Seguridad Pública
y Protección Civil
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La Policía investiga el
blanqueo de dinero de la mafia china a través de comercios de barrio
El asesinato, el
pasado miércoles, de un ciudadano de origen chino a plena luz del día
justo detrás de la plaza de España ha vuelto a poner de actualidad la
actividad que las mafias chinas desarrollan en la ciudad
No se
trata de un fenómeno novedoso, aunque sus características la hacen
diferir, en cierto modo, del resto de redes de delincuencia extranjera
instaladas en la capital
Las mafias
o «tríadas» chinas que operan en Madrid utilizan, en numerosas
ocasiones, comercios «fantasmas» para iniciar su andadura delictiva en
nuestro país. Según comentaron a ABC fuentes policiales, estos grupos,
nada más instalarse en la región, abren tiendas o comercios en las
mejores zonas de la capital o de otros municipios. Es su manera,
apuntaron, de blanquear grandísimas sumas de dinero. Además, suelen huir
de todo aquello que suponga atarse a algún tipo de documentación; así,
rara vez realizan la compra de un local, por muy alto que sea su coste,
mediante una entidad bancaria. Lo hacen dinero en mano. Es más, incluso
se han dado ocasiones, afirmaron las mismas fuentes, en que una entidad
bancaria se ha interesado por un local muy bien situado y un ciudadano
chino se lo ha «levantado» a golpe de billetera.
Impuesto revolucionario
A partir de ahí, el currículum delictivo de la mafia en nuestro país
está asegurado. Las mismas fuentes aseguraron que ésa es la manera de
hacerse con el control de las zonas donde reside esta comunidad, y
llegar a extorsionarles, por ejemplo, con el pago de un «impuesto
revolucionario» a cambio de protección para sus locales.
Es una manera, por tanto, de hacerse fuertes entre los suyos, utilizando
un método similar al que tienen las bandas de gitanos que se dedican a
reventar aquellas obras en las que no aceptan sus «servicios» de
seguridad.
El suceso de esta misma semana, en el que tres individuos de origen
chino asaltaron a otros dos compatriotas y descerrajaron un tiro en el
cuello a uno de ellos, ha hecho rebrotar la realidad de las mafias
chinas, algunas de ellas, como la de este caso, dedicadas a extorsionar
restaurantes y comercios chinos, muy especialmente, de la zona centro de
Madrid.
Si el pago no se realiza, un primer aviso puede consistir en que el
local amanezca destrozado. La segunda advertencia viene en forma de
paliza o agresión, que puede alcanzar las cotas más salvajes: hace un
par de años, en el interior del karaoke a cuyas puertas falleció el
miércoles Song Yue, le cortaron la mano con una katana -el famoso sable
de los samurais asiáticos- a un hombre y le sacaron el ojo a otro.
Comunidad endogámica
La comunidad china en nuestra ciudad se caracteriza por ser muy
endogámica; todos los tipos de relaciones las suelen mantener con
individuos de su misma procedencia, incluidas las delictivas. De esta
manera, conocedores como nadie de la intrincada personalidad y
costumbres de este pueblo asiático, las mafias chinas saben meter el
dedo donde más duele: sus negocios.
A diferencia de otro tipo de bandas delictivas, como las conformadas por
colombianos, no es el tráfico de drogas su especialidad. Visitan las
innumerables tiendas de alimentación que pueblan los barrios de la
capital y los restaurantes chinos, y les hacen pagar un «curioso
impuesto» del que no se pueden librar. Un dato para la reflexión: tan
sólo en Lavapiés, aproximadamente la mitad de los 600 comercios que
existen en el barrio están regentados por chinos.
Aunque la práctica de la extorsión es más palpable en esa zona del
centro de la capital, el atosigamiento a los restaurantes y tiendas se
da por todas las zonas de la ciudad. Resulta difícil enumerar la
cantidad precisa de bandas que operan en Madrid, pero las
características de las últimas agresiones de este tipo apuntan a la
reincidencia.
Poco después del último asesinato cometido por estas bandas, los
numerosos orientales que viven por la zona de la plaza de España parecía
que habían enmudecido. Nadie conocía a la víctima ni había visto nada,
pese a que Song solía almorzar en el mismo restaurante junto al que
expiró.
Sin embargo, la extorsión no es la práctica más común en las mafias
chinas, aunque sí la más sangrienta. La prostitución es uno de ellas. La
falsificación de documentación -principalmente, de pasaportes- es otro
de sus puntos fuertes. El hombre asesinado el miércoles, entre sus cinco
detenciones, contaba con una por ese delito.
Otro de los asuntos que más preocupan es el de la «piratería»
vídeo-fonográfica. Es más, durante mucho tiempo, la mafia china
controlaba este comercio ilegal no sólo en Madrid, sino en todo el
conjunto nacional.
El gusto por lo ritual de la cultura oriental también se extiende a sus
mafias, también conocidas como «tríadas». Se trata del «Hung Mun», un
rito iniciático que puede llegar a durar hasta dos días. Se trata de un
acto cargado de solemnidad, presidido por un «maestro del incienso» y
que se desarrolla en locales secretos. Antes de que se proponga a un
novato para ingresar en las «tríadas», sus comportamientos y capacidad
de decisión son examinados. Durante el largo ritual, el aspirante
entrega un dinero al maestro, se le extrae sangre a un gallo y se mezcla
con la que se le saca al novato.
Fuente: ABC
01.07.05