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Nueve de los 11
fallecidos el domingo en el incendio llevaban al menos cuatro temporadas
trabajando en la lucha contra el fuego. La juez entregó anoche los
cuerpos a las familias
Los cadáveres de los 11
integrantes del retén de Cogolludo que perecieron el domingo por la
tarde en Riba de Saelices, en la provincia de Guadalajara, mientras
trataban de frenar el avance de un enorme incendio que había comenzado
el día anterior se encontraban ayer en el tanatorio Santa María de la
Antigua, en la capital alcarreña. El tremendo fuego había abrasado hasta
ayer por la tarde unas 13.000 hectáreas.
Este grupo, que perdió la vida cuando intentaba escapar del fuego,
tenía una acreditaba experiencia en la extinción de fuegos. Los dos
jefes del retén llevaban muchos años luchando contra fuegos y la mayoría
de los restantes miembros del equipo, mucho más jóvenes, llevaba más de
cuatro años desempeñando ese mismo trabajo.
Lo que sigue intenta resumir algo de las vidas de las 11 víctimas, a
quienes ayer quisieron recordar sus familiares, amigos y conocidos.
Pedro
Almansilla, 53 años, jefe del reten. 34 años apagando incendios.
Pedro Almansilla era el jefe del retén de Cogolludo. Tenía una gran
experiencia, como lo demuestra el que llevara 34 años en la lucha contra
los incendios forestales. Estaba contratado por la Consejería de Medio
Ambiente de Castilla-La Mancha. Vecino de Cifuentes, estaba casado y
tenía dos hijas, Erika y Goreti, de 26 y 31 años.
Almansilla fue alertado por un vecino de Riba de Saelices de que era
peligroso bajar el talud, pero prefirió seguir adelante. Según este
vecino, el jefe del retén llegó a decir que los valientes eran los
primeros en morir.
De carácter extrovertido y con gran sentido del humor, el domingo pasado
no le tocaba trabajar, pero decidió sumarse al equipo para estar al
frente del dispositivo. Todas las autoridades regionales han destacado
su gran profesionalidad.
Alberto
Cemillán, 37 años, segundo jefe de la dotación. Alberto Cemillán, de
37 años, era vecino de Arbancón y trabajaba como segundo jefe de la
dotación del grupo. Siguió la vocación de su padre, que también fue
agente forestal. Estuvo en Madrid trabajando durante un tiempo en la
Empresa Municipal de Transportes (EMT), pero su verdadera pasión, el
campo, le hizo volver dos años después a sus orígenes. Ésta era su
campaña número 13 en la lucha contra el fuego.
Cemillán Estaba casado y tenía dos hijas, de ocho y nueve años. Era un
gran amante de la naturaleza y le encantaba salir a montar en bicicleta
en sus horas libres.
Jesús
Jubrias Navarro, 43 años. Ésta era la cuarta campaña de Jesús como
retén forestal en la provincia de Guadalajara. Vivía en el municipio de
Jadraque. De carácter abierto y jovial, había dejado su trabajo en la
hostelería tras el cierre del Mesón Jadraqueño, según publicó en su
edición de ayer el diario Nueva Alcarria.
Estaba casado y tenía dos hijos: un varón de 15 años y una chica de 13.
Pertenecía a varios colectivos vecinales y asociativos de la provincia.
José Rodenas, 52 años.
Vecino de Cogolludo desde hacía unos 10 años, al igual que el retén,
Rodenas trabajaba en las labores de extinción de los incendios
forestales desde hacia cuatro temporadas.
En los dos últimos años se había dedicado a conducir uno de los dos
camiones autobombas que estallaron en el siniestro del retén. Compartía
casa con otra persona desde hacía unos cinco años.
Mercedes
Vives Parra, 32 años. Fue la única mujer que pereció en la tragedia
del pasado domingo. Separada y con dos hijos, ésta era la primera
campaña en la que Vives participaba en la lucha contra el fuego en los
bosques.
Vecina de Humanes, había trabajado en un taller de maquinaria que tiene
uno de sus hermanos en esta localidad alcarreña. Al igual que el resto
de sus compañeros, que la llamaban "la rubia", estaba preparada y
capacitada para ejercer el trabajo en el retén, según fuentes de la
Consejería de Medio Ambiente de Castilla-La Mancha.
Manuel Mantecas, 24 años.
Trabajaba en el retén forestal desde hacía cuatro temporadas. De hecho,
su gran ilusión era convertirse en bombero. Vecino de Marchamalo,
Mantecas terminó estudiando Formación Profesional en la rama de
electricidad, lo que también le valdría como oficio en la oposición de
bombero.
Entró de guardia en el retén el sábado pasado a las diez de la noche.
Una de sus pasiones era la música.
Jorge César Martínez
Villaverde, 24 años. Vecino de Madrid, era la cuarta temporada en la
que trabajaba en los retenes forestales, según fuentes del Gobierno
regional castellano-manchego. Sin embargo, sus amigos y conocidos elevan
esta cifra hasta las siete temporadas, desde los 17 años.
Su gran pasión era el deporte, en especial, el fútbol. Estaba estudiando
Educación Física en el INEF en Madrid. De carácter muy abierto y
bohemio, no le tocaba trabajar el domingo pasado. De hecho, pensaba
regresar a Madrid para ver a su novia, pero fue movilizado en el último
momento para participar en el incendio desatado la víspera. Con este
trabajo se sacaba un dinero para el resto del año. Era hijo único.
Marcos Martínez García, 24
años. Hijo de la delegada de Educación de la Junta de Comunidades de
Castilla-La Mancha en Guadalajara, era su cuarta temporada en los
retenes forestales. De hecho, residía en la capital con el resto de su
familia. Estudiante de Historia, Martínez se caracterizaba por su
carácter afable y su gran amor a la naturaleza. Algunos compañeros de su
madre señalaron que ésta se encontraba desecha por la inesperada muerte
de su hijo.
Sergio Casado Iritia, 23 años.
Era su primera campaña en los trabajos de extinción de fuegos en verano.
Nacido en Guadalajara, residía en la localidad de Cabanillas del Campo.
Entre sus aficiones destaca todo tipo de deportes, en especial la
escalada. Fue monitor de este deporte en la Universidad de Alcalá y
profesor de vela en la Escuela de la Diputación de Guadalajara. Estaba
soltero.
Luis
Solano Montesinos, 35 años. Vecino de Guadalajara, su gran pasión
era la fotografía, pese a que la tradición dentro de su familia era la
abogacía. De carácter bohemio y simpático, a Solano le encantaba el
campo. Algunos de sus conocidos le calificaron como un experto como
pocos. Ésta era su cuarta temporada en los retenes forestales.
La voz de alarma surgió el domingo cuando su madre no recibió la
tradicional llamada de su hijo. La familia se puso en alerta al ver que
le podía haber ocurrido algo. La triste noticia se confirmó horas más
tarde.
Pertenecía a la Agrupación Fotográfica de Guadalajara, donde tenía
previsto exponer en enero próximo una muestra sobre las fiestas
tradicionales de su provincia. Había recibido diversos premios por sus
trabajos. Su padre fue alcalde de Guadalajara y presidente de la
Diputación.
Julio Ramos Vallado, de 28
años. Vecino de Balconete, era su octava temporada en el retén
contra incendios (Castilla-La Mancha asegura que es la cuarta). Gran
conocedor de la naturaleza y del campo, su pasión eran los animales.
Tenía previsto dejar esta actividad cuando terminara la temporada, el 15
de septiembre, pero el fuego segó su vida antes de poder realizar su
sueño.
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