Seguridad
Corporativa y Protección del
Patrimonio
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Las empresas confían en
superar la masacre sin graves secuelas
El triste legado
del 11-S y el 11-M ha demostrado la superioridad de las compañías frente
al terrorismo y su capacidad de reacción.
Una armadura que, sin
embargo, no puede protegerlas de sufrir serios daños a corto plazo.
Londres, el centro financiero europeo por excelencia, revivió ayer la
pesadilla del 11 de septiembre, en Nueva York, y del 11 de marzo, en
Madrid. Por tercera vez en menos de cuatro años, una de las capitales
empresariales más importantes del mundo era víctima del terrorismo.
Nada más conocerse el estallido de varias bombas en el underground
londinense, vinieron a la memoria las imágenes del World Trade Center en
llamas y de las estaciones de Atocha y El Pozo envueltas en una densa
nube negra.
Su recuerdo y la incertidumbre lanzaron a las bolsas, en los primeros
momentos, por una peligrosa cuesta abajo, mientras los teléfonos de todo
el mundo rugían incesantes, intentando conocer el impacto económico de
una catástrofe eminentemente humana.
Tras el shock inicial, la calma y el optimismo fueron calando entre
los empresarios.
“En nuestra historia reciente hemos aprendido que los efectos negativos
de estos atentados desaparecen cada vez antes”, señala José Luis Zoreda,
vicepresidente de Exceltur, asociaciación de las principales compañías
españolas de turismo. “Cada vez más, la memoria del consumidor es más
corta y asume más rápido este tipo de actos”, añade.
Sobrevivir a la
experiencia
Sin apenas datos
oficiales y con el único barómetro de la triste experiencia cultivada en
Nueva York y Madrid, las compañías empezaron a transmitir mensajes de
confianza y optimismo, convencidas de que, una vez más, ganarán la
guerra a los terroristas.
Una batalla que esta vez se ha lidiado en Reino Unido, el segundo
destino europeo para las inversiones españolas, con cerca de 300
compañías establecidas y un volumen de exportaciones que el pasado
ejercicio ascendió a 9.000 millones de libras (13.843 millones de
euros).
Además, España ocupa el octavo lugar en el ránking de importaciones de
las Islas Británicas.
Aerolíneas, hoteles y aseguradoras son los sectores que más pueden
verse afectados por el atentado de ayer, ya que son los más
vulnerables a estos actos de terror que siembran el miedo y la
desconfianza entre la ciudadanía, como se ha demostrado en anteriores
ocasiones.
Tras el 11-S, el turismo internacional sufrió una caída del 10,9% en los
últimos meses del año 2001. El fuerte descenso que se tradujo en graves
pérdidas para las aerolíneas.
Algunas, como las estadounidenses United Airlines y US Airways, tuvieron
que recurrir a los despidos masivos y a la suspensión de pagos para huir
de la bancarrota. Un final que no pudieron evitar la suiza Swiss air y
la belga Sabena, que terminaron desapareciendo.
El impacto del 11-M para el sector fue mucho menor. Aunque la
ocupación de los hoteles madrileños se redujo un 12% en los tres
primeros meses, las llegadas turísticas se incrementaron un 16% y el año
terminó con saldo positivo.
Las empresas turísticas y las aerolíneas confían en repetir ahora esa
situación. “No creo que puedan alterarse las perspectivas de turismo
en España por este atentado”, adelanta Zoreda.
Ayer, el mundo aéreo operó con relativa normalidad, pero sufrió algunas
consecuencias de la onda expansiva. Aunque no se cancelaron vuelos,
centenares de pasajeros quedaron atrapados entre los muros de los
principales aeropuertos londinenses, sin poder acceder al centro de la
ciudad.
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MEMORIA HISTÓRICA |
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Las consecuencias económicas
del 11-S... |
... Y las del 11-M |
- El turismo mundial
cayó un 10;9% en los últimos cuatro meses del 2001, con
un descenso de las reservas netas del 20%.
- Las bolsas americanas
perdieron más del 10% entre el 11 y el 21 de septiembre,
mientras que las europeas cayeron casi el 20%.
- Las exportaciones de
Estados Unidos se contrajeron, en términos reales, en un
5%.
- Se derrumbó la
confianza de los empresarios y consumidores. Un fenómeno
que impactó especialmente en la inversión, que duplicó
su tasa de caída desde el 8,8% en el tercer trimestre al
17,7% en el cuarto trimestre.
- Las aerolíneas
estadounidenses sufrieron una brusca caída del negocio,
que llevó a grupos como US Airways y United Airlines a
presentar suspensión de pagos. En Europa, desaparecieron
la suiza Swiss air y la belga Sabena
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- El IBEX 35 cayó un
2,28 en la jornada del atentado y un 4,5% el lunes 15,
pero se recuperó en un mes.
- Ligera disminución en
el número de turistas procedentes de EEUU y Japón.
- La ocupación en los
hoteles madrileños se redujo un 12% hasta el verano,
aunque la llegada de turistas creció un 16%.
- Renfe destinó más de
un millón y medio de euros para reparar los trenes
afectados.
- La compañía
ferroviaria tuyo que invertir casi 600.000 euros en la
rehabilitación de estaciones perjudicadas.
- El Gobierno ha
indemnizado a las víctimas con más de 44 millones de
euros.
- El Ejecutivo ha dado
ayudas por valor de 4.000 euros por daños materiales en
viviendas
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En España, algunos
viajeros decidieron, en el último momento, quedarse en tierra y no volar
a Londres, mientras desde Iberia transmitían un mensaje de tranquilidad.
“Seguimos operando con normalidad, como siempre hemos hecho después de
ataques similares”.
Riesgo empresarial
El miedo y la
incertidumbre son los principales enemigos de las empresas tras un
atentado terrorista. Un fantasma que, tras el 11-S, se cobró una caída
de las exportaciones estadounidenses del cinco por ciento en términos
reales. La inversión mundial duplicó su tasa de caída desde el 8,5% en
el tercer trimestre de 2001 al 17,7% en el cuarto trimestre.
No obstante, diversos estudios contrastaron que los directivos no
variaron sus planes empresariales por estos ataques, aunque empezaron a
ubicar el terrorismo como uno de los principales riesgos a los que se
enfrentan en una economía globalizada.
“Por desgracia, el entorno internacional que tenemos es el que es, y la
situación no difiere mucho de lo que hemos vivido en otros países”,
señalaba ayer Ana Patricia Botín, presidenta de Banesto. “Condenamos y
lamentamos estas acciones”, añadían desde Anged, asociación que agrupa a
las mayores compañías españoles de distribución.
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Allianz estima
entre 1 y 9 millones la cobertura de los daños |
En Gran
Bretaña, igual que ocurre en España, las aseguradoras no se
hacen cargo directamente de los daños causados por actos
terroristas.
En 1992, tras varios atentados del IRA, las reaseguradoras
retiraron esta cobertura y el mercado reaccionó con la creación
de Pool Re, una reaseguradora integrada por más de doscientos
miembros, entre los que se encuentran varios sindicatos de Lloyd.
La industria aseguradora, por tanto, no se verá directamente
afectada por las indemnizaciones derivadas de los atentados
actuales, ya que existe el compromiso de que la Administración
británica se haga cargo de los pagos que excedan el patrimonio
acumulado por Pool Re. De esta forma, la aseguradora alemana
Allianz, integrante del pool, se expone al pago de entre uno y
nueve millones de euros.
El acuerdo entre el Gobierno y Allianz será utilizado,
probablemente, para cubrir los costes causados. Las también
alemanas Hannover Re y Munich Re –los dos mayores reaseguradores
del mundo– dijeron no formar parte del acuerdo asegurador y se
mostraron incapaces de predecir la repercusión que tendrán los
atentados para el sector.
Donde sí puede haber repercusión es en el precio de los seguros
que cubren actos terroristas en países que no cuentan con el
apoyo de la Administración de pools similar al británico. De
hecho, el 11-S supuso un fuerte aldabonazo para el sector
asegurador internacional, ya que las aseguradoras tuvieron que
atender directamente las indemnizaciones. |
Fuente: Expansión
08.07.05
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