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Viernes, 29 de julio de 2005


Seguridad Medioambiental y Protección del Entorno

La apuesta nuclear del 'dragón rojo'

China construirá 30 nuevas centrales nucleares a lo largo de los próximos 15 años. Algunos expertos consideran que los controles de seguridad son insuficientes

 

Un perímetro de seguridad de 30 kilómetros separa la central nuclear de Qinshan, en la provincia china de Zhejiang, del núcleo urbano habitado más cercano. Fue la primera planta nuclear china, levantada en 1991 en plena bahía de Hangzhou, para dar cobertura energética a los 20 millones de habitantes de la vecina Shanghai. Pero con cuatro reactores operativos, es todavía una de las centrales más importantes del país.

Su acceso está militarizado hasta el detalle y la luz chernobylizada, entre húmeda, contaminada y tétrica, despierta inevitablemente el fantasma del síndrome chino, el término acuñado en EEUU en los 70 para referirse al riesgo de desastre nuclear. Ya en el interior, sin embargo, una dosis de raciocinio comunista recibe a los incrédulos: «Construyamos energía nuclear. Enriquezcamos al pueblo».

Dos vigilantes hacen guardia en el interior de la central nuclear de Qinshan, uno s125 kilómetros al sudeste de Shanghai

Pues sí, China construirá energía nuclear. Y de qué manera. Mientras el primer mundo -con la excepción de Francia y Japón- se encuentra en situación de parón nuclear, por las implicaciones económicas, medioambientales y de seguridad de la energía atómica, China se ha lanzado a tumba abierta a por la energía del átomo. En los próximos 15 años, tiene prevista la construcción de al menos 30 nuevas centrales nucleares, 10 ya en construcción y no menos de dos reactores por año, para elevar su producción anual de electricidad hasta los 40 gigawatios en 2020.

Un escenario sólo comparable al que ofrecía Estados Unidos en los 70, cuando vivió su época dorada nuclear. Los nueve reactores que tiene en funcionamiento el coloso asiático en la actualidad -dos de agua a presión y dos de agua pesada a presión-, sólo aportan un 2,3% de la electricidad actual, aunque en 2020 la nueva oleada de centrales aportará únicamente el 4% del total.

La apuesta china por este tipo de energía, valorada en 40.000 millones de euros, tiene que ver no sólo con la voluntad de emplear una energía más limpia que el mayormente utilizado carbón, sino con paliar de algún modo el crónico déficit energético que arrastra el país. De hecho, se estima que, mientras el PIB chino se cuadruplicará en 2020, la producción energética únicamente se doblará.

En ese escenario, preocupa que las urgencias y la gestión de un parque de plantas nucleares creciente pueda representar un riesgo para la seguridad. China apela a su impoluto historial de accidentes en los 14 años de centrales en funcionamiento. Sin embargo, otras voces consideran que el riesgo está ahí. Uno de ellos es Wang Yi, experto nuclear de la Academia china de Ciencias de Beijing: «No tenemos un plan demasiado bueno para los residuos. Y tampoco planes de emergencia para caso de catástrofe», dijo.

Riesgos potenciales

Un ingeniero de Qinshan asegura tajantemente que los protocolos de seguridad chinos impedirían con seguridad un nuevo Chernobyl. Pero Wang Yi cree que en China se ha dado la espalda a los riesgos del futuro. «Los científicos no queremos precipitarnos en nada y por tanto deberíamos hacer un acercamiento lógico que incluya seguridad y medio ambiente», aseguró.

La Administración Nacional china de Seguridad Nuclear, por su parte, ha avisado al Gobierno chino que con la avalancha de plantas nucleares que vienen serán necesarios más personal y medios para alcanzar un óptimo nivel de seguridad.

En cualquier caso, China ha abierto la veda para un sector nuclear internacional acogotado por la situación de suspenso de los proyectos nucleares en Occidente. Para el Foro Nuclear, la asociación que agrupa y representa los intereses de la industria nuclear española, China es ya una realidad. La central de Qinshan lleva equipos fabricados en España y la empresa Equipos Nucleares (ENSA), perteneciente a la SEPI, fabricará los cuatro generadores de vapor de la nueva fase de la central.

Con todo, el gran pulso se libra entre los colosos de la tecnología nuclear mundial: la francesa Areva, la británica Westinghouse Electric y la rusa AtomStroyExport, además de otros jugadores canadienses y japoneses.

Tecnología española para producir energía eólica en territorio chino
La partida por las próximas 30 centrales nucleares previstas en China, de un total de 440 existentes en todo el mundo, está llevando a los colosos de la tecnología nuclear mundial a librar un pulso sin precedentes para llevarse los jugosos contratos chinos. Para la industria española, el acuerdo con ENSA representará no menos de 45.000 horas de trabajo para su fábrica cántabra, y contratos potenciales millonarios. Pero la tecnología energética española se beneficiará de la ansiedad energética china también en otros campos. En concreto, en el de las energías renovables.

«China está obligada a potenciar todas las fuentes de energía si quiere alimentar su desarrollo en los niveles previstos. Esta estrategia, sin embargo, se ve condicionada por factores decisivos como el medioambiental. Ello abre oportunidades muy interesantes para las energías renovables», señala Esteban Morrás, director general de Acciona Energía. El país asiático es ya el segundo mayor emisor de CO2 del mundo por detrás de EEUU. Y, energéticamente, depende en un 80% de un carbón que provoca la emisión de gases de 'efecto invernadero' con un alto contenido en azufre. La consecuencia es dramática: 16 de las 20 ciudades más contaminadas del mundo se encuentran en territorio chino.

La energía eólica, por tanto, tiene en China una inestimable proyección. Para España, como segundo país del mundo por detrás de Alemania por potencia eólica instalada (con 8,263 megawatios), es una excelente noticia, toda vez que el país asiático cerró el 2004 con una potencia eólica instalada de 764 megawatios.Esto es, 10 veces menos que España en un territorio 19 veces mayor. China pretende disponer de una potencia de 20.000 megawatios en 2020 y, en ese escenario, Acciona ha tomado posiciones: a finales de año, producirá en China 400 turbinas eólicas anuales de tecnología propia.

Fuente: El Mundo
18.07.05

* Experto: Nuevo Plan Básico de Emergencia Nuclear, por Miguel Calvín, Eugenio Gil, J. Manuel Martín, Javier Ramón y J. Ignacio Serrano  (03.12.04

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