Seguridad Pública y Protección Civil
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Los líderes europeos
recuerdan Auschwitz 60 años después de la liberación del campo de
concentración
El gran símbolo del
holocausto nazi
Cincuenta
delegaciones oficiales participarán hoy en el acto del sesenta
aniversario de la liberación del campo de concentración nazi de
Auschwitz, donde fueron exterminados más de un millón de
personas, la mayoría judíos. Vladimir Putin, Dick Cheney, Jacques
Chirac y el presidente israelí Moshe Katsav serán los líderes
internacionales más destacados. Por parte española acudirá el presidente
del Senado Javier Rojo.
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El 27 de
enero de 1945 el Ejército soviético abría las puertas del
infierno en Auschwitz II-Birkenau. Cerca de 7.000
prisioneros, más de 600 menores, recuperaban la libertad
tras sobrevivir al horror de los campos de concentración
nazis, donde fueron asesinados seis millones de judíos como
parte de la 'Solución Final' planeada por Adolf Hitler. |
Auschwitz
fue el mayor campo de exterminio del régimen nazi durante la Segunda
Guerra Mundial. Más de un millón de personas, la mayoría judíos,
murieron allí entre 1940, el año en que fue construido y 1945,
cuando fue liberado por las tropas soviéticas.
Al gran escenario del horror nazi acudirán, entre otros, los presidentes
de Israel, Moshe Katsav, de Alemania, Horst Koehler, de Rusia, Vladimir
Putin, de Ucrania, Víctor Yushchenko, de Francia, Jacques Chirac y de
Polonia, Aleksander Kwasniewski.
Estados Unidos estará representado por su vicepresidente Dick Cheney, la
Unión Europea por el presidente de la Comisión, José Manuel Durão
Barroso y el del Parlamento Europeo, Josep Borrell.
Participarán asimismo, entre otros, el rey de Bélgica, Alberto II, la
reina Beatriz de Holanda, el Gran Duque de Luxemburgo Enrique y
representantes de las casas reales de Dinamarca, Noruega, Suecia y el
Reino Unido.
Como representante de España participará en el acto de Auschwitz el
presidente del Senado Javier Rojo y, en nombre de la Iglesia católica,
el cardenal Jean-Marie Lustiger.
La llegada anticipada a Cracovia de muchas figuras importantes ha sido
aprovechada por el presidente polaco Kwasniewski para reunirlas en una
cena de bienvenida.
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Dos
hombres se abrazan después de la liberación del campo de
Flöha en 1945, dependiente del de Flossenbürg, en Sajonia |
Una
lección que no debe olvidarse
El
presidente de Israel Moshe Katsav expresó el espíritu del "Nunca más" y
de la memoria como mejor modo de homenajear a las víctimas: "El acto lo
entendemos como una expresión de la solidaridad internacional
con el pueblo judío y con las víctimas del Holocausto".
"Yo tengo la esperanza de que el mundo, sobre todo, el mundo libre,
aprenderá de verdad la lección que supuso para todos la Segunda Guerra
Mundial", concluyo el jefe del estado hebreo.
El acto principal comenzará a las 14.30 con la bienvenida dada a los
participantes por el ministro de Cultura, Waldemar Dabrowskia;
seguidamente intervendrá el antiguo preso Waldemar Bartoszewski, ex
ministro de Asuntos Exteriores, seguido de Simone Veil, ex presidenta
del Parlamento Europeo y, por último, Romani Rosse, representante de la
etnia gitana.
Cámaras de gas
La mayoría de las víctimas del campo nazi eran polacos. Pero
también murieron soviéticos, húngaros, checoslovacos, holandeses, belgas
y yugoslavos. Muchos perecieron en cámaras de un gas denominado Zyklon B
y luego quemados en gigantescos crematorios.
Otros no pudieron soportar las brutales condiciones de trabajo o la
malnutrición. La mayoría sólo pudieron sobrevivir allí unos meses.
Además, unos 18.000 gitanos, 15.000 prisioneros de guerra soviéticos y
millares de homosexuales fueron exterminados.
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"Nadie
perdura sin creer en el ser humano". Marek Edelman,
Comandante del levantamiento del gueto judío de Varsovia
contra los nazis |

A sus plenos, rotundos 80 años, le cansa
el halago -«déjese de honores»-, le cansan las mismas, eternas
preguntas, «¿porqué yo y no ellos?», le cansa la terrible historia
que lleva a cuestas y que se la recuerden y los años encima y los
camaradas que sepultó bajo las ruinas del gueto: Anielewicz, Mira,
Ruth... en la hora desolada «colmaron la medida del heroísmo», la lucha
suicida que dignificó al Gueto de Varsovia: un anti-Auschwitz.
De los cinco jefes del ZOB (la
Organización de Defensa Judía), Edelman fue el último comandante del
levantamiento y el único en salir con vida. Pero ¿por qué aquella
primera vida partisana, apenas unos meses de su juventud, ha de
prevalecer sobre su segunda, fructífera vida de célebre cardiólogo?
Edelman es el único médico al que se confiaban los líderes de
Solidaridad hasta no hace tanto. De nuevo salvando vidas y siempre la
pregunta: ¿cuántas más se podían haber salvado? Como en el gueto,
no hay porcentajes de salvación: una vida es siempre el cien por cien de
la persona que se salva. «Siempre un azar». Un azar dignificado por el
combate y la negativa a acabar en Auschwitz.
- Morir como personas o como
animales, ¿en ello iba la dignidad?
- Usted ya lo sabe. Quiere que le diga lo que ya sabe, así que pregunte
mejor todas las bobadas seguidas mientras pongo un trago y luego
hablamos.
- Abril del 43: morir o morir matando, ¿esa era la cuestión?
- No olvide la esperanza de vivir, siempre queda.
- Se juramentaron para no distraerse con la posibilidad siquiera de
sobrevivir.
- Pensar bloquea, había que combatir.
- ¿Cómo se combate con la certidumbre absoluta de la derrota?
- Sin pensar, sobre todo sin pensar eso.
- ¿Fue el levantamiento del gueto un «anti Auschwitz»?
- Espere: en Auschwitz también hubo una organización de resistencia y un
levantamiento, no está apenas documentado, y piense que la lucha no
siempre se puede hacer con armas. Cyrankiewicz, el primer jefe de
gobierno tras la guerra, fue uno de los organizadores en Auschwitz.
También en Treblinka y Sowibór se alzaron los judíos y consiguieron las
armas.
- El fiscal contra Eichmann, en Jerusalén en 1961, reprochó a los
judíos no resistir más; otros pueblos no se han hecho esa pregunta.
- Los culpables fueron los nazis y no hay que buscar más. La gente hace
en cada momento lo que puede. Le aseguro que el mismo sobrevivir es
luchar, hablar tu lengua y tocar música y pensar, mantener la normalidad
es una resistencia pasiva, vivir sin comida es heroico. Naturalmente, es
mejor disparar contra el enemigo, pero no siempre puedes. En Varsovia
estábamos aislados del mundo en un gueto.
- La primera ayuda fueron los «scout» polacos pero, ¿y las armas?
- Al principio no poseíamos armas, teníamos que robárselas a los nazis;
o comprárselas. Ellos necesitaban vodka y nosotros podíamos hacerlo;
allí dentro del gueto llegamos a hacer de todo. En Auschwitz nunca hubo
esta posibilidad. Por cierto, tome un vaso.
-Se ha criticado la resignación judía, ¿lo considera insultante?
- No se puede juzgar, la lucha por
la supervivencia se plantea en varios niveles y nadie puede pedir más.
- ¿O es una resignación burguesa, como en Sarajevo, porque la ciudad
no sabe combatir?
- No se puede dividir a las víctimas, las bombas caen igual en casa del
burgués y del campesino, las tropas entran por igual en ciudades y
pueblos. Cuando de verdad amenazan tu vida, luchas por lo que es más
importante.
- Judíos, polacos, aliados... ¿vieron el peligro demasiado tarde?
-Siempre se abriga la esperanza de
limitar los daños. Judíos y polacos perdieron un año.
- ¿Limitar el fascismo?
- El ser humano piensa que lo que no es lógico no puede ocurrir. El
fascismo no era en absoluto lógico, ellos eran visiblemente malos,
tenían un poder que no sabían lo que era ni cómo usarlo. El fascismo no
entiende la vida humana, ¿cómo un ser puede despreciar y aniquilar la
vida humana, lo mismo que él mismo es? Pero, en un momento dado, uno
adquiere la conciencia de que, por muy absurdo que sea, lo que está
ocurriendo es verdad.
- ¿Tardaron los aliados? Churchill no recibió a Jan Karski, el
enviado del gueto; Roosevelt sólo tuvo una reacción humanitaria.
- Tardaron demasiado. El presidente Roosevelt le dijo: creo que todo lo
que usted me dice es verdad, pero no puedo creer ese extremo de maldad.
- Zuckerman, el enlace con la resistencia polaca, escribió: «No había
Plan B, nunca pensamos en sobrevivir».
- Viviríamos o moriríamos, pero si había que morir lo decidiríamos
nosotros o el destino, no un nazi.
- La vida de un judío no valía nada, ¿con el levantamiento elevaron
el precio?
- Eres persona cuando eliges.
- ¿Fue un acto de defensa o una llamada al mundo: no miren a otro
lado, vean cómo morimos?
- Lo uno y lo otro: vender cara la vida y que nuestra muerte allí dentro
fuera visible, para Varsovia y para el mundo. Uste sabe que la guerra
tiene otras reglas y otra moral.
- ¿Aún habla con sus camaradas
muertos?
- Por favor, no me moleste.
- Hay una obra de teatro sobre sus discusiones de conciencia con los
otros jefes caídos ¿Es muy hebreo despachar con los que se fueron?
- Mire, sólo estoy seguro de que
ninguno de ellos está aquí con nosotros.
- ¿Sobrevivir fue un milagro, un premio, una condena?
- Sobrevivir es una casualidad. No estabas en aquella esquina sino en
otra, el soldado sabía o no disparar, quería o no hacerlo, tenía
astigmatismo o no.
- Alguien tiene que sobrevivir para contármelo.
- Entonces el premio es para usted.
- Hanna Krall resume su vida, como jefe partisano o como cardiólogo,
en el título de su obra «Echarle un pulso a Dios».
- Traiga que le pongo otro trago y a Dios mejor lo dejamos en paz. Esté
o no esté, hay que luchar cada día por cada vida.
- Salvar una vida salva a la humanidad, escribe la Torah.
-Eso está bien dicho.
- Muchos supervivientes abandonaron la fe mosaica ¿Prevención o el
pueblo elegido se sintió estafado?
-Yo no lo sé, a mí Dios nunca ha intentado convencerme de nada. Puede
que algunos no soportaran la idea de que te den la vida para quitártela
con 19 años.
- Se cree que la experiencia de la maldad total hace mejor, ¿Usted lo
vio así?
- No, eso no es verdad, porque tienes que adaptarte a la mentalidad del
verdugo, a su metodología, para combatirlo y sobrevivir. Hala,
¡brindemos! Mire, la muerte y la vida son un azar y, si usted conoce
Sarajevo, allí aún fue más azar o un peor azar.
- En un asedio, ¿cuándo acaba el idealismo y empieza el egoísmo?
- Con el hambre: subvierte todos los valores. Hay que pasarlo para
hablar.
- Precisamente desde fuera se piensa, ¿cómo tras lo sufrido por los
judíos se erigen luego en represores de los palestinos?
-Supondrá que los que lo sufrieron no sobrevivieron para hacer nada a
nadie. Pero en Israel no hay un problema entre judíos y palestinos, hay
un problema del mundo árabe, del petróleo y de regímenes que viven del
conflicto.
- Tras marchar a Israel, quiso regresar y quedarse en Polonia.
- Alguien tenía que quedarse aquí ¿no? No iban a quedarse con todo los
comunistas.
- ¿A cuántas generaciones alcanza la proclama del «Nunca jamás»?
- Usted ve que el mundo no ha mejorado mucho, que fascismo y dictaduras
no quieren ceder el paso a un mundo mejor, que hay un nuevo terrorismo
individual y ciego; pero esta incertidumbre acabará como los nazis,
porque nadie perdura sin creer en el ser humano.
- La iniciativa de Ringelblum, de documentar todo para el futuro,
sugiere que ustedes no creyeron en el Reich de los mil años.
- Nada así podría durar y había que documentar lo sucedido para que esa
página de la historia no quedara en blanco. Que las nuevas generaciones
sepan de qué y cómo defenderse.
- ¿No tenía que ser Auschwitz la gran lección para Europa?
- Europa nunca pensó realmente esto.
Lo que sí ha cambiado Auschwitz ha sido la cultura: música, pintura,
literatura dejaron de reconfortar al ser humano. Ya no son arte, son
ruido.
- ¿Hace sombra Auschwitz a la propia tragedia polaca, el otro pueblo
más castigado por los nazis?
- Es inevitable. Pero en Pawiak estaban los polacos por haber hecho
algo; en Auschwitz y Treblinka estaban los judíos sólo por serlo.
- En la nota que dejó Zygelbojm en Londres hacía responsables «a
todos los aliados por no hacer nada para detener» la Shoah.
- Se hizo muy poco, sí.
- ¿Explica en parte la desconfianza polaca hacia Europa?
- No hay nada tras ello, más allá de que Chirac, con lo que dijo de
Polonia, confirmó que es idiota |
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Schröder:
«No podemos olvidar Auschwitz» |
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Supervivientes
y familiares de las víctimas celebran el 60 aniversario de la liberación
del campo nazi
El canciller alemán,
Gerhard Schröder, aseguró en Berlín que siente «vergüenza» por
los crímenes cometidos en nombre de Alemania «con fría perfección
industrial» por el Tercer Reich. «Llevamos esta carga con tristeza pero
también con responsabilidad», dijo Schröder. Para el canciller, el
recuerdo del Holocausto y de Auschwitz, escenario macabro de la
puesta en práctica de la «solución final de los judíos», forma parte de
«identidad nacional» de la Alemania actual. Sin el recuerdo doloroso
de los crímenes cometidos por los nazis, no se puede entender, por
ejemplo, la relación especial entre Israel y Alemania o el papel activo
de Berlín en la construcción europea.
«La aplastante mayoría
de los alemanes vivos hoy no tienen culpa del Holocausto. Pero
tienen una responsabilidad especial», recalcó el canciller
socialdemócrata en un emotivo acto organizado en el Teatro Alemán de
Berlín por el Comité Internacional de Auschwitz, coincidiendo con el 60
aniversario de la liberación de este campo de exterminio por el Ejército
soviético el 27 de enero de 1945.
Al acto también acudieron
varios ministros, el presidente del Congreso Mundial Judío, Israel
Singer, y el presidente del Bundestag, Woflgang Thierse. En el Teatro
Alemán de Berlín, también se pudieron escuchar las voces de antiguos
prisioneros, de una joven alemana y de un joven polaco de Oswiecim. «No
podemos permitirnos olvidarlo», dijo Singer. Dos fotografías en blanco y
negro decoraban el escenario: Una mostraba el camino que los judíos
húngaros debían atravesar para ir a las cámaras de gas y la otra a un
grupo de supervivientes en el verano de 1945. Dos de ellos, Adam y Maria
König, marido y mujer, estaban presentes en la sala.
Schröder añadió que
«el recuerdo del nacionalsocialismo y de sus crímenes es un deber moral»
no sólo de los alemanes sino también de los europeos y de todo el
mundo para evitar que un genocidio como el ocurrido en la II Guerra
Mundial vuelva a repetirse. «Nunca más», dijo el canciller, vestido con
un traje negro y corbata negra, en su discurso.
Para el líder germano,
que nació un año antes del final de la contienda y cuyo padre murió
luchando como soldado en el frente, el Holocausto fue «el desgarro
más profundo» de la civilización, ante el que se quedan cortas las
palabras para tratar de «comprender lo incomprensible» y «buscar las
últimas respuestas».
Schröder remarcó además
que a la hora de hablar de los crímenes cometidos por el nazismo no hay
que tratar de desviar la responsabilidad a «un demonio Hilter» sino que
hay que recordar que la ideología nazi no surgió de la nada, sino que
«fue creada y hecha por personas». La Prensa alemana discute estos días
si los aliados, conocedores de los crímenes nazis, no podían haber
evitado antes del final de la guerra la muerte de millones de personas,
bombardeando las cámaras de gas y los crematorios.
Asimismo, el canciller
alemán tuvo palabras de agradecimiento para aquellos judíos que tras
la Shoah (la catástrofe, en hebreo), decidieron quedarse a vivir
en Alemania a pesar de todo. Para muchos de ellos, una Alemania sin
judíos hubiera sido una victoria póstuma de Hitler. Y recordó con
orgullo que la comunidad judía en Alemania es en la actualidad la
tercera de Europa. Su rápido crecimiento se debe sobre todo a la llegada
desde la caída del Muro de Berlín de miles de judíos procedentes de los
países de la antigua URSS. «La comunidad judía es una parte
insustituible de nuestra cultura y sociedad», dijo el canciller, quien
reconoció que «no se puede negar que todavía hay antisemitismo»
en Alemania.
Los actos de homenaje en
memoria de las víctimas del nazismo se han visto ensombrecidos por las
provocaciones de la extrema derecha en Alemania, crecida por los éxitos
electorales del pasado mes de septiembre en los Estados federados de
Brandeburgo y Sajonia. El pasado viernes, los doce diputados del Partido
Nacional Democrático (NPD), de ideología neonazi, boicotearon en Dresde
un homenaje a las víctimas del nazismo y de la II Guerra Mundial y
compararon los bombardeos aliados de Dresde con el Holocausto. Tanto el
canciller como los antiguos prisioneros de Auschwitz que hablaron en el
acto lamentaron que sesenta años después la extrema derecha vuelva a
resurgir en Alemania. «No debemos consentir que el antisemitismo
pueda volver a herir o a expulsar a los judíos de nuestro país y a
avergonzar a nuestra nación», afirmó Schröder. El mandatario, que el
año pasado estuvo presente en las conmemoraciones del desembarco de
Normandía y del levantamiento de Varsovia contra los nazis, no acudirá,
sin embargo, mañana a Polonia para participar en los actos organizados
por el Gobierno polaco. Schröder cederá el testigo al presidente
federal, Horst Köhler.
Por su parte, Chirac,
declaró ayer que «Francia no olvidará» el Holocausto, durante la
inauguración del Memorial sobre la Shoah, el mayor centro de
documentación de Europa sobre el exterminio judío. El jefe de Estado
galo reconoció que su país tuvo parte de culpa porque «no supo impedir»
la matanza puesta en marcha por Alemania y con la que colaboró el Estado
francés del mariscal Pétain, que deportó a 76.000 judíos, casi todos
asesinados en los campos nazis. «El antisemitismo no es una opinión»,
dijo Chirac, «sino un odio cuyo resurgimiento no puede ser tolerado» |
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GALERÍA
FOTOGRÁFICA:" Los niños que sobrevivieron al Holocausto"
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Úrsula nació en Bublitz,
Alemania, en 1925. Con la llegada del nazismo, la empresa de
su padre Leonhard comenzó a decaer. Cuando Leonhard perdió
su negocio en 1937, la familia se mudó a Berlín.
Úrsula y su hermana Kate fueron enviadas al Reino Unido
donde, luego de permanecer en cuarentena por dos semanas,
fueron ubicadas con una familia judía en el condado de
Sussex. |
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Anne viajó en enero de 1939 a
Inglaterra en un "Kindertransport", un programa especial de
transporte de niños que la llevó hasta Southampton.
Sus padres lograron escapar de Alemania antes de que
comenzara la guerra y se reunieron con Anne.
En los años de posguerra, Anne trabajó como reportera para
un periódico y haciendo relaciones públicas.
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Harry Bibring nació en Viena
en 1925. Su padre tenía una tienda de ropa. En noviembre de
1938, la tienda del padre de Harry fue destruida durante lo
que se conoció como "la noche de los cristales rotos".
Durante la noche del 9 al 10 de noviembre, se rompieron
escaparates y vitrinas de comercios judíos, se quemaron
sinagogas y se destrozaron hogares judíos en Alemania.
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Helga Carden nació en Berlín
en 1925 en el seno de una familia de clase media. Su padre
era veterano de la Primera Guerra Mundial.
En marzo de 1939 su familia decidió enviarla a Londres.
Cuando terminó la guerra, Helga supo que su madre había sido
deportada al gueto de Theresienstadt en Checoslovaquia donde
fue forzada a trabajar en una fábrica de plásticos.
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Fuentes: El Mundo
La Razón
ABC
BBC
Belt Ibérica S.A.
26.01.05
27.01.05
Experto: El lugar más hermoso para
vivir, por Eduardo Huelin (24.01.05)
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Bibliografía:
Auschwitz. Los nazis y la solución final (Laurence Rees)
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