Seguridad Colectiva y Defensa Nacional
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El caladero de la cocaína
La policía
desarticula una red gallega de 'narcos' y aprehende cinco toneladas de
cocaína en alta mar
El
Atlántico es un inmenso caladero. En el piélago, donde los bancos de
pesca se han visto mermados por las capturas industriales, la policía
antinarcóticos ha encontrado su propio caladero... de cocaína. Y las
capturas crecen. La última, del viernes pasado, fue de cinco toneladas
de cocaína que eran transportadas hacia Galicia en la bodega del
Atlantic Warner, un pesquero de alta mar cuya mercancía tenía como
destino los almacenes del clan gallego de Los Caneos, dirigido por
Daniel Baúlo, hijo de Manuel Baúlo, el patriarca del clan, que fue
asesinado por unos sicarios colombianos en 1994 afines a un grupo
competidor: el clan de Los Charlines.
La Operación Tul llevaba meses fraguándose. El primer dato saltó en la
Costa del Sol, donde agentes antidroga del Cuerpo Nacional de Policía
observaron continuos contactos entre ciudadanos británicos y miembros
"de uno de los clanes gallegos más relevantes del narcotráfico". Los
británicos hacían continuos viajes a Portugal para mantener reuniones.
Fue difícil seguirlos, porque los miembros de la organización "adoptaban
extremas medidas de seguridad" para eludir a los policías que
sospechaban que les estaban siguiendo.
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Uno de los
participantes en esas reuniones resultó ser Daniel Baúlo, muy conocido
por los agentes de la Brigada Central de Estupefacientes, dependiente de
la Comisaría General de Policía Judicial. Lo conocían porque lo habían
detenido en varias ocasiones anteriores, siempre vinculado a operaciones
de narcotráfico. De hecho, según la policía, hasta que fue detenido el
viernes, estaba considerado "el traficante más importante" de cocaína de
España.
Los policías españoles se pusieron en contacto con sus colegas del Reino
Unido y Portugal. Les contaron que, tal y como pintaban las cosas, un
grupo hispano-británico estaba preparando un gran alijo de droga. Les
explicaron que lo más normal es que estuvieran aprestando un barco para
cargarlo de droga, acercarlo a las costas de Galicia y Portugal,
trasvasar la cocaína a barcos más pequeños y llevarla a tierra, para
luego distribuirla por Europa.
Todos coincidieron en que, si la operación la estaban montando Los
Caneos, iba a ser grande. Incluso se especuló con que podría superar las
10 toneladas que transportó el Tamsaare. Los Caneos como Los Charlines
han tenido una relación de amor-odio. Ambos habían empezado montando
transportes de droga y habían acabado comercializando ellos mismos.
El barco fue identificado cuando aún estaba en las costas del Caribe.
Desde antes de zarpar estuvo controlado por un combinado de agentes
españoles, portugueses y británicos. El viernes pasado, cuando navegaba
por alta mar a la altura de Canarias, el barco fue asaltado. Los
policías parecieron surgir tanto de fuera como de dentro del barco. El
buque transportaba 157 fardos de cocaína, cuyo primer pesaje arrojó la
cifra de 5.000 kilos. Puestos a la venta kilo a kilo, los
narcotraficantes hubieran recaudado 150 millones de euros.
Simultáneamente, agentes de la Unidad de Delincuencia y Crimen
Organizado (Udyco) central, de la misma unidad regional de Galicia y del
llamado Grupo Greco de la Costa del Sol (especializado en el combate de
las mafias), detuvieron a 11 personas, tres británicos residentes en la
provincia de Málaga y ocho gallegos de Cambados y Vilanova de Arousa.
Además, fueron practicados 11 registros en tierra.
El barco fue asaltado desde el patrullero de altura Centinela, de la
Armada española, en una operación combinada que contó con el apoyo de la
Marina de Guerra de Portugal. La zona de abordaje fue ese inmenso
triángulo del piélago atlántico en el que entre 1999 y este año la
policía española, sola o en compañía de otras, ha pescado casi 120
toneladas de cocaína, la mayor parte de ella (como la de ayer),
procedente de Colombia. El Atlantic Warner fue llevado al Arsenal
Militar de Canarias, donde siguen amarrados otros barcos de droga:
Archangelos, Privilege, Tamsaare...
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Baúlo, hijo de
Baúlo |
Daniel Baúlo
era el supuesto jefe de la red que intentaba introducir en
Galicia cinco toneladas de cocaína colombiana para,
posteriormente, transportarla hasta el Reino Unido. Daniel era
el jefe a día de hoy del clan de Los Caneos, cuyo patriarca,
Manuel Baúlo Trigo, fue asesinado tras contarle al juez Baltasar
Garzón muchas de las operaciones dirigidas por Manuel Charlín,
jefe del clan de Los Charlines. La delación le costó la vida y
dejó malherida y en una silla de ruedas a la madre de Daniel,
que, a tenor de los hechos, recogió el testigo.
La policía asegura que ahora Daniel era el jefe de la red de
traficantes de cocaína más importante de España. "Prueba de ello
es la cantidad de droga intervenida y la capacidad estructural
de la organización para la realización de envíos de esta
entidad", según la policía. Con Daniel supuestamente estaba
trabajando su hermano Carlos, que hasta el viernes no parecía
ligado al narcotráfico. Con ellos fue detenido Francisco Manuel
Ribadomar, que en 2001 fue implicado en un alijo de 1.000 kilos
de cocaína en Portugal. |
Fuente: El País
01.06.05
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