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Lunes, 18 de julio de 2005


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

Los servicios secretos de Francia y EE.UU. critican los métodos del MI5

La Prensa desvela un informe, elaborado tras el 11-M, que asegura que 3.000 británicos han pasado por bases de Al Qaida y que 1.600 apoyan a los radicales

 

La Policía detuvo en 2004 a dos de los terroristas suicidas del 7-J por pequeños delitos -desorden callejero y robo en una tienda-, pero después de amonestarlos los dejó marchar. Ambos, además, habían estado vinculados a un círculo de extremistas que fueron objeto de una redada, pero tampoco entonces los servicios secretos centraron su atención en ellos. Este dato ha sido puesto de manifiesto por el ministro francés de Interior, Nicolas Sarkozy, para cuestionar la política que los servicios de seguridad británicos siguen en su control del extremismo islámico en el Reino Unido.

Precisamente el espionaje francés y también el norteamericano se han mostrado estos días especialmente críticos con el procedimiento del MI5, el servicio de Inteligencia interior de Gran Bretaña.

Así, hasta ahora la Inteligencia doméstica del Reino Unido ha actuado de modo distinto a la norteamericana, que tras el 11-S aplicó una política de detenciones de cualquier posible sospechoso para impedir el desarrollo de planes de atentados y desalentar a otros conspiradores.

El MI5, en cambio, ha preferido no proceder a detenciones -salvo en casos en los que la conspiración había alcanzado ya niveles de riesgo- , y ha sometido a los sospechosos a una estrecha vigilancia con el fin de reunir el mayor número de información posible sobre las redes que iban creando.

«Han llegado demasiado tarde»

«Han tardado mucho tiempo en entender que gente como Al-Masri y Abu Qutada son un grave problema; han tardado demasiado tiempo en tomarse la amenaza seriamente. Los británicos son reacios a moverse rápidamente, y no parecen darse cuenta de que cuando pasa el tiempo se llega demasiado tarde», ha declarado al Financial Times un alto responsable de la Inteligencia norteamericana.

Por su parte, fuentes en contacto con el espionaje francés han asegurado a este diario que la inteligencia gala «no entiende la política británica de dejar actuar libremente a toda esa gente, para que queden expuestos y no forzar a que se oculten, porque entonces les perderían de vista y no tendrían constancia de quién asiste a sus reuniones. Esto estaría bien si diera sus resultados, pero de pronto el Gobierno de Londres ha descubierto que los extremistas son muchos más de los que creían», añaden esas fuentes.

El pasado domingo, un medio británico publicó un informe, elaborado conjuntamente por los ministerios de Interior y de Exteriores por encargo de Tony Blair tras los atentados de Madrid, en el que se desvelaba que la amenaza era mayor de lo que sospechaban las autoridades.

Las cifras han provocado una enorme alerta: alrededor de 3.000 británicos han pasado por bases de Al Qaida en Afganistán y en otros países; unos 1.600 ciudadanos están «activamente implicados» en el apoyo a elementos radicales, y «cientos» están dispuestos a cometer atentados. Además, se calcula que cerca de 10.000 han asistido a algún tipo de reuniones en las que se ha incitado al terrorismo.

Mientras el MI5 ha anunciado que va a proceder a una investigación interna sobre sus procedimientos y así examinar por qué no detectó la formación de la célula de Leeds, el jefe de Scotland Yard, Ian Blair, negó ayer que se hubieran producido fallos en los servicios de seguridad. En un encuentro con periodistas extranjeros, a los que Blair quiso transmitir la seriedad del trabajo de las fuerzas del orden y del espionaje británicos, el jefe de Scotland Yard aseguró que en los últimos años «se han tomado precauciones, ha habido detenciones y se han frustrado serios intentos de conspiración».

Blair destacó que el Reino Unido es el único país occidental en el que la Policía y los servicios de Inteligencia trabajan en tan estrecho contacto. «Tenemos una unidad centralizada en la que estamos juntos en la misma habitación, y eso no pasa en ningún otro país», afirmó. Blair anunció, de todos modos, que la Policía va a reforzar su penetración en las comunidades de minorías raciales, con el fin de tener una mayor información sobre lo que ocurre en ellas, algo que también realizará el MI5. Para ello buscan agentes musulmanes y de otras minorías raciales.

Fuente: ABC
15.07.05

* Especial Atentado 11-M.
*
11-S. Operación global contra el terrorismo: El análisis de los profesionales

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