Los servicios secretos de Francia y EE.UU. critican los métodos del MI5
La Prensa desvela
un informe, elaborado tras el 11-M, que asegura que 3.000 británicos han
pasado por bases de Al Qaida y que 1.600 apoyan a los radicales
La Policía detuvo en 2004
a dos de los terroristas suicidas del 7-J por pequeños delitos -desorden
callejero y robo en una tienda-, pero después de amonestarlos los dejó
marchar. Ambos, además, habían estado vinculados a un círculo de
extremistas que fueron objeto de una redada, pero tampoco entonces los
servicios secretos centraron su atención en ellos. Este dato ha sido
puesto de manifiesto por el ministro francés de Interior, Nicolas
Sarkozy, para cuestionar la política que los servicios de seguridad
británicos siguen en su control del extremismo islámico en el Reino
Unido.
Precisamente el espionaje francés y también el norteamericano se han
mostrado estos días especialmente críticos con el procedimiento del MI5,
el servicio de Inteligencia interior de Gran Bretaña.
Así, hasta ahora la Inteligencia doméstica del Reino Unido ha actuado de
modo distinto a la norteamericana, que tras el 11-S aplicó una política
de detenciones de cualquier posible sospechoso para impedir el
desarrollo de planes de atentados y desalentar a otros conspiradores.
El MI5, en cambio, ha preferido no proceder a detenciones -salvo en
casos en los que la conspiración había alcanzado ya niveles de riesgo- ,
y ha sometido a los sospechosos a una estrecha vigilancia con el fin de
reunir el mayor número de información posible sobre las redes que iban
creando.
«Han llegado demasiado tarde»
«Han tardado mucho tiempo en entender que gente como Al-Masri y Abu
Qutada son un grave problema; han tardado demasiado tiempo en tomarse la
amenaza seriamente. Los británicos son reacios a moverse rápidamente, y
no parecen darse cuenta de que cuando pasa el tiempo se llega demasiado
tarde», ha declarado al Financial Times un alto responsable de la
Inteligencia norteamericana.
Por su parte, fuentes en contacto con el espionaje francés han asegurado
a este diario que la inteligencia gala «no entiende la política
británica de dejar actuar libremente a toda esa gente, para que queden
expuestos y no forzar a que se oculten, porque entonces les perderían de
vista y no tendrían constancia de quién asiste a sus reuniones. Esto
estaría bien si diera sus resultados, pero de pronto el Gobierno de
Londres ha descubierto que los extremistas son muchos más de los que
creían», añaden esas fuentes.
El pasado domingo, un medio británico publicó un informe, elaborado
conjuntamente por los ministerios de Interior y de Exteriores por
encargo de Tony Blair tras los atentados de Madrid, en el que se
desvelaba que la amenaza era mayor de lo que sospechaban las
autoridades.
Las cifras han provocado una enorme alerta: alrededor de 3.000
británicos han pasado por bases de Al Qaida en Afganistán y en otros
países; unos 1.600 ciudadanos están «activamente implicados» en el apoyo
a elementos radicales, y «cientos» están dispuestos a cometer atentados.
Además, se calcula que cerca de 10.000 han asistido a algún tipo de
reuniones en las que se ha incitado al terrorismo.
Mientras el MI5 ha anunciado que va a proceder a una investigación
interna sobre sus procedimientos y así examinar por qué no detectó la
formación de la célula de Leeds, el jefe de Scotland Yard, Ian Blair,
negó ayer que se hubieran producido fallos en los servicios de
seguridad. En un encuentro con periodistas extranjeros, a los que Blair
quiso transmitir la seriedad del trabajo de las fuerzas del orden y del
espionaje británicos, el jefe de Scotland Yard aseguró que en los
últimos años «se han tomado precauciones, ha habido detenciones y se han
frustrado serios intentos de conspiración».
Blair destacó que el Reino Unido es el único país occidental en el que
la Policía y los servicios de Inteligencia trabajan en tan estrecho
contacto. «Tenemos una unidad centralizada en la que estamos juntos en
la misma habitación, y eso no pasa en ningún otro país», afirmó. Blair
anunció, de todos modos, que la Policía va a reforzar su penetración en
las comunidades de minorías raciales, con el fin de tener una mayor
información sobre lo que ocurre en ellas, algo que también realizará el
MI5. Para ello buscan agentes musulmanes y de otras minorías raciales.
Fuente: ABC
15.07.05
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