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Jueves, 27 de enero de 2005


Seguridad Pública y Protección Civil

Los líderes europeos recuerdan Auschwitz 60 años después de la liberación del campo de concentración

El gran símbolo del holocausto nazi

 

Cincuenta delegaciones oficiales participarán hoy en el acto del sesenta aniversario de la liberación del campo de concentración nazi de Auschwitz, donde fueron exterminados más de un millón de personas, la mayoría judíos. Vladimir Putin, Dick Cheney, Jacques Chirac y el presidente israelí Moshe Katsav serán los líderes internacionales más destacados. Por parte española acudirá el presidente del Senado Javier Rojo.

Foto: El Mundo

El 27 de enero de 1945 el Ejército soviético abría las puertas del infierno en Auschwitz II-Birkenau. Cerca de 7.000 prisioneros, más de 600 menores, recuperaban la libertad tras sobrevivir al horror de los campos de concentración nazis, donde fueron asesinados seis millones de judíos como parte de la 'Solución Final' planeada por Adolf Hitler.

Auschwitz fue el mayor campo de exterminio del régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Más de un millón de personas, la mayoría judíos, murieron allí entre 1940, el año en que fue construido y 1945, cuando fue liberado por las tropas soviéticas.

Al gran escenario del horror nazi acudirán, entre otros, los presidentes de Israel, Moshe Katsav, de Alemania, Horst Koehler, de Rusia, Vladimir Putin, de Ucrania, Víctor Yushchenko, de Francia, Jacques Chirac y de Polonia, Aleksander Kwasniewski.

Estados Unidos estará representado por su vicepresidente Dick Cheney, la Unión Europea por el presidente de la Comisión, José Manuel Durão Barroso y el del Parlamento Europeo, Josep Borrell.

Participarán asimismo, entre otros, el rey de Bélgica, Alberto II, la reina Beatriz de Holanda, el Gran Duque de Luxemburgo Enrique y representantes de las casas reales de Dinamarca, Noruega, Suecia y el Reino Unido.

Como representante de España participará en el acto de Auschwitz el presidente del Senado Javier Rojo y, en nombre de la Iglesia católica, el cardenal Jean-Marie Lustiger.

La llegada anticipada a Cracovia de muchas figuras importantes ha sido aprovechada por el presidente polaco Kwasniewski para reunirlas en una cena de bienvenida.

Foto: El Mundo

Dos hombres se abrazan después de la liberación del campo de Flöha en 1945, dependiente del de Flossenbürg, en Sajonia

Una lección que no debe olvidarse

El presidente de Israel Moshe Katsav expresó el espíritu del "Nunca más" y de la memoria como mejor modo de homenajear a las víctimas: "El acto lo entendemos como una expresión de la solidaridad internacional con el pueblo judío y con las víctimas del Holocausto".

"Yo tengo la esperanza de que el mundo, sobre todo, el mundo libre, aprenderá de verdad la lección que supuso para todos la Segunda Guerra Mundial", concluyo el jefe del estado hebreo.

El acto principal comenzará a las 14.30 con la bienvenida dada a los participantes por el ministro de Cultura, Waldemar Dabrowskia; seguidamente intervendrá el antiguo preso Waldemar Bartoszewski, ex ministro de Asuntos Exteriores, seguido de Simone Veil, ex presidenta del Parlamento Europeo y, por último, Romani Rosse, representante de la etnia gitana.

Cámaras de gas

La mayoría de las víctimas del campo nazi eran polacos. Pero también murieron soviéticos, húngaros, checoslovacos, holandeses, belgas y yugoslavos. Muchos perecieron en cámaras de un gas denominado Zyklon B y luego quemados en gigantescos crematorios.

Otros no pudieron soportar las brutales condiciones de trabajo o la malnutrición. La mayoría sólo pudieron sobrevivir allí unos meses. Además, unos 18.000 gitanos, 15.000 prisioneros de guerra soviéticos y millares de homosexuales fueron exterminados.

"Nadie perdura sin creer en el ser humano". Marek Edelman, Comandante del levantamiento del gueto judío de Varsovia contra los nazis

Foto: http://polish-jewish-heritage.org

A sus plenos, rotundos 80 años, le cansa el halago -«déjese de honores»-, le cansan las mismas, eternas preguntas, «¿porqué yo y no ellos?», le cansa la terrible historia que lleva a cuestas y que se la recuerden y los años encima y los camaradas que sepultó bajo las ruinas del gueto: Anielewicz, Mira, Ruth... en la hora desolada «colmaron la medida del heroísmo», la lucha suicida que dignificó al Gueto de Varsovia: un anti-Auschwitz.

De los cinco jefes del ZOB (la Organización de Defensa Judía), Edelman fue el último comandante del levantamiento y el único en salir con vida. Pero ¿por qué aquella primera vida partisana, apenas unos meses de su juventud, ha de prevalecer sobre su segunda, fructífera vida de célebre cardiólogo? Edelman es el único médico al que se confiaban los líderes de Solidaridad hasta no hace tanto. De nuevo salvando vidas y siempre la pregunta: ¿cuántas más se podían haber salvado? Como en el gueto, no hay porcentajes de salvación: una vida es siempre el cien por cien de la persona que se salva. «Siempre un azar». Un azar dignificado por el combate y la negativa a acabar en Auschwitz.

- Morir como personas o como animales, ¿en ello iba la dignidad?

- Usted ya lo sabe. Quiere que le diga lo que ya sabe, así que pregunte mejor todas las bobadas seguidas mientras pongo un trago y luego hablamos.

- Abril del 43: morir o morir matando, ¿esa era la cuestión?


- No olvide la esperanza de vivir, siempre queda.

- Se juramentaron para no distraerse con la posibilidad siquiera de sobrevivir.

- Pensar bloquea, había que combatir.

- ¿Cómo se combate con la certidumbre absoluta de la derrota?

- Sin pensar, sobre todo sin pensar eso.

- ¿Fue el levantamiento del gueto un «anti Auschwitz»?

- Espere: en Auschwitz también hubo una organización de resistencia y un levantamiento, no está apenas documentado, y piense que la lucha no siempre se puede hacer con armas. Cyrankiewicz, el primer jefe de gobierno tras la guerra, fue uno de los organizadores en Auschwitz. También en Treblinka y Sowibór se alzaron los judíos y consiguieron las armas.

- El fiscal contra Eichmann, en Jerusalén en 1961, reprochó a los judíos no resistir más; otros pueblos no se han hecho esa pregunta.

- Los culpables fueron los nazis y no hay que buscar más. La gente hace en cada momento lo que puede. Le aseguro que el mismo sobrevivir es luchar, hablar tu lengua y tocar música y pensar, mantener la normalidad es una resistencia pasiva, vivir sin comida es heroico. Naturalmente, es mejor disparar contra el enemigo, pero no siempre puedes. En Varsovia estábamos aislados del mundo en un gueto.

- La primera ayuda fueron los «scout» polacos pero, ¿y las armas?

- Al principio no poseíamos armas, teníamos que robárselas a los nazis; o comprárselas. Ellos necesitaban vodka y nosotros podíamos hacerlo; allí dentro del gueto llegamos a hacer de todo. En Auschwitz nunca hubo esta posibilidad. Por cierto, tome un vaso.

-Se ha criticado la resignación judía, ¿lo considera insultante?

- No se puede juzgar, la lucha por la supervivencia se plantea en varios niveles y nadie puede pedir más.

- ¿O es una resignación burguesa, como en Sarajevo, porque la ciudad no sabe combatir?

- No se puede dividir a las víctimas, las bombas caen igual en casa del burgués y del campesino, las tropas entran por igual en ciudades y pueblos. Cuando de verdad amenazan tu vida, luchas por lo que es más importante.

- Judíos, polacos, aliados... ¿vieron el peligro demasiado tarde?

-Siempre se abriga la esperanza de limitar los daños. Judíos y polacos perdieron un año.

- ¿Limitar el fascismo?

- El ser humano piensa que lo que no es lógico no puede ocurrir. El fascismo no era en absoluto lógico, ellos eran visiblemente malos, tenían un poder que no sabían lo que era ni cómo usarlo. El fascismo no entiende la vida humana, ¿cómo un ser puede despreciar y aniquilar la vida humana, lo mismo que él mismo es? Pero, en un momento dado, uno adquiere la conciencia de que, por muy absurdo que sea, lo que está ocurriendo es verdad.

- ¿Tardaron los aliados? Churchill no recibió a Jan Karski, el enviado del gueto; Roosevelt sólo tuvo una reacción humanitaria.

- Tardaron demasiado. El presidente Roosevelt le dijo: creo que todo lo que usted me dice es verdad, pero no puedo creer ese extremo de maldad.

- Zuckerman, el enlace con la resistencia polaca, escribió: «No había Plan B, nunca pensamos en sobrevivir».

- Viviríamos o moriríamos, pero si había que morir lo decidiríamos nosotros o el destino, no un nazi.

- La vida de un judío no valía nada, ¿con el levantamiento elevaron el precio?

- Eres persona cuando eliges.

- ¿Fue un acto de defensa o una llamada al mundo: no miren a otro lado, vean cómo morimos?

- Lo uno y lo otro: vender cara la vida y que nuestra muerte allí dentro fuera visible, para Varsovia y para el mundo. Uste sabe que la guerra tiene otras reglas y otra moral.

- ¿Aún habla con sus camaradas muertos?

- Por favor, no me moleste.

- Hay una obra de teatro sobre sus discusiones de conciencia con los otros jefes caídos ¿Es muy hebreo despachar con los que se fueron?

- Mire, sólo estoy seguro de que ninguno de ellos está aquí con nosotros.

- ¿Sobrevivir fue un milagro, un premio, una condena?

- Sobrevivir es una casualidad. No estabas en aquella esquina sino en otra, el soldado sabía o no disparar, quería o no hacerlo, tenía astigmatismo o no.

- Alguien tiene que sobrevivir para contármelo.

- Entonces el premio es para usted.

- Hanna Krall resume su vida, como jefe partisano o como cardiólogo, en el título de su obra «Echarle un pulso a Dios».

- Traiga que le pongo otro trago y a Dios mejor lo dejamos en paz. Esté o no esté, hay que luchar cada día por cada vida.

- Salvar una vida salva a la humanidad, escribe la Torah.

-Eso está bien dicho.

- Muchos supervivientes abandonaron la fe mosaica ¿Prevención o el pueblo elegido se sintió estafado?

-Yo no lo sé, a mí Dios nunca ha intentado convencerme de nada. Puede que algunos no soportaran la idea de que te den la vida para quitártela con 19 años.

- Se cree que la experiencia de la maldad total hace mejor, ¿Usted lo vio así?

- No, eso no es verdad, porque tienes que adaptarte a la mentalidad del verdugo, a su metodología, para combatirlo y sobrevivir. Hala, ¡brindemos! Mire, la muerte y la vida son un azar y, si usted conoce Sarajevo, allí aún fue más azar o un peor azar.

- En un asedio, ¿cuándo acaba el idealismo y empieza el egoísmo?

- Con el hambre: subvierte todos los valores. Hay que pasarlo para hablar.

- Precisamente desde fuera se piensa, ¿cómo tras lo sufrido por los judíos se erigen luego en represores de los palestinos?

-Supondrá que los que lo sufrieron no sobrevivieron para hacer nada a nadie. Pero en Israel no hay un problema entre judíos y palestinos, hay un problema del mundo árabe, del petróleo y de regímenes que viven del conflicto.

- Tras marchar a Israel, quiso regresar y quedarse en Polonia.

- Alguien tenía que quedarse aquí ¿no? No iban a quedarse con todo los comunistas.

- ¿A cuántas generaciones alcanza la proclama del «Nunca jamás»?

- Usted ve que el mundo no ha mejorado mucho, que fascismo y dictaduras no quieren ceder el paso a un mundo mejor, que hay un nuevo terrorismo individual y ciego; pero esta incertidumbre acabará como los nazis, porque nadie perdura sin creer en el ser humano.

- La iniciativa de Ringelblum, de documentar todo para el futuro, sugiere que ustedes no creyeron en el Reich de los mil años.

- Nada así podría durar y había que documentar lo sucedido para que esa página de la historia no quedara en blanco. Que las nuevas generaciones sepan de qué y cómo defenderse.

- ¿No tenía que ser Auschwitz la gran lección para Europa?

- Europa nunca pensó realmente esto. Lo que sí ha cambiado Auschwitz ha sido la cultura: música, pintura, literatura dejaron de reconfortar al ser humano. Ya no son arte, son ruido.

- ¿Hace sombra Auschwitz a la propia tragedia polaca, el otro pueblo más castigado por los nazis?

- Es inevitable. Pero en Pawiak estaban los polacos por haber hecho algo; en Auschwitz y Treblinka estaban los judíos sólo por serlo.

- En la nota que dejó Zygelbojm en Londres hacía responsables «a todos los aliados por no hacer nada para detener» la Shoah.

- Se hizo muy poco, sí.

- ¿Explica en parte la desconfianza polaca hacia Europa?

- No hay nada tras ello, más allá de que Chirac, con lo que dijo de Polonia, confirmó que es idiota

 

Schröder: «No podemos olvidar Auschwitz»

Foto: www.dailytimes.com.pkSupervivientes y familiares de las víctimas celebran el 60 aniversario de la liberación del campo nazi

El canciller alemán, Gerhard Schröder, aseguró en Berlín que siente «vergüenza» por los crímenes cometidos en nombre de Alemania «con fría perfección industrial» por el Tercer Reich. «Llevamos esta carga con tristeza pero también con responsabilidad», dijo Schröder. Para el canciller, el recuerdo del Holocausto y de Auschwitz, escenario macabro de la puesta en práctica de la «solución final de los judíos», forma parte de «identidad nacional» de la Alemania actual. Sin el recuerdo doloroso de los crímenes cometidos por los nazis, no se puede entender, por ejemplo, la relación especial entre Israel y Alemania o el papel activo de Berlín en la construcción europea.

«La aplastante mayoría de los alemanes vivos hoy no tienen culpa del Holocausto. Pero tienen una responsabilidad especial», recalcó el canciller socialdemócrata en un emotivo acto organizado en el Teatro Alemán de Berlín por el Comité Internacional de Auschwitz, coincidiendo con el 60 aniversario de la liberación de este campo de exterminio por el Ejército soviético el 27 de enero de 1945.

Al acto también acudieron varios ministros, el presidente del Congreso Mundial Judío, Israel Singer, y el presidente del Bundestag, Woflgang Thierse. En el Teatro Alemán de Berlín, también se pudieron escuchar las voces de antiguos prisioneros, de una joven alemana y de un joven polaco de Oswiecim. «No podemos permitirnos olvidarlo», dijo Singer. Dos fotografías en blanco y negro decoraban el escenario: Una mostraba el camino que los judíos húngaros debían atravesar para ir a las cámaras de gas y la otra a un grupo de supervivientes en el verano de 1945. Dos de ellos, Adam y Maria König, marido y mujer, estaban presentes en la sala.

Schröder añadió que «el recuerdo del nacionalsocialismo y de sus crímenes es un deber moral» no sólo de los alemanes sino también de los europeos y de todo el mundo para evitar que un genocidio como el ocurrido en la II Guerra Mundial vuelva a repetirse. «Nunca más», dijo el canciller, vestido con un traje negro y corbata negra, en su discurso.

Para el líder germano, que nació un año antes del final de la contienda y cuyo padre murió luchando como soldado en el frente, el Holocausto fue «el desgarro más profundo» de la civilización, ante el que se quedan cortas las palabras para tratar de «comprender lo incomprensible» y «buscar las últimas respuestas».

Schröder remarcó además que a la hora de hablar de los crímenes cometidos por el nazismo no hay que tratar de desviar la responsabilidad a «un demonio Hilter» sino que hay que recordar que la ideología nazi no surgió de la nada, sino que «fue creada y hecha por personas». La Prensa alemana discute estos días si los aliados, conocedores de los crímenes nazis, no podían haber evitado antes del final de la guerra la muerte de millones de personas, bombardeando las cámaras de gas y los crematorios.

Asimismo, el canciller alemán tuvo palabras de agradecimiento para aquellos judíos que tras la Shoah (la catástrofe, en hebreo), decidieron quedarse a vivir en Alemania a pesar de todo. Para muchos de ellos, una Alemania sin judíos hubiera sido una victoria póstuma de Hitler. Y recordó con orgullo que la comunidad judía en Alemania es en la actualidad la tercera de Europa. Su rápido crecimiento se debe sobre todo a la llegada desde la caída del Muro de Berlín de miles de judíos procedentes de los países de la antigua URSS. «La comunidad judía es una parte insustituible de nuestra cultura y sociedad», dijo el canciller, quien reconoció que «no se puede negar que todavía hay antisemitismo» en Alemania.

Los actos de homenaje en memoria de las víctimas del nazismo se han visto ensombrecidos por las provocaciones de la extrema derecha en Alemania, crecida por los éxitos electorales del pasado mes de septiembre en los Estados federados de Brandeburgo y Sajonia. El pasado viernes, los doce diputados del Partido Nacional Democrático (NPD), de ideología neonazi, boicotearon en Dresde un homenaje a las víctimas del nazismo y de la II Guerra Mundial y compararon los bombardeos aliados de Dresde con el Holocausto. Tanto el canciller como los antiguos prisioneros de Auschwitz que hablaron en el acto lamentaron que sesenta años después la extrema derecha vuelva a resurgir en Alemania. «No debemos consentir que el antisemitismo pueda volver a herir o a expulsar a los judíos de nuestro país y a avergonzar a nuestra nación», afirmó Schröder. El mandatario, que el año pasado estuvo presente en las conmemoraciones del desembarco de Normandía y del levantamiento de Varsovia contra los nazis, no acudirá, sin embargo, mañana a Polonia para participar en los actos organizados por el Gobierno polaco. Schröder cederá el testigo al presidente federal, Horst Köhler.

Por su parte, Chirac, declaró ayer que «Francia no olvidará» el Holocausto, durante la inauguración del Memorial sobre la Shoah, el mayor centro de documentación de Europa sobre el exterminio judío. El jefe de Estado galo reconoció que su país tuvo parte de culpa porque «no supo impedir» la matanza puesta en marcha por Alemania y con la que colaboró el Estado francés del mariscal Pétain, que deportó a 76.000 judíos, casi todos asesinados en los campos nazis. «El antisemitismo no es una opinión», dijo Chirac, «sino un odio cuyo resurgimiento no puede ser tolerado»

 

GALERÍA FOTOGRÁFICA:" Los niños que sobrevivieron al Holocausto"

 

Foto: BBC

Úrsula nació en Bublitz, Alemania, en 1925. Con la llegada del nazismo, la empresa de su padre Leonhard comenzó a decaer. Cuando Leonhard perdió su negocio en 1937, la familia se mudó a Berlín.

Úrsula y su hermana Kate fueron enviadas al Reino Unido donde, luego de permanecer en cuarentena por dos semanas, fueron ubicadas con una familia judía en el condado de Sussex.

 

Foto: BBC

Anne viajó en enero de 1939 a Inglaterra en un "Kindertransport", un programa especial de transporte de niños que la llevó hasta Southampton.

Sus padres lograron escapar de Alemania antes de que comenzara la guerra y se reunieron con Anne.

En los años de posguerra, Anne trabajó como reportera para un periódico y haciendo relaciones públicas.

 

Foto: BBC

Harry Bibring nació en Viena en 1925. Su padre tenía una tienda de ropa. En noviembre de 1938, la tienda del padre de Harry fue destruida durante lo que se conoció como "la noche de los cristales rotos".

Durante la noche del 9 al 10 de noviembre, se rompieron escaparates y vitrinas de comercios judíos, se quemaron sinagogas y se destrozaron hogares judíos en Alemania.

 

Foto: BBC

Helga Carden nació en Berlín en 1925 en el seno de una familia de clase media. Su padre era veterano de la Primera Guerra Mundial.

En marzo de 1939 su familia decidió enviarla a Londres.

Cuando terminó la guerra, Helga supo que su madre había sido deportada al gueto de Theresienstadt en Checoslovaquia donde fue forzada a trabajar en una fábrica de plásticos.

Fuentes: El Mundo
La Razón
ABC
BBC
Belt Ibérica S.A.
26.01.05
27.01.05

Experto: El lugar más hermoso para vivir, por Eduardo Huelin (24.01.05)

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Bibliografía: Auschwitz. Los nazis y la solución final (Laurence Rees)

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