La
«bola de cristal» de Los Álamos
Científicos de
EE.UU. desarrollan sofisticados modelos informáticos para determinar la
mejor respuesta ante grandes ofensivas terroristas como la de Londres
El Laboratorio Nacional de
Los Álamos -la histórica cuna del proyecto Manhattan, lanzado durante la
Segunda Guerra Mundial para incorporar la fulminante bomba atómica al
arsenal militar de Estados Unidos- siempre ha estado en la frontera
entre la ciencia y lo apocalíptico. Una tradición de pensar en lo
impensable que comenzó en 1943, al norte de Nuevo México, pero que desde
el 11-S se viene aplicando a anticipar la mejor respuesta posible ante
las peores ofensivas terroristas imaginables.
Un grupo de investigadores de este centro, regido por la Universidad de
California, pero situado en la vanguardia de la seguridad nacional de
Estados Unidos, se está dedicando a desarrollar sofisticados y
masivos modelos informáticos para calcular las consecuencias de
ofensivas terroristas, como la perpetrada el jueves en Londres.
Estos modelos comprenden ciudades virtuales, habitadas por poblaciones
digitales, con un tipo de vida similar al del mundo real. Todo un
universo digital que, al igual que el analógico, depende de tendidos
eléctricos, gaseoductos, conducciones de agua, transporte público, y,
por supuesto, internet.
Como ha explicado recientemente al Washington Post uno de estos
científicos, tras construir estas realistas ciudades virtuales
con toda clase de variables, «intentamos actuar con la mentalidad de los
terroristas más despiadados que podemos imaginar». Un trabajo
clasificado como secreto, pero que incluye escenarios tan inquietantes
como el bloqueo del suministro eléctrico en la costa del Pacífico o la
diseminación de agentes biológicos en una gran ciudad, con el objetivo
de contagiar al mayor número de personas.
Polémicas pero necesarias
Estas simulaciones, parte de los esfuerzos del Departamento de
Seguridad Interior para utilizar herramientas tecnológicas, sirven
no sólo para determinar las consecuencias de un devastador ataque
terrorista, sino también para formular planes de respuesta efectivos.
Pero como buena parte de las medidas de seguridad e iniciativas anti-terroristas
adoptadas por el Gobierno de Estados Unidos desde el 11-S, estos
experimentos provocan discusión y debate.Voces críticas reprochan su
excesivo coste y cuestionable precisión.
Con todo, los atentados perpetrados hace cuatro años contra el World
Trade Center y el Pentágono sirvieron para poner en evidencia la
compartida ignorancia sobre las debilidades e interdependencias de las
redes de energía, agua, transporte y telecomunicaciones en Estados
Unidos. Así, un atentado terrorista especialmente nefasto podría crear
un efecto dominó, con una cascada de fallos difícilmente contenibles.
Dentro de los esfuerzos para proteger infraestructura
crítica, auspiciados por la Administración Bush, encaja
perfectamente el trabajo realizado en Los Álamos. Además, las
simulaciones de estos investigadores también son aplicadas a catástrofes
naturales, como los huracanes.
Desde el 11-S, Los Álamos también ha venido trabajando, con el respaldo
del Departamento de Defensa, en el desarrollo de modelos
virtuales que aspiran a simular complejas redes
sociales, para explicar la implantación de grupos terroristas en el
mundo islámico. Estas simulaciones han creado perfiles de «agentes» con
características demográficas reales de Oriente Próximo. Colecciones de
individuos virtuales, sometidos a multitud de variables y escenarios, en
búsqueda de paramentos estadísticos para explicar, entre otras
cuestiones, la propagación de redes como Al Qaida.
Fuente: ABC
10.07.05
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