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Lunes, 31 de enero de 2005


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

Nuevas Tecnologías Aplicadas a la Seguridad

La robotización de la guerra

A comienzos de 2006, el Pentágono iniciará la fabricación de un tanque que no necesita conductor. También se han diseñado máquinas paracaidistas capaces de descender de un avión y entrar en combate

 

El envío de 18 vehículos robóticos de EEUU a Irak es sólo el primer paso de una revolución tecnológica que pretende crear ejércitos de autómatas 'inteligentes'

Año 2025. La Humanidad continúa solucionando sus problemas por la fuerza, pero en los campos de batalla apenas hay sangre, sudor y lágrimas, sino más bien cables, circuitos y chatarra electrónica. Las naciones tecnológicamente más avanzadas han reclutado a unos soldados disciplinados como el que más, que se estimulan con algoritmos en vez de arengas y que no dudan en dejarse su piel metálica contra el enemigo: el mando aún pertenece a personas, pero los robots hacen el trabajo sucio.

Al menos esta es la visión del Proyecto Alpha, un grupo de expertos del Ejército estadounidense que ya ha avisado del tipo de guerras que podríamos contemplar de aquí a dos décadas, con máquinas aniquilándose unas a otras en primera línea de fuego. Lo hemos visto en Terminator o en La guerra de las galaxias, pero lo cierto es que «el futuro podría estar más cerca de lo usted piensa», según advierte Ron Schafer, relaciones públicas del Mando Conjunto de las Fuerzas de EEUU.

De hecho, en la actualidad hay 18 robots preparados para ir la Guerra de Irak durante la próxima primavera. Aunque ya se han empleado máquinas similares para detectar explosivos o buscar supervivientes entre las ruinas, estos serán los primeros autómatas en disparar contra el enemigo: un batallón de clones en primera línea de fuego que no pide sueldo ni pensiones, no filtra información a la prensa y no falla un solo disparo (evidentemente, tampoco disfruta humillando prisioneros).

Foto: El Mundo

Pero estos soldados automáticos no son sino la avanzadilla de todo un arsenal de nuevas tecnologías diseñadas expresamente para la guerra. A los 18 nuevos robots, que se llaman Swords (espadas) y han sido creados por la pequeña empresa Foster Miller, pronto se unirán en las filas del Ejército estadounidense los R-Gators, pequeños tanques inteligentes que no necesitan conductor y cuya fabricación a pleno rendimiento está prevista para comienzos del próximo año. En cualquier caso, los ingenios robóticos no resultarán una novedad en Irak, donde aviones automáticos de diversas clases y tamaños han realizado ya misiones de reconocimiento del terreno e incluso algunos han participado en batallas disparando sus misiles.

Vehículos exploradores

De hecho, los vehículos Talon, los mismos que han servido de soporte para crear los nuevos robots, se han empleado hasta ahora para transportar armamento o adelantarse a los soldados y avisar si hay peligro.

Foto: El Mundo

La empresa iRobot, creadora de los R-Gators, también ha participado en las guerras de Afganistán e Irak con sus pequeños vehículos exploradores, pero entre sus planes para el futuro figuran máquinas aún más ingeniosas y destructivas. Así, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (DARPA), de EEUU, está patrocinando el diseño de un batallón de 120 robots que imitan la conducta social de los insectos para trabajar en equipo.

Estos pequeños autómatas, llamados Swarm (enjambre), se comunican entre sí mediante rayos infrarrojos y son capaces de recorrer largas distancias usando a otros robots como señales, agruparse en torno a un objeto e introducirse en un edificio para explorarlo. El DARPA también pretende desarrollar batallones de máquinas paracaidistas que puedan descender desde un avión para entrar en combate e ingenios que sean capaces de trepar por las paredes usando energía electrostática.

Foto: El Mundo

Otro robot que está esperando ya su turno para entrar en combate es el tanque Mule (mula), que tiene un peso de dos toneladas y media y ha sido construido por la empresa Lockheed Martin para transportar armas. En cualquier caso, los autómatas militares no sólo son útiles en el frente, ya que algunos de estos ingenios se han empleado para desactivar bombas en Irlanda del Norte o rescatar heridos tras los ataques a las Torres Gemelas.

El Telemax, por ejemplo, que acaba de desarrollar la compañía Telerob, está diseñado para encontrar y anular toda clase de explosivos en los rincones más recónditos. Y hay vigilantes mecánicos, como el Robart, que evitan las visitas no deseadas sin llegar a ser letales. Así, la última versión de este robot, creado por la Marina estadounidense, es capaz de detectar a los intrusos y dispararles dardos tranquilizantes o balas de fogueo.

Foto: El Mundo

Además, el Departamento de Defensa de EEUU también está financiando algunas investigaciones con brazos robóticos, unas extremidades mecánicas que se mueven con el pensamiento y que podrían ayudar no sólo a las personas con parálisis sino también a los militares que pierdan sus extremidades en combate.

Por otra parte, los sistemas de Inteligencia Artificial podrían resultar muy útiles en situaciones de tensión que requieran una decisión rápida, fría y racional. Por el momento, los cerebros mecánicos no tienen capacidad para sustituir en el campo de batalla a los soldados, aunque sí les pueden echar un cable en algunas situaciones. De hecho, esta clase de programas se emplea habitualmente para simular condiciones de combate e incluso para ayudar a los soldados a entender el idioma del enemigo.

Pero los militares no serán los únicos que se beneficien de esta clase de artilugios. Los reporteros de guerra también podrían disponer en el futuro del Robojournalist, una especie de periodista automático capaz de introducirse sin problemas hasta el corazón del campo de batalla.

Ejércitos invisibles de 'nanobichos' mortíferos

«El más formidable de los ejércitos jamás visto sobre la Tierra está formado por una suerte de soldados que, por su pequeño tamaño, resultan invisibles». Así describió el médico Sir William Perry a los microbios en 1640, pero Eric Drexler, el padre de la nanotecnología, recuperó la cita en su libro Engines of creation (Las máquinas creadoras). Desde la publicación de este libro, en 1986, muchos han visto en la manipulación de átomos un campo con un inmenso potencial militar.

En Estados Unidos, desde primavera de 2003 está en marcha un centro para la aplicación bélica de los últimos avances en nanotecnología, gestionado por el Ejército estadounidense y el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT). Entre sus logros se encuentra un nuevo chaleco antibalas más ligero y resistente, gracias a que su tejido está trabajado a nivel molecular.

Pero EEUU no es la única potencia que ha mostrado un reciente interés por el uso militar de la nanotecnología. Paul Hirst, catedrático de Teoría Social en la Universidad de Londres, describió hace dos años al Instituto de Defensa británico cómo podrían ser las guerras del futuro, y habló de «máquinas biológicas mortales de vida limitada que podrían ser lanzadas como munición para duchar al enemigo con millones de nanorobots que, literalmente, se comerían vivos a los humanos». Ante esta clase de visiones aterradoras, en el Reino Unido el Príncipe Carlos se ha manifestado en múltiples ocasiones contra el desarrollo de la nanotecnología, declarando su temor ante los peligros que entrañaría la manipulación de átomos como baza militar.

 

Fuente: El Mundo
26.01.05

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