- Menú -

HOME

Noticias...
Se busca...
Eventos...
Legislación...
Bibliografía...
Artículos...

> MAPA del WEB <

Su opinión...

Envíenos la noticia o el comentario que desee.

 

 

Noticias Profesionales

  

Noticias

Miércoles, 15 de junio de 2005


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

Los héroes que Lucas resucitará

EN LA II Guerra Mundial, EEUU creó una unidad de elite sólo de pilotos negros. Abatieron 400 aviones, pero se les excluyó del desfile de la victoria. Ahora George Lucas planea llevar su historia al cine

 

Los soldados de la Alemania nazi los conocían como Schwarze Vogelmenschen -hombres negros voladores- y el ejército aliado los bautizó como Redtails -colas rojas- o Redtail Angels -ángeles de cola roja-, debido a la llamativa pintura que lucían en la aleta posterior de sus aviones. Eran los pilotos de un grupo de elite del Ejército estadounidense cuya sola presencia en el cielo atemorizaba. Se temía su eficacia, su valentía y, especialmente, su puntería.

Sin embargo, en su país de origen, estos bravos soldados del aire no tenían la misma consideración. En los años 40, mientras el fascismo se extendía por Europa, EEUU seguía rigiendo el lema Sólo blancos, que establecía que los negros como ellos eran seres de segunda categoría. Incapaces. Inferiores, y sin posibilidad de sufragio. Incluso el Ejército dudaba de sus capacidades. Sobre todo a la hora de poder ejercer posiciones de mando o manipular aparatos sofisticados. Los Tuskegee Airmen, como se conoció a este grupo de pilotos en EEUU, tuvieron que hacer estallar tantos estereotipos y prejuicios raciales como aparatos enemigos. Y no fue fácil.

Foto. El Mundo
Los Redtails constituían una unidad independiente. En los años 40 el Ejército de Estados Unidos no confiaba en la unificación de las razas

El mero hecho de ser aceptados en el Ejército ya fue un hito en sí, como recuerda unos de sus miembros, el teniente coronel, Hiram Mann, de 84 años hoy. Cuando Mann solicitó por primera vez el ingreso en el Army Air Corps -precursor de la fuerza aérea actual-, le rechazaron sin miramientos. Fue a través de una carta en la que «simplemente decía que no había instalaciones equipadas en ninguna rama del Ejército para la preparación de negros en técnicas de pilotaje», recuerda Mann en una entrevista publicada por el periódico Daily Mail.

Como Mann, otros muchos sufrieron el mismo destino por la ignorancia de la mayoría de americanos que consideraba a los negros «incapaces de manejar algo tan complejo como un avión», según dice el veterano Herbert Carter, de 86 años y antiguo compañero de Mann, con quien compartía rango.

El rechazo inicial no fue superado hasta que llegó una orden directa del presidente Franklin Delano Roosevelt, se supone que para aumentar el número de efectivos para afrontar la guerra contra los nazis. De manera que mandó al Army Air Corps crear, a título experimental, un grupo de combate formado sólo por negros en Tuskegee, en Alabama.

En verano de 1941 empezó el primer curso con 13 cadetes que habían tenido que superar unos duros exámenes establecidos con la esperanza de que no hubiera muchos negros capacitados. Nueve meses después se convertían en los primeros miembros del 332 Grupo de Combate, rebautizado como los Tuskegee Airmen. Llegarían a ser 1.000 soldados, aunque sólo 450 tomaron parte directa en acciones bélicas.

Destinados como unidades independientes, pues el Ejército todavía no confiaba en la unificación de razas, los Tuskegee Airmen, a bordo de los Mustang P-51 con la cola roja, pronto se ganaron el respeto de sus comandantes por su habilidad y eficacia. En unas 1.500 misiones por Europa, el norte de Africa y el Mediterráneo consiguieron destrozar más de 400 aparatos enemigos (100 de ellos en pleno vuelo), más de 45 trenes y hasta un destructor.

Fue en el puerto de Trieste, en Italia, y constituyó una de las mayores hazañas del grupo. Gracias a la habilidad y sangre fría del teniente Gynne Pierson, consiguieron hundir el barco utilizando exclusivamente la munición del calibre 50 disponible en las ametralladoras.

«Creo que fuimos tan efectivos porque cuando crecíamos teníamos que hacerlo todo varias veces mejor que el resto para ser reconocidos», explica Harold Brown, de 80 años, y otro de los alrededor de 100 colas rojas que aún viven y se reúnen anualmente. «Nuestro programa fue descrito como "el gran experimento", y sabíamos que fallar haría retroceder a nuestra raza al nivel de 30 años atrás».

Y es que, sin quererlo, los Tuskegee Airmen se encontraron luchando a dos bandos: contra el fascismo en Europa y contra la intolerancia en su propia casa. «Con el enemigo sólo se podía morir una vez», cuenta el que fuera líder de los Tuskegee Airmen, el coronel Benjamin O. Davis. «En el Ejército y en la vida, tuve que vivir con el sufrimiento que impone la degradación y el racismo».

A pesar de ello, su reputación entre los militares creció como la espuma. Y los Mustang P-51 de cola roja no tardaron en ser reclamados continuamente -a menudo sin que los mandos que pedían su participación supieran la raza de sus pilotos- para escoltar a los bombarderos asignados a misiones peligrosas. Cuando hacían de escoltas eran infalibles y hasta hoy son el único grupo que nunca ha perdido un avión bajo fuego enemigo en tales funciones.

RETORNO AGRIDULCE
Después de la II Guerra Mundial, en la que sufrieron 66 bajas, los Redtails tuvieron un retorno agridulce. Mientras por un lado recibían los honores máximos en forma de 850 medallas y la Presidential Unit Citation, la más alta condecoración que se puede otorgar a una unidad militar, por otro eran castigados con la continua degradación racial en la calle y en el propio Ejército hasta el punto de no ser invitados en los desfiles victoriosos. Sus gestas fueron difuminadas en los libros de Historia. Algunos de los oficiales de los Tuskegee Airmen incluso fueron detenidos tras la guerra, pues la policía se resistía a creer que gente de raza negra pudiera tener galones.

Las cosas no se calmaron hasta despúes de 1948 cuando el presidente Harry Truman firmó la Orden 9981, que establecía la igualdad de trato en el Ejército. Aunque llegó un poco tarde, muchos la consideran la segunda victoria de los Tuskegee Airmen, primera en los despachos.

Sin embargo, la mayoría de estos soldados no guarda rencor a un país que como ha señalado el ex secretario de Estado Colin Powell «nunca estuvo dispuesto a devolverles el servicio prestado».

Tras años dándole vueltas, George Lucas tiene pensado llevar a la gran pantalla el legado de estos hombres. «No hay ni siquiera un guión escrito», asegura John Singh, portavoz de Lucasfilm Ltd. Pero sí hay un título provisional, Redtails, y la garantía de que Lucas «piensa dedicarle mucho más tiempo» a partir de ahora, si bien aún no ha definido si será su próximo proyecto.

 

LAS CLAVES
INDEPENDENCIA

George Washington. El Congreso aceptó en 1776 la propuesta de George Washington para alistar a negros libres en la guerra de Independencia. La medida afectaba a muy pocos de los 500.000 negros contabilizados entre los dos millones de colonos.

SECESION

El Kansas Colored. Aunque al principio de la Guerra de Secesión la Unión rechazó a los voluntarios negros por no considerarlos «válidos» para el combate, la evolución de la guerra obligó a contar con ellos. En 1863 se creó el primer cuerpo del Ejército formado sólo por negros, el First Kansas Colored. Los confederados admitieron soldados negros dos años más tarde. En el conflicto murieron 37.000 soldados negros.

I GUERRA MUNDIAL

400.000. Al principio de la I Guerra Mundial había 20.000 soldados en los seis regimientos para soldados de color creados durante la Guerra de Secesión. Con el avance del conflicto se llamó a filas a casi 400.000 más.

EN LA ACTUALIDAD

Descenso. Desde 2000, el número de nuevos reclutas negros ha disminuido un 41%. Hoy son el 14% del total de los que se alistan.

Fuente: El Mundo
12.06.05

© BELT.ES  Copyright. Belt Ibérica, S.A. Madrid - 2004. belt@belt.es