|
«Hoy el
objetivo es Irak. La yihad está en Irak. La causa es Irak»,
insiste Rami.
«Tratan de concentrar objetivos, no de dispersar. Las fuerzas de
Estados Unidos están ahí. La guerra -para ellos- es lícita. Los
iraquíes son receptivos y ayudan a los voluntarios a participar
en la yihad. En las páginas (web) se ponen anuncios sobre los
que han caído en combate», explica. «Tienen gente que se dedica
sólo a la informática, como ocurre en el grupo de Al Zarkaui».
Estos «ingenieros» son los encargados de actualizar las noticias
y los comunicados, cuelgan en la red los vídeos de los
secuestros y las ejecuciones o graban sobre el terreno y
difunden los ataques contra las tropas norteamericanas que luego
son vistos por millones de personas en televisión. Esa es la
doble función del «ciber-aparato» de los terroristas. Por un
lado, les sirve para su propia organización interna y de labores
de reclutamiento, como se ha visto en la «Operación Tigris»
llevada a cabo en España el miércoles; y por otro, cumple la no
menos importante misión propagandística de extorsión e
información.
Según Rami, «casi todos los que participan en este tipo de
páginas son miembros de grupos desmovilizados. El 80 por ciento
de ellos son marroquíes, sobre todo residentes en Europa. Una
vez desmovilizada Al Qaida y con los grupos en recesión, se
alumbra una nueva forma de lucha: la yihad individual. Una yihad
en la que ya no existen grupos, o donde los líderes y la
estructura ya no importan tanto.
Una yihad donde internet es fundamental, porque allí encuentran
todo lo que necesitan. Adoctrinamiento, planes, ideas, cursos
sobre cómo fabricar explosivos...». Ésta, la red de redes, es la
forma elegida por los terroristas para salvar el cerco impuesto
con la lucha mundial desatada contra ellos con Estados Unidos a
la cabeza.
«Con el Paltalk -similar al messenger- están en continua
comunicación. De hecho, donde el salafismo combatiente existe de
verdad hoy en día es en la web.
Los grupos fueron desmovilizados, pero los contactos siguen
estando ahí. Estamos hablando de una nueva generación de
terroristas y una gran mayoría de ellos son marroquíes», comenta
este especialista de Casablanca.
Lo que se conoce como Al Qaida no es hoy más que un extenso y
complicado entramado a nivel internacional formado por decenas,
puede que centenares, de células que actúan con mayor o menor
autonomía respecto a una cabeza pensante que, para los expertos,
ni siquiera está clara. «Bin Laden y Al Zawahiri (el médico
egipcio situado como número dos de la organización) son ahora
mismo símbolos. En realidad son las células las que se encargan
de todo», argumenta Mohamed Darif, profesor de Ciencias
Políticas en la universidad de Mohamedía (Marruecos). Según este
especialista en terrorismo islamista, estos grupos
trabajan en tres fases: células de planificación, células de coordinación y
células de ejecución.
-
Los primeros seleccionan el objetivo.
-
Los
segundos dotan al entramado de la logística necesaria
(financiación, especialistas en explosivos, etc.).
-
Los terceros
buscan quien lleve a cabo la acción.
Así «el Grupo Islámico
Combatiente Marroquí (GICM) es el brazo ejecutor de Al Qaida en
Europa». Por eso, opina Darif, gente como Abú Dahdah no comete
nunca los atentados. «Los atentados de Madrid y Casablanca han
sido planificados y realizados por una misma célula del GICM
perteneciente a Al Qaida». Ahora, «tras el 11-M, Al Qaida busca otro lugar para crear y
formar sus células de coordinación que les den apoyo logístico.
Creo que está teniendo lugar a través del GICM en los Países
Bajos», añade este profesor. Rami, por su parte, no va muy lejos
y señala a Bélgica cómo posible centro de la reorganización en
Europa.
Precisamente, todo apunta a que uno de los huidos del piso de
Leganés pasó por este país antes de dirigirse a Irak, donde,
supuestamente, ha muerto en un ataque suicida.
Todo este entramado lleva a menudo a pensar en
Al Qaida como si
se tratase de una gran franquicia del terrorismo internacional
con «delegaciones» en Arabia Saudí, los países del Golfo, Yemen,
Egipto, Marruecos, Europa, Estados Unidos o Irak, entre otros
muchos sitios. Para Darif, «es difícil prever cuáles son sus
próximos objetivos». |