Seguridad Pública y Protección Civil
 |
|
| |
 |
|
|
El poder del narcotráfico
en México
Los narcos dirigen
desde la cárcel la guerra de la droga mientras el Estado fracasa
en la lucha contra el crimen organizado
El poder
de los narcotraficantes en México traspasa los muros de las prisiones
donde están recluidos algunos de los capos más destacados. Desde el
interior de los penales se imparten órdenes para eliminar a rivales en
una guerra sin cuartel que demuestra la incapacidad del Estado para
enfrentar con éxito el crimen organizado. El penal de máxima seguridad
de La Palma, en el Estado de México, ha sido escenario de ajustes de
cuentas con armas de fuego que fueron introducidas impunemente en la
cárcel, dejando en ridículo al sofisticado sistema de vigilancia.
El 31 de diciembre, el narcotráfico hizo alarde de su poderío y de las
complicidades con que cuenta cuando un recluso acribilló con ocho
balazos a Arturo Guzmán Loera, El Pollo. El asesinato se produjo en el
locutorio, en presencia de vigilantes y de abogados que dialogaban con
los internos, y fue un claro mensaje dirigido al hermano de la víctima,
Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, jefe del cártel de Sinaloa y considerado
uno de los dos narcotraficantes más importantes de México. El Chapo
protagonizó una fuga espectacular de la cárcel en enero de 2001, cuando
el presidente Vicente Fox llevaba apenas 20 días en el Gobierno. Las
autoridades tienen pocas dudas de que el sicario de turno ejecutó una
orden del otro gran capo, Osiel Cárdenas Guillén, jefe del cártel del
Golfo. ¿Quién y cómo introdujo el arma en el penal de máxima
seguridad? De momento, el director de La Palma, Guillermo Montoya
Salazar, ha sido destituido y está inculpado por presunto delito de
delincuencia organizada.

El
periodista Jorge Carrasco, que ha investigado las redes del
narcotráfico, advierte de que la libertad de acción de los cabecillas
encarcelados es posible gracias a la corrupción que impera "en la capa
intermedia de funcionarios, incluidos los directores de los penales
que son cooptados por los delincuentes". Uno de los casos más
inquietantes de la relación entre el Estado y el crimen organizado es el
referente al grupo conocido como Los Zetas, desertores del Grupo
Aeromóvil de Fuerzas Especiales del Ejército, que actúan como una banda
de pistoleros al servicio del cártel del Golfo.
Carrasco está convencido de que "las autoridades mexicanas están
totalmente desbordadas por la delincuencia organizada en los
penales, porque no tienen el control de los mismos". Señala este
especialista, que el actual director del organismo encargado de las
cárceles federales, Carlos Tornero, es un académico reconocido en el
campo del Derecho Penal, capaz de explicar a la perfección el fenómeno
carcelario desde el punto de vista sociológico, pero totalmente
desconocedor de lo que se cuece tras los muros.
El número de carteles que disputan el control del tráfico de droga en
México varía según distintas fuentes oficiales. La Procuraduría General
de la República (PGR), equivalente a la Fiscalía, estima que el
narcotráfico es hoy cosa de dos grandes grupos, dirigidos por Joaquín
Guzmán y Osiel Cárdenas. Otras informaciones judiciales cifran en ocho
el número de carteles de la droga que operan en la geografía mexicana.
El general retirado Barry McCaffrey, antiguo zar antidrogas de la
Administración Clinton, ha rebatido ambas versiones a su paso por la
capital mexicana. Asegura McCaffrey, con datos de la Agencia
Antinarcóticos Estadounidense (DEA), que en la frontera norte de México
operan unos 100 grupos delictivos dedicados al tráfico de droga que
pertenecen a 30 grandes organizaciones criminales. Para el general, que
actualmente es consultor externo de la Administración Bush, la guerra
contra el narcotráfico es más mortífera que la guerra contra el
terrorismo. Estas son sus cifras: 52.000 personas pierden la vida
cada año a causa de las drogas, comparados con los 12.000 soldados
estadounidenses que han muerto en Irak desde que empezó la guerra.
En los primeros tres años del Gobierno de Vicente Fox, la Procuraduría
General de la República (PGR) concentró su actuación en descabezar a las
principales organizaciones delictivas y en encarcelar a los jefes más
importantes, lo que provocó una atomización de grupos delictivos. Sin
duda, la acción más simbólica fue el golpe asestado en 2002 al cartel de
Tijuana, de los Arellano Félix, uno de los grupos más violentos. Aquel
periodo de detenciones de renombrados narcotraficantes pasó.
Pese a los golpes asestados por la PGR, el tráfico ilegal de drogas de
México a EE UU es prácticamente el mismo que antes del Gobierno de Fox,
según un informe elaborado por el servicio de investigación del Congreso
de EE UU bajo el título Los esfuerzos en la lucha antidroga bajo el
Gobierno de Fox, de diciembre de 2000 a octubre de 2004. Señala el
trabajo que el 70% de la cocaína que entra en EE UU pasa por México, una
estimación más alta que el 65% en 2002. México sigue siendo el país
de tránsito del mayor volumen de droga con destino al vecino del Norte.
Fuente: El País
17.01.05
Noticias relacionadas:
*
El alto índice de criminalidad en México
(13.07.04)
*
México: plan contra la
delincuencia (06.07.04)
*
Miles de mexicanos exigen seguridad en
una marcha de silencio (29.06.04)