael Frajman en el libro «El Berlín judío hoy» (Quadriga).

El judío Jakob Levy, de 44 años y propietario de la tienda «Tabularium» donde vende juguetes y productos judíos, nació, al igual que el personaje de ficción Jakob Zuckermann, en la extinta República Democrática Alemana (RDA). «El protagonista es como mis padres. Eran comunistas y no se interesaban para nada en la religión. No se olvidaron de que eran judíos pero lo reprimieron. Para ellos Lenin, Marx y Honecker eran más importantes», explica Levy. Tras la caída del Muro de Berlín y la reunificación alemana, las comunidades judías del este y del oeste del país se reencontraron. Böhme cree que entre los judíos del este y del oeste hay todavía «un muro mental» –diferencias culturales, políticas y sociales fruto de cuarenta años de separación– al igual que ocurre con el resto de alemanes. «Un judío berlinés del oeste nunca iría a la sinagoga en el este. Y los judíos que vienen de la antigua Unión Soviética se instalan en el Este», explica el subdirector de «Jüdische Allgemeine».

Los judíos siguen siendo una minoría en la Alemania actual. Su cifra exacta es difícil de calcular, aunque su número crece a buen ritmo, sobre todo gracias a la llegada de judíos procedentes de los países de la antigua Unión Soviética. Atraídos por el mito de una Alemania rica y próspera con un Estado de bienestar generoso, muchos buscan aquí fortuna, pero acaban integrando las filas del paro. Desde la caída del Muro de Berlín, el Gobierno alemán ha llevado a cabo una política de puertas abiertas con los judíos del este de Europa, tengan o no antepasados judíos alemanes.

La comunidad judía cuenta oficialmente con 100.000 miembros en Alemania. Berlín, con 11.000 miembros, la ciudad que más judíos concentra. Pero se sabe que sólo de los países de la antigua URSS han llegado desde 1989 unos 190.000, de los que 80.000 se han integrado en la comunidad judía. Muchos de ellos han preferido quedarse al margen porque aunque en sus papeles ponga que son judíos, ignoran todo sobre el judaísmo después de vivir durante décadas bajo el comunismo. El Gobierno alemán busca ahora la manera de limitar la inmigración judía ex soviética porque muchos no se integran. La mayoría de ellos no habla alemán y dependen de la ayuda social para vivir por lo que se han convertido en una carga para el Estado. Berlín trata de buscar con los líderes de la comunidad judía y los Estados federados una solución que satisfaga a todos. Pero no va a ser fácil.

Aumenta el antisemitismo

La comunidad judía denuncia que el antisemitismo aumenta en Alemania. Y está alarmada ante el reciente éxito de los partidos de extrema derecha en las elecciones de los Estados federados de Brandeburgo y Sajonia, donde la Unión del Pueblo Alemán (DVU) y el Partido Nacional Democrático (NPD) obtuvieron 6,1 y 9, 2 por ciento de los votos respectivamente. «Su éxito electoral es una prueba de que la peste parda es de nuevo presentable en Alemania», asegura a REPORTER Stephan J. Kramer, secretario general del Consejo Central de los Judíos en Alemania. Kramer denuncia que el resto de partidos políticos alemanes «ha minimizado y reprimido hasta ahora el problema». Y advierte que si no cambian su estrategia, en 2006 habrá diputados neonazis sentados en los bancos del Bundestag (Parlamento alemán).

Sesenta años después del Holocausto, las heridas no han cicatrizado. La relación entre judíos y no judíos no se ha normalizado del todo. «Un alemán nunca me preguntaría directamente si soy judío. Daría rodeos y me preguntaría si soy de creencia judaica», explica Jakob Levy. El subdirector del «Jüdische Allgemeine» considera que los alemanes siempre llevarán la carga del Holocausto y del nazismo. «No desaparecerá nunca. Siempre habrá hijos y nietos de las víctimas que recordarán a sus padres y a sus abuelos».

Un timbre postal recordará a las víctimas de Auschwitz

Los trazos del “Paisaje lunar” fueron hechos en 1942, dos años después, Petr Ginz era asesinado en una cámara de gas en el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau con sólo 16 años. Ahora, seis décadas más tarde su dibujo fue inmortalizado en una estampilla postal que será el símbolo para recordar a todos los judíos víctimas del Holocausto.

Petr también da nombre a un asteroide de cuatro kilómetros de diámetro que se encuentra entre la órbita de Marte y Júpiter, una iniciativa de astrónomos checos, la Unión Astronómica Internacional, que anunció en marzo de 2004 su intención de bautizar a ese pequeño astro como Petr Ginz.

Foto: www.cronica.com.mx

El dibujo de este chico es una representación de cómo se vería la Tierra desde la Luna. Los trazos en lápiz muestran montañas en el satélite natural, con nuestro planeta brillando al fondo, una evidencia de que Ginz estaba obsesionado con la ciencia y los viajes espaciales.

La triste historia de este dibujo no terminó con la muerte de Ginz. Hace dos años, el primer astronauta israelí, Ilan Ramon, se llevó el dibujo a bordo del transbordador espacial Columbia, que se desintegró pocos minutos antes de su aterrizaje. Ramon, cuya madre sobrevivió a Auschwitz, murió en el Columbia junto con los otros tripulantes de la nave.
Es por esto que la estampilla también es un tributo al niño que soñó con viajar a través del espacio y al astronauta cuyo sueño terminó en tragedia.

Ideas. Poco después de la tragedia del transbordador Columbia, surgió espontáneamente la iniciativa de editar un sello con el dibujo de Petr Ginz, explicó el director del Museo Judío de Praga, Leo Pavlat.

“El promotor de la idea es el renombrado filatelista checo Bretislav Janík. Su iniciativa, publicada en Internet, fue apoyada por coleccionistas de todo el mundo. Atraído por la idea me dirigí al Ministerio de Informática, que decidió editar el sello con el dibujo de Petr Ginz”.

El sello entra en circulación hoy, un día antes del 27 de enero, día de la liberación, y fecha en la que la República Checa conmemorará por primera vez el Día en memoria de las víctimas del Holocausto.

El original del dibujo de Petr Ginz lo conserva el museo Yad Vashem, de Jerusalén. Esta misma institución ayudó también a Chava Pressburger, hermana de Petr Ginz, a adquirir sus diarios, hallados en 2003 casualmente en el desván de una casa de Praga. El diario del joven judío será en breve publicado por la editorial checa Trigon.

Memorias. Ginz, cuyo diario comienza a la edad de 13 años, observa esa realidad “increíblemente agobiante” que precedió a su deportación, y la reflejará no sólo en sus escritos, sino también en sus grabados en linóleo, según declaró el director del Museo Judío de Praga y autor del prólogo, Leo Pavlat.

En aquel ambiente cargado de discriminación, que caracterizó al protectorado nazi sobre Bohemia y Moravia (1939-1945), los judíos “eran confiscados, no podían asistir a la escuela ni viajar en tranvía, y debían llevar un distintivo”, recuerda Pavlat.

Además de su talento literario, el muchacho también cultivaba la pintura, y realizaba ilustraciones sobre Praga, a la que retrataba desde la ventana de su casa.
“Utilizaba estos dibujos para ilustrar sus libros que son relatos fantásticos o novelas comenzadas”, añade el director del museo praguense.

Tras su traslado forzoso y confinamiento en el gueto de Terezin, en 1941 o 1942, Ginz sigue pintando y contribuyendo en la revista Vedem (Ganamos), que era todavía un grito de esperanza, y “recuerdos de la etapa de libertad”, añade Pavlat. En esta época se data el dibujo “Paisaje lunar”.

El mundo “debe aprender del Holocausto”: Kofi Annan

El secretario general de la ONU, Kofi Annan, inauguró una sesión especial de la Asamblea General dedicada al 60 aniversario de la liberación del campo de concentración nazi de Auschwitz-Birkenau, situado en Polonia.

“Tenemos razón al decir ‘Nunca más’, pero es mucho más difícil dar pasos concretos”, dijo Annan y señaló que “después de las atrocidades cometidas por la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial, el mundo no había logrado evitar los genocidios de Camboya, Ruanda y la antigua Yugoslavia.
También advirtió que “cosas terribles están pasando hoy mismo en Darfur, Sudán”.

“La comunidad internacional debe mantenerse atenta contra todas las ideologías basadas en el odio y la exclusión”, señaló.

En la reunión también intervino el escritor y sobreviviente de Auschwitz, Elie Wiesel, Premio Nobel de la Paz, quien recordó lo que llamó el silencio y la indiferencia del mundo.

“Sabemos que para los muertos es demasiado tarde. Para ellos, abandonados por Dios y traicionados por la humanidad, la victoria llegó demasiado tarde, pero no es demasiado tarde para los niños de hoy, los nuestros y los suyos”, advirtió

Fuentes: La Razón
Crónica.com
Belt Ibérica S.A.
23.01.05
25.01.04

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Bibliografía: Auschwitz. Los nazis y la solución final (Laurence Rees)

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