Seis meses de cárcel para un hombre que espió los mensajes de su esposa
por Internet
El condenado logró
la custodia de su hija tras presentar a la juez las charlas
interceptadas
La
Audiencia de Madrid ha condenado a seis meses de cárcel a un
hombre por descubrir secretos de su esposa al espiar sus
conversaciones a través del ordenador del domicilio familiar. La
sentencia condena a Udo W. por haber accedido mediante un programa espía
a las comunicaciones, muchas de índole sexual, que su mujer mantenía con
un amante a través del msn.messenger. Posteriormente, el marido utilizó
esos contenidos para pedir la custodia de su hija en la separación
matrimonial. La juez se la concedió. La esposa le denunció entonces por
haberla espiado.
A Udo, alto ejecutivo de una empresa, le extrañó que la factura
telefónica por conexiones desde su propio ordenador a Internet hubiera
crecido de forma tan espectacular: 70 horas de conexión en el último
mes. Pensó que sería cosa de la asistenta. Un amigo le sugirió que
instalase en la computadora un programa informático llamado eblaster que
le permitiría recibir en el ordenador de su despacho, cada 30 minutos,
un correo electrónico que daría cuenta de quién abría el de casa y el
contenido de las conversaciones que se establecieran desde él.
La sorpresa de Udo fue mayúscula cuando empezaron a llegarle correos en
los que descubrió que era su esposa quien se conectaba a Internet y que
ésta se comunicaba con una persona con la que, a juzgar por lo que uno y
otro se escribían, mantenía frecuentes contactos sexuales. Muchos
diálogos interceptados eran de "un explícito contenido sexual",
según la sentencia de la Audiencia de Madrid. Udo se percató de que su
esposa planeaba con su amante separarse de él y decidió recopilar
pruebas para aportarlas en el juzgado de familia. Y así lo hizo. "Le
angustiaba y atemorizaba" perder la custodia de su hija, de tres años,
según la sentencia. Se preguntaba si la niña estaría bien cuidada si
permanecía al lado de su madre. En una de las conversaciones
interceptadas, la esposa escribió a su amante, siempre según la
sentencia: "Mi hija lleva mucho tiempo en la bañera y debe estar como
una pasa...; no va a cenar porque se queda dormida mientras le seco el
pelo".
Udo contrató a una detective privada y le remitió las
conversaciones interceptadas para que elaborase un informe que entregó
en el juzgado de familia tras iniciar el proceso de separación.
Logró su objetivo: la magistrada, a la vista de las conversaciones y del
informe de la detective privada, decidió darle la custodia de la niña.
Pero la madre no dejó ahí el asunto y denunció a su marido y a la
detective por descubrimiento y revelación de secretos. Y ambos
terminaron, en abril, en el banquillo. El abogado de la mujer pidió a
para ellos cinco años de cárcel y el fiscal, un año y seis meses. La
defensa, la absolución: alegó que Udo no era consciente de estar
cometiendo un delito. Por un lado, la información estaba en su
propio ordenador; además, tras cerciorarse de que su esposa mantenía
relaciones con otra persona, había consultado con un abogado porque
temía que ella se fuese con otro hombre y que no cuidase adecuadamente
de su hija.
Detective absuelta
La
sentencia de la sección 17 de la Audiencia de Madrid integrada por las
magistradas María Teresa Chacón, Marta Sánchez y Matilde Gurrera (la
ponente), ha condenado a seis meses de cárcel a Udo y ha absuelto a la
detective porque entiende que ésta se limitó "a elaborar un informe con
los correos que Udo le remitía" y a aportar el documento en el juzgado
de familia. Los jueces absuelven al hombre de revelar secretos (la
publicidad de las conversaciones fue restringida) pero le creen culpable
de descubrirlos, puesto que "instaló en su ordenador" un programa "que
volcaba toda la información telemática a su ordenador de la empresa". Y
lo hizo para "descubrir los secretos y revelar la intimidad" de
su esposa.
La defensa insistió en que su cliente actuó convencido de que obraba por
el bien de su propia hija. El tribunal entiende que el acusado, dada su
formación académica, tenía "una conciencia alta" de que lo que estaba
haciendo era "antijurídico" y que, al menos debió "intuir que
al entrar a conocer las conversaciones privadas de su esposa a través de
Internet, vulneraba su intimidad". Los jueces han apreciado la
atenuante de que actuó guiado por el interés de su hija y le rebajan la
pena a seis meses de cárcel.
Fuente: El País
10.06.05
Suplemento
temático: LOPD
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