Seguridad Pública y Protección Civil
Seguridad de la Información y Protección de Datos
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El uso de las cámaras de
vigilancia en los institutos abre un debate sobre su regulación
Algunos colectivos
cuestionan la conveniencia de grabar en el interior de los centros
Las
cámaras de vigilancia instaladas en el interior de los institutos no
cuentan con el apoyo de toda la comunidad educativa y han generado un
debate sobre su regulación. Mientras los responsables de los centros las
presentan como medidas de seguridad, el Defensor del Menor y UGT creen
que violan la intimidad de los estudiantes.
La presencia de videocámaras de vigilancia en algunos institutos de
enseñanza pública abre un nuevo debate. Como gárgolas posmodernas, otean
no sólo los patios de recreo, sino también el interior de los pasillos.
Esta medida despierta el recelo de algunos, y levanta dudas acerca de su
legalidad en otros. En suma, su existencia destapa nuevas reflexiones
sobre los límites de los centros para conciliar sus fines educativos,
con la seguridad.
El IES La Paz, en el granadino barrio de Almanjáyar es un ejemplo
paradigmático de centro que opta por la instalación de cámaras para
frenar la violencia que se respira. La Paz es el instituto de Secundaria
con más cámaras de seguridad de la provincia y, probablemente, de toda
la comunidad autónoma. Un total de 16 repartidas por diferentes puntos
de su perímetro y de los pasillos, que ofrecen una nítida imagen a color
de todo lo que sucede en el centro escolar. A esas imágenes sólo tienen
acceso en sus monitores, por medio de una intranet, el conserje de turno
y el director del centro.
El hecho de que existan cámaras en los pasillos llama la atención al
Defensor del Menor Andaluz, José Chamizo: "Hemos recomendado su
instalación en el exterior siempre que esté justificado, para controlar
el vandalismo. Pero muy distinto es ponerlas dentro. Dudo de su
legalidad y creo que debería pronunciarse la Comisión de Videovigilancia
de Andalucía [que regula el uso de cámaras de vigilancia en lugares
públicos]. Jesús García Calderón, fiscal jefe del Tribunal Superior de
Justicia de Andalucía (TSJA) y miembro de la citada comisión declara que
este organismo no ha recibido "ninguna petición para discutir el
particular". La actual ley de videovigilancia regula su utilización por
la policía en lugares públicos.
"Debe haber un control específico, porque si no, podemos terminar como
en EE UU, con sensores de metales en las entradas", alerta Chamizo.
También UGT y la Confederación de Andaluza de Padres de Alumnos (Codapa)
piden un control de este fenómeno: "Queremos un plan integral de control
que ponga en común las posturas de toda la comunidad educativa", afirma
María José Carrero, secretaria de Enseñanza de UGT en Andalucía.
Las competencias para la instalación de cámaras dependen únicamente de
los consejos escolares de los centros, que usan su partidas de libre
disposición para pagar instalaciones "de entre 1.800 y 3.000 euros, de 5
a 9 cámaras", según la empresa de seguridad, Prevent Security System.
Prevent reconoce haber instalado sistemas en dos centros de Sevilla y
haber recibido peticiones de otras provincias. La Consejería de
Educación no tiene registrados cuántos centros cuentan con cámaras.
El IES granadino de La Paz tienen unos 140 alumnos y sólo tres de ellos
han seguido con sus estudios después del periodo obligatorio. "El
Consejo Escolar decidió poner cámaras ante el elevado gasto que causaban
los constantes destrozos", afirma Rafael de la Rosa, un director que
eligió voluntariamente trabajar en este barrio marginal. El centro
también ha contratado a un guardia de seguridad. Jorge es uno de los
tres alumnos de La Paz que quiere terminar Secundaria. Opina que la
existencia de cámaras de seguridad es positiva porque sirven para
"evitar peleas". Sin embargo, todas las voces consultadas dejan claro
que las cámaras nos son una herramienta válida para solucionar problemas
de convivencia.
El gasto económico también es una de las razones esgrimidas por el
director del IES Beatriz de Suabia de Sevilla, Antonio Rodríguez. Su
centro, de 1.200 alumnos, ha colocado ocho cámaras en los dos edificios
con los que cuenta en pleno barrio de Nervión, de clase media y muy
distinto al granadino de Almanjáyar. Su director explica que la medida
se tomó para controlar situaciones de riesgo, como los incendios.
"Además vimos que servía para prevenir pequeños vandalismos, como las
pintadas en los pasillos, por cuyos arreglos, anualmente gastábamos
mucho dinero".
En Granada, al menos otros dos institutos tienen cámaras de
seguridad en sus pasillos. El Ángel Ganivet, en pleno centro de la capital, y el
Virgen de las Nieves. Además, el Francisco Ayala contrató seguridad
privada este curso para "evitar los novillos indiscriminados". En
Sevilla, según informa el Correo de Andalucía, al menos otros 17
institutos públicos, tienen cámaras de seguridad.
Fuente: El País
20.06.05
Suplemento
temático: LOPD
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