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Jueves, 21 de julio de 2005


Seguridad Pública y Protección Civil

Miedo en las calles de Londres

La gente vaga por la ciudad, colapsada, sin medios para regresar a sus hogares

 

Las escenas de caos y confusión que se vieron el 7-J en Londres se han repetido en las inmediaciones de la estación de Warren Street dos semanas después de los atentados que sacudieron la capital británica. En la calle ha extendido el miedo y la confusión.

La estación de Warren Street ha sido el lugar donde ha estallado el artefacto de más potencia, aunque, según la policía, la gravedad de los incidentes es menor que el 7-J. También ha habido explosiones en las estaciones de Shepherd's Bush, Warren Street y Oval y en un autobús en Hackney Road.

La confusión se ha instalado en los alrededores de Warren Street. Los atascos de tráfico en toda la ciudad son gigantescos debido a que el centro de Londres ha sido cortado y el servicio de metro ha quedado interrumpido.

Foto: El Mundo
Especialistas de sustancia químicas entran en la estación de Warren Street.

El número de periodistas que se han acercado a la zona se ha multiplicado con el paso de los minutos, pero la información sigue siendo escasa. "La policía no da ningún dato, no hablan con nadie", se queja un reportero local.

Mientras, la preocupación aumenta entre las personas que se agolpan en Warren Street. Un equipo policial de agentes especialistas en sustancias químicas ha entrado en la estación de metro, lo que ha contribuido a extender los temores entre los curiosos. Constantemente llegan hasta la zona acordonada por la policía coches patrulla y todoterreno de color negro. En el cielo, están presentes los helicópteros.

El alcalde de Londres, Ken Livingstone, ha pedido a través de la radio a todos los ciudadanos que regresen a sus casas y que no acudan a trabajar hasta que se aclare qué ha sucedido exactamente. Los londinenses están cumpliendo este llamamiento en calma, pero con dificultades.

Las calles, llenas

Las calles están llenas de gente, que vagan ante la imposibilidad de acceder a medios de transporte que les trasladen hasta casa. Algunas personas se sientan en las aceras y otras arrastran maletas. En el ambiente se respira un ambiente de tensa calma. Hay tranquilidad, pero también inquietud y sobre todo enfado.

La indignación domina el testimonio de Jennifer Bless, una mujer británica de unos 40 años. "Habría que matar a todos los terroristas", afirma llena de ira, después de estar dando vueltas por las calles sin medios para poder volver a su hogar, en el norte de Londres, donde la esperan sus dos hijos.

Indignado también se expresa Juneel Mezel, aunque por otro motivo. Nació en Londres, pero su origen es bangladesí. Su aspecto físico lo confirma. "Soy más británico que muchos británicos", comenta orgulloso antes de revelar cómo desde el 7-J la gente le mira distinto. "Es una pena que culpen a tantos por una minoría", se lamenta enfadado.

El temor y la desconfianza prenden en Michael Wigley, un contable de mediana edad que confirma las dificultades para volver a su casa. Confiesa que tiene miedo porque no sabe a ciencia cierta si lo sucedido es "tan grave como la otra vez". Se consuela diciendo que no hay tanta policía, ni tantas ambulancias, pero la preocupación sigue en su ánimo.

Españoles

Leire, una estudiante española de 19 años cuya residencia se encuentra al lado de Warren Street y que en los momentos de máxima tensión se dirigía a ella, ha contado a elmundo.es cómo a eso de las 12.30 (hora local) la policía ha comenzado a desalojar la calle y un McDonalds de la zona.

"La gente salía corriendo con miedo y la policía lo ha acordonado todo sin dar explicaciones", cuenta Leire. "Llevamos dos horas sin poder entrar a la residencia y no sabemos qué pasa", añade.

La joven española explica también cómo en un primer momento no pudieron contactar con sus padres en España, porque las líneas de teléfono estaban bloqueadas. "Al final hemos podido llamar, pero después de un buen rato", recuerda.

También Lorena, una valenciana que trabaja en el restaurante Amaretto, en Tottenham Court Road, una calle aledaña a Warren Street, relataba que la Policía les retuvo en el fondo del local y no les dejaban acercarse a las ventanas.

"Toda la calle está acordonada y han entrado varios policías con perros inspeccionando el restaurante", comentaba. "La gente está nerviosa, llamando a sus familias, pero no son tan viscerales como en España".

Lorena ha cogido la línea Central Line a las 09.30 horas de la mañana y ya desde entonces dice que sucedía algo raro porque en cada parada el metro se demoraba unos diez minutos. "Han dicho que había una alarma por fuego en la estación de Shepherd's Bush...yo creo que ya sospechaban algo".

Fuente: El Mundo
21.07.05

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