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Martes, 19 de julio de 2005


Seguridad Pública y Protección Civil

Castilla-La Mancha cree que el incendio quedará controlado hoy gracias a un 'macrocortafuegos'

Del incendio que acabó con la vida de 11 personas y con más de 12.000 hectáreas de bosque de pinos en la provincia de Guadalajara sólo queda un frente abierto, el que está entre las poblaciones de Selas y Cobeta.

 

Los servicios antiincendios esperan tenerlo controlado a lo largo de la jornada, según la Consejería de Medio Ambiente de Castilla-La Mancha.

Foto: El PaísPara ello, se ha abierto un 'macrocortafuegos' que rodea la zona de una longitud de ocho kilómetros y una anchura de 80 metros, unas medidas mucho mayores de las habituales.

También se cuenta con la previsión meteorológica. Se espera viento flojo de dirección Noreste a Sur-Sureste, hacia el área del incendio, que "devolverá el fuego a la zona quemada", según el Centro de Coordinación de Operaciones, lo que hará más fácil el control de las llamas.

El Centro de Coordinación, constituido el pasado domingo para combatir este incendio entre las administraciones regional, nacional y provincial, "es más optimista" sobre el desarrollo de los trabajos de extinción, ya que, aunque siguen activos dos focos, están controlados.

Gráfico: El MundoLos medios que combatían esta mañana el fuego eran 23 retenes, dos dotaciones de bomberos, 19 unidades de maquinaria pesada, dos cisternas de agua y una unidad meteorológica. Desde las 8.00 horas, también se cuenta con 19 aviones, hidroaviones y helicópteros. Un total de 250 personas trabajan en la extinción.

Por otro lado, los alrededor de 150 habitantes de la localidad alcarreña de Cobeta que fueron evacuados el lunes a Molina de Aragón, podrían hoy regresar a sus hogares. Estas personas, que fueron trasladadas, por precaución, alrededor de las 21.00 horas del lunes, han pasado la noche repartidos entre una escuela hogar, un colegio público y una residencia de Molina de Aragón.

En otra zona, Maranchón, decenas de vecinos todavía trabajaban durante la pasada noche con ramas de árboles o de tomillo para sacudir los rescoldos del fuego, con quejas continuas por falta de medios. El paisaje se ha convertido en una escenario desolador, una especie de cráter volcánico tan negro como el luto de esta comarca.

Foto: El Mundo

La barbacoa mal apagada de unos excursionistas, cuyas llamas fueron avivadas por el viento y que fue encendida a pesar de las advertencias, ha llenado de lamentos el noreste de Guadalajara. Además de los fallecidos, se han quemado más de 12.000 hectáreas de pino forestal, robledales, cereal y pastos, de las que 2.400 pertenecen al Parque Natural del Alto Tajo. Según las asociaciones ecologistas, este incendio es la mayor catástrofe ecológica ocurrida en Guadalajara.

Castilla-La Mancha aceptó la colaboración de dos hidroaviones franceses y rechazó los de Madrid para la sofocación del incendio de Guadalajara

El incendio que ha quemado más de 12.000 hectáreas en la provincia de Guadalajara desde el pasado sábado continuaba a las ocho de esta mañana con dos focos activos cerca de las poblaciones de Selas y Ablanque, segun informaron fuentes de la consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla-La Mancha. El incendio, además de la tragedia de la muerte de once personas, ha destapado la falta de coordinación de las autoridades de la Junta. El Gobierno de Castilla-La Mancha aceptó el pasado domingo, un día después de iniciarse el pavoroso incendio, la colaboración de dos hidroaviones franceses para la extinción del fuego de la Cueva de los Casares. A lo largo de esa jornada, la Comunidad Autónoma de Madrid estuvo ofreciendo su colaboración de todo tipo de medios, pero de forma "diplomática" las autoridades manchegas dieron largas a este ofrecimiento, que finalmente no llegaron a aceptar, según ha admitido un portavoz de la Junta a este periódico.

El incidente que tuvo que soportar la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, cuando los vecinos de la zona la abuchearon por la falta de medios para extinguir el incendio, fue motivado precisamente por la falta de coordinación de las consejerías y de su presidente, José María Barreda, que conocía el deseo de colaboración de numerosas provincias y comunidades, pero que finalmente rechazó.

La pregunta es de perogrullo: ¿cómo la Comunidad de Castilla-La Mancha puede aceptar la colaboración de dos hidroaviones franceses que procedían de sus bases a varios centenares de kilómetros del incendio y "aparcar" la colaboración de la Comunidad de Madrid?

El hecho de que ambas comunidades estén gobernadas una por el PP (Madrid) y la otra por el PSOE (Castilla-La Mancha) ha podido contribuir a la magnitud de este incendio, cuya gravedad exige conocer las reponsabilidades políticas de las autoridades de Castilla-La Mancha.

Efectivos terrestres

Los efectivos terrestres han continuado luchando contra el fuego durante toda la noche y se han organizado turnos que han trabajado en levantar un cortafuegos de 8 kilómetros de longitud y entre 40 y 50 metros de ancho para controlar las llamas, añadió la misma fuente.

Los medios aéreos han ido incorporándose a las tareas de extinción con las primeras luces de la mañana.

La previsión inmediata del viento es que será "flojo del sureste", lo que puede permitir que las tareas de extinción del fuego sean más efectivas y se pueda comenzar a controlar las llamas a lo largo del día, precisaron las mismas fuentes.

Asimismo, anunció que se esta valorando si los 150 vecinos de Cobeta, que anoche fueron evacuados de sus casas ante la cercanía del incendio, puedan regresar a sus hogares en las próximas horas, si se mantiene la actual evolución del fuego.

Por otra parte, los medios terrestres que trabajan en la extinción del incendio han abierto un cortafuegos de ocho kilómetros y entre 50 y 80 metros de ancho, cuando lo normal es que tengan unos seis metros de ancho, durante la noche, desde la localidad de Selas a la de Cobeta.

Asimismo, la consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla-La Mancha informó de que un total de 19 medios aéreos trabajan desde las 8.00 horas de hoy en la zona del incendio.

Según informaron fuentes de la Consejería de Medio Ambiente, en la extinción del incendio trabajan dos helicópteros Kamov, cuatro aviones de carga en tierra, seis hidroaviones, un avión de coordinación y seis helicópteros.

 

Los vecinos de Guadalajara denuncian su abandono ante el incendio que acabó con once vidas

Los habitantes de algunos pueblos rechazaron la evacuación y estuvieron horas trabajando solos contra el fuego - Las llamas obligaron anoche a desalojar Cobeta y se encaminaban al corazón del Alto Tajo

No había agua. Los pocos vehículos que trabajaron las primeras horas se perdieron en un laberinto de caminos sin nadie que los guiara. En algún pueblo los bomberos tardaron ocho horas en llegar. No hubo casi avionetas.

«Si no es por el viento arde todo el pueblo. Los bomberos no han salvado esto», explica un vecino de Ciruelos. Lágrimas de impotencia y quejas, muchas quejas de sus habitantes. «Nos han dejado tirados, nadie se ha preocupado de nosotros», repiten, cuando el paisaje era ya irremediablemente ceniza, humo y madera quemada.

De las palabras de los vecinos se desprenden tres ideas: hubo pocos medios para apagar el incendio; hubo improvisación y desconcierto en las primeras horas; hubo un viento tan veloz que propagó el fuego más rápido de lo que las ideas funcionaron. Sólo el trabajo conjunto de los habitantes de los pueblos y de los miembros de los medios de extinción evitó que algunas poblaciones no sean ahora un saco de polvo.

¿Qué pasó cuando se avistó el fuego? En todas las poblaciones el humo sirvió de señal de alarma. Los vecinos de Luzón, Ciruelos del Pinar o Santa María del Espino llamaron rápido a la Guardia Civil, al mediodía, para avisar del, entonces, peligro lejano. La situación era más grave en Cuevas de los Casares, donde llegaron bomberos en treinta minutos, según explica el alcalde de Riba de Saelices, y en más de dos horas, según algunos vecinos. «Si llegamos diez minutos antes habíamos apagado nosotros el fuego», cuenta uno de las primeras personas que se enfrento a las llamas.

Desde ese instante, una cadena de despropósitos e infortunios consiguió que el fuego se comiera miles de hectáreas en cuestión de horas. «Los bomberos se perdían y no encontraban los caminos para acceder al fuego», cuentan vecinos de Ciruelo. El problema fue que por un lado la Guardia Civil se encargaba de evacuar todas las poblaciones y, por otro, los miembros de los equipos de extinción se encontraban localidades vacías, en las que hay un laberinto de caminos y en las que nadie quedaba para guiarlos. Eso, al menos, pasó durante horas, ya que los vecinos, viendo que las llamas arrinconaban sus casas decidieron hacer caso omiso a las autoridades y volver a sus pueblos para ayudar a apagar el incendio o a guiar a los bomberos. «Vino la Guardia Civil a echarnos y les dijimos que no nos íbamos. Decidimos quedarnos para hacer cortafuegos con nuestros tractores y poder guiar a los retenes», cuenta una vecina de Tobillos. Otros, como Miguel, un vecino de avanzada edad de Ciruelos, se quejaba de que no se dejaran aconsejar por las personas que conocían la zona. «No nos dejaban que les explicáramos cómo sortear los caminos».

En lo que casi todos coinciden es en que los medios de extinción fueron escasos o inexistentes. «Hasta las once de la noche estábamos sólo trabajando los vecinos, haciendo cortafuegos. No se veían ni avionetas ni helicópteros. Estábamos solos». Esta frase, este relato, es el más extendido entre todos los vecinos. Casi ocho horas en las que lucharon palas y tractores contra un fuego devastador.

Riba de Saelices. Un grupo de vecinos salió, al ver las llamas, a sofocar el incendio. «Vimos que el fuego era muy fuerte y nos retiramos». Se quedaron junto a los primeros retenes a ayudar en las tareas de extinción. El viento jugó a su favor y, a pesar de ser la localidad más cercana al primer foco, hizo que el fuego se alejara.

Sin embargo, fue allí cerca, en el valle de Los Milagros, donde once personas perdieron la vida. Una trampa mortal que actuó como la explosión de una bombona de gas butano. La falta de oxígeno en el valle, la parte baja, hizo que las llamas subieran de golpe y atraparan a dos vehículos y un coche de bomberos que quedaron calcinados. Sólo una persona sobrevivió al infortunio. Lo último que es escuchó fueron pequeñas bombas de agua que explotaban, creen, como último recurso, para intentar evitar que el fuego no les devorase. Sus cuerpos se encontraron horas después.

Luzón. Las llamas cercaron la localidad. A última hora del domingo los vecinos trabajaban a destajo, casi en solitario, con el fuego. «Tenemos heridas en las piernas y el humo en todo el cuerpo, pero no nos vamos», explicaban. Fue una de las poblaciones en las que decidieron no evacuar para poder salvar sus casas. La indignación con lo ocurrido era general. «No tenían que haber muerto esos chicos, ni haberse quemado los pinares si se hubiera trabajado bien», contaba Martín, un hombre que junto a su «máquina» consiguió hacer un cortafuegos en la montaña.

Ciruelos. El pueblo fue evacuado en cuatro ocasiones. «Llegamos a media tarde y los miembros de los equipos de extinción estaban en la plaza sin hacer nada, decían que corrían peligro. Les dije que así no se apagaba un fuego y que iría yo sólo a luchar para que las llamas, que estaban a metros de las casas, no entraran en el pueblo. Entonces, todos se pusieron a trabajar. El incendio alcanzó las ramas de algunos chalés», cuenta Jesús López, el alcalde, que, sin embargo, cree que «más que falta de medios hubo un viento que convirtió el fuego en intratable».

Tobillos. La Guardia Civil ordenó desalojar pero sólo lo hicieron ancianos y niños. «Nos quedamos para poder guiar a los coches ya que se perdían en estos caminos», cuenta una vecina. Hasta las once de la noche no vino ningún bombero y sólo vimos una avioneta», explica.

A última hora de ayer, se había desalojado el municipio de Cobeta. Continuaba un frente abierto, el que afecta a los términos municipales de Selas y Ablanque y Cobeta, aunque los técnicos que trabajaban en la zona eran optimistas porque las previsiones apuntan a que el viento va a amainar en las próximas horas, lo que evitaría que penetrara en el auténtico corazón del Parque Natural del Alto Tajo.

Fuentes: El Mundo
Estrella Digital
La Razón
Belt Ibérica S.A.
19.07.05

Experto: Once muertos son demasiados, por Rafael Vidal (19.07.05)

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