Seguridad Pública y Protección Civil
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Scotland Yard
investiga las llamadas y correos electrónicos del día del atentado
Puestos en libertad
los tres sospechosos de terrorismo detenidos en el aeropuerto de
Heathrow
Scotland
Yard está rastreando los correos electrónicos y llamadas y mensajes
de móvil del día del atentado en Londres para obtener pistas que les
lleven a identificar a los autores. La policía pidió el jueves por la
noche a los operadores telefónicos y de Internet que le entreguen esos
datos aunque no están legalmente obligados a ello. El ministro del
Interior, Charles Clarke, anunció ayer que el miércoles pedirá a la UE
que legisle la obligatoriedad de guardar y entregar esos datos, como
acordaron en marzo pasado los ministros de Interior de Alemania, España,
Francia, Italia y Reino Unido.
Los
registros de estos datos quizá proporcionen a Scotland Yard pistas
sobre los autores del atentado, aunque de los pocos detalles que han
trascendido de la investigación parece deducirse que las bombas no
fueron activadas mediante una llamada a un móvil, como ocurrió en Madrid
el 11-M. El hecho de que los tres atentados en el metro fueran casi
simultáneos y de que las bombas estuvieran en el suelo de los vagones,
junto a las puertas de salida, hace pensar que llevaban un temporizador.
No es
obligatorio guardar el registro de esos datos, que suelen ser archivados
durante unos tres meses o hasta que el cliente ha abonado la factura.
Algunas compañías ni siquiera guardan ese registro. Los ministros
del Interior de los cinco grandes países de la UE acordaron en marzo
pasado promover una ley para que sea obligatorio mantener ese registro
durante un año. Charles Clarke presentará esa petición el miércoles
próximo en Bruselas y es posible que pida que esos datos se almacenen
durante varios años, lo que significará un coste adicional para las
compañías.
"No estoy hablando del contenido de ninguna llamada, sino del hecho de
que se ha hecho una llamada. Creemos que es importante que se retengan
esos datos por un tiempo considerable, el dato de las llamadas que se
han hecho", declaró a la BBC el ministro británico de Interior.
Ayer apenas fue divulgado ningún dato sobre la investigación. Brian
Paddick, alto cargo de la Policía Metropolitana, pidió a los londinenses
que hagan llegar cualquier tipo de documento gráfico realizado en los
cuatro escenarios de los atentados en las horas previas a las
explosiones, con la esperanza de que alguien haya capturado de manera
accidental a los terroristas en un vídeo, una fotografía o una imagen de
teléfono móvil.
El anterior jefe de Scotland Yard, sir John Stevens, afirma en un
polémico artículo publicado en el tabloide News of the World que a su
juicio los terroristas son "casi con toda seguridad británicos de
nacimiento y criados aquí, crecidos aquí y totalmente conscientes de los
modos de vida y los valores británicos". "Serán gente con apariencia de
ciudadanos británicos normales y corrientes, jóvenes vestidos de manera
conservadora y limpia y probablemente con un alto nivel educativo. Con
altos conocimientos informáticos, habrán usado Internet para investigar
en explosivos, productos químicos y electrónica", vaticina, restando
credibilidad a quienes citan a extremistas sirios o marroquíes como los
autores de la matanza.
Sus palabras no van a ser de gran ayuda ni para esclarecer el crimen ni
para fomentar la tranquilidad en las zonas de Reino Unido con mayor
presencia de musulmanes. La policía admitió ayer que se ha registrado un
aumento de los niveles habituales de delitos de actos racistas contra
los musulmanes en Londres desde el jueves y que en uno de los ataques se
ha saldado con un herido de consideración.
John Stevens asegura que en los últimos cinco años se han desbaratado
hasta ocho intentos de atentado que tenían por objetivo víctimas civiles
y que podrían haber sido tan sangrientos como los del pasado día siete.
En un fin de semana, asegura, tuvo hasta 1.000 agentes controlando a
unos sospechosos.
La policía detuvo en la tarde ayer en el aeropuerto de Heathrow a tres
personas a las que aplicó la ley de Prevención de Actos Terroristas. A
última hora, sin embargo, los tres sospechosos de nacionalidad británica
que querían entrar en el país tras un viaje al extranjero, fueron
puestos en libertad tras comprobarse que no estaban relacionados con los
atentados. La policía calificó de "rutinaria" la demora y aseguró que
todas las semanas ocurren detenciones en aplicación de esa ley.
Los mandos policiales hicieron un llamamiento a los londinenses para que
hoy se incorporen a sus trabajos con normalidad y utilicen el transporte
público. El alcalde, Ken Livingstone, dará ejemplo a la ciudadanía
acudiendo a su despacho en metro, como suele hacer siempre.
Fuente: El País
11.07.05
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