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Lunes, 4 de julio de 2005


Seguridad Pública y Protección Civil

La Policía investiga el blanqueo de dinero de la mafia china a través de comercios de barrio

El asesinato, el pasado miércoles, de un ciudadano de origen chino a plena luz del día justo detrás de la plaza de España ha vuelto a poner de actualidad la actividad que las mafias chinas desarrollan en la ciudad

 

No se trata de un fenómeno novedoso, aunque sus características la hacen diferir, en cierto modo, del resto de redes de delincuencia extranjera instaladas en la capital

Las mafias o «tríadas» chinas que operan en Madrid utilizan, en numerosas ocasiones, comercios «fantasmas» para iniciar su andadura delictiva en nuestro país. Según comentaron a ABC fuentes policiales, estos grupos, nada más instalarse en la región, abren tiendas o comercios en las mejores zonas de la capital o de otros municipios. Es su manera, apuntaron, de blanquear grandísimas sumas de dinero. Además, suelen huir de todo aquello que suponga atarse a algún tipo de documentación; así, rara vez realizan la compra de un local, por muy alto que sea su coste, mediante una entidad bancaria. Lo hacen dinero en mano. Es más, incluso se han dado ocasiones, afirmaron las mismas fuentes, en que una entidad bancaria se ha interesado por un local muy bien situado y un ciudadano chino se lo ha «levantado» a golpe de billetera.

Impuesto revolucionario

A partir de ahí, el currículum delictivo de la mafia en nuestro país está asegurado. Las mismas fuentes aseguraron que ésa es la manera de hacerse con el control de las zonas donde reside esta comunidad, y llegar a extorsionarles, por ejemplo, con el pago de un «impuesto revolucionario» a cambio de protección para sus locales.

Es una manera, por tanto, de hacerse fuertes entre los suyos, utilizando un método similar al que tienen las bandas de gitanos que se dedican a reventar aquellas obras en las que no aceptan sus «servicios» de seguridad.

El suceso de esta misma semana, en el que tres individuos de origen chino asaltaron a otros dos compatriotas y descerrajaron un tiro en el cuello a uno de ellos, ha hecho rebrotar la realidad de las mafias chinas, algunas de ellas, como la de este caso, dedicadas a extorsionar restaurantes y comercios chinos, muy especialmente, de la zona centro de Madrid.

Si el pago no se realiza, un primer aviso puede consistir en que el local amanezca destrozado. La segunda advertencia viene en forma de paliza o agresión, que puede alcanzar las cotas más salvajes: hace un par de años, en el interior del karaoke a cuyas puertas falleció el miércoles Song Yue, le cortaron la mano con una katana -el famoso sable de los samurais asiáticos- a un hombre y le sacaron el ojo a otro.

Comunidad endogámica

La comunidad china en nuestra ciudad se caracteriza por ser muy endogámica; todos los tipos de relaciones las suelen mantener con individuos de su misma procedencia, incluidas las delictivas. De esta manera, conocedores como nadie de la intrincada personalidad y costumbres de este pueblo asiático, las mafias chinas saben meter el dedo donde más duele: sus negocios.

A diferencia de otro tipo de bandas delictivas, como las conformadas por colombianos, no es el tráfico de drogas su especialidad. Visitan las innumerables tiendas de alimentación que pueblan los barrios de la capital y los restaurantes chinos, y les hacen pagar un «curioso impuesto» del que no se pueden librar. Un dato para la reflexión: tan sólo en Lavapiés, aproximadamente la mitad de los 600 comercios que existen en el barrio están regentados por chinos.

Aunque la práctica de la extorsión es más palpable en esa zona del centro de la capital, el atosigamiento a los restaurantes y tiendas se da por todas las zonas de la ciudad. Resulta difícil enumerar la cantidad precisa de bandas que operan en Madrid, pero las características de las últimas agresiones de este tipo apuntan a la reincidencia.

Poco después del último asesinato cometido por estas bandas, los numerosos orientales que viven por la zona de la plaza de España parecía que habían enmudecido. Nadie conocía a la víctima ni había visto nada, pese a que Song solía almorzar en el mismo restaurante junto al que expiró.

Sin embargo, la extorsión no es la práctica más común en las mafias chinas, aunque sí la más sangrienta. La prostitución es uno de ellas. La falsificación de documentación -principalmente, de pasaportes- es otro de sus puntos fuertes. El hombre asesinado el miércoles, entre sus cinco detenciones, contaba con una por ese delito.

Otro de los asuntos que más preocupan es el de la «piratería» vídeo-fonográfica. Es más, durante mucho tiempo, la mafia china controlaba este comercio ilegal no sólo en Madrid, sino en todo el conjunto nacional.

El gusto por lo ritual de la cultura oriental también se extiende a sus mafias, también conocidas como «tríadas». Se trata del «Hung Mun», un rito iniciático que puede llegar a durar hasta dos días. Se trata de un acto cargado de solemnidad, presidido por un «maestro del incienso» y que se desarrolla en locales secretos. Antes de que se proponga a un novato para ingresar en las «tríadas», sus comportamientos y capacidad de decisión son examinados. Durante el largo ritual, el aspirante entrega un dinero al maestro, se le extrae sangre a un gallo y se mezcla con la que se le saca al novato.

Fuente: ABC
01.07.05

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