Seguridad Pública y Protección Civil
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Preparados para el fuego:
simulacro de incendio forestal en Tenerife
Un simulacro de
incendio forestal permite comprobar el trabajo de un grupo de efectivos
del Cabildo en caso de alerta
La
alerta ha llegado al Centro de Coordinación Operativa Insular (Cecopin).
Inmediatamente, se activa el operativo y llega al lugar un vehículo
disuasorio, que es ligero y tiene una capacidad de entre 300 y 600
litros de agua. A continuación, el personal evalúa la situación e
informa al resto del operativo para establecer un frente de actuación y
definir cómo se desarrollará el trabajo.
Este hecho, que para algunos puede ser extraordinario, se repite de
manera frecuente en los meses de verano, cuando el calor acecha y el
riesgo de incendios forestales aumenta. Más aún, si en la primavera las
lluvias fueron intensas, se han esparcido por toda la geografía insular
y, como consecuencia, se ha generado más vegetación, como ocurrió este
año.
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Efectivos de la brigada Brifor, antes de reducir el fuego en
la zona de Las Lagunetas |
A pesar de los esfuerzos para que la superficie afectada sea inferior a
la de ejercicios anteriores, los responsables de prevención y extinción
de incendios no ocultan que el de 2005 "será un verano difícil". Por
ello, el área de Medio Ambiente del Cabildo de Tenerife ha desplegado
todos los medios materiales y humanos al objeto de hacer frente a un
mismo objetivo: la lucha contra el fuego. En esta tarea, la coordinación
de los medios humanos que integran el operativo Brifor y la
implementación de los recursos disponibles resulta fundamental para
poder llevar a cabo un buen trabajo.
Para comprobarlo, la corporación organizó un simulacro de incendio
en la zona de Las Lagunetas, en el municipio de El Rosario, donde se
pudo observar la actividad desplegada por un grupo de efectivos desde el
momento en que son advertidos de una situación de peligro hasta la
activación del último recurso, un helicóptero Sokol W-3S, con
brigada helitransportada, cuando la situación se agrava.
Tras definirse la estrategia de actuación, se desplaza al lugar
un camión con la capacidad de acarrear 3.500 litros de agua. Casi al
mismo tiempo y una vez determinada la orientación del fuego, se colocan
los extintores de explosión, un elemento circular, de color
naranja, compuesto de agua, retardante y un cartucho de dinamita, pero
que no tiene ningún peligro al transportarlo. Su precio oscila entre los
12 y los 15 euros y se utiliza para bajar la altura de las llamas que,
si no son intensas, con dos unidades resultan suficientes.
En este sentido, el técnico de coordinación del área de Medio
Ambiente de la corporación insular, José Luis Audicana, explicó que es
importante contar el número de explosiones para comprobar que coincide
con el número de extintores utilizados.
Complicación
Si la
situación se complica, también se desplaza al lugar un Puesto de
Mando Avanzado, en el que se ubican un director de
extinción y un emisorista que coordinan un operativo con diferentes
frentes y llamas que duran varios días. También compaginan la
información que se transmite al Cecopin. En caso de un incendio
"normal", este trabajo lo realiza un técnico desde cualquier vehículo.
Una vez extinguido el fuego es imprescindible limpiar el suelo para que
no queden rescoldos, señaló Audicana.
Estar preparado para el fuego también significa que el personal contra
incendios ha de contar con una vestimenta especial, que es
ignífuga, para desarrollar su trabajo. Así, en caso de contacto
con las llamas, las prendas no arden ni se queman y además están
protegidas de la radiación durante un cierto tiempo. Por otro lado, el
calzado dispone de una suela de corcho para aislar el calor si resulta
inevitable pisar las brasas.
El consejero insular de Medio Ambiente, Wladimiro Rodríguez Brito,
destacó que "la clave" en la lucha contra el fuego no sólo
depende del trabajo de los profesionales, que deben pasar por un
conjunto de pruebas físicas y médicas, sino de la concienciación de
toda la ciudadanía para evitar determinadas situaciones de riesgo
como hogueras, barbacoas y quemas de restos agrícolas durante el periodo
estival.
Fuente: Diario de Avisos
23.06.05
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