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Martes, 28 de junio de 2005


Seguridad Pública y Protección Civil

Preparados para el fuego: simulacro de incendio forestal en Tenerife

Un simulacro de incendio forestal permite comprobar el trabajo de un grupo de efectivos del Cabildo en caso de alerta

 

La alerta ha llegado al Centro de Coordinación Operativa Insular (Cecopin). Inmediatamente, se activa el operativo y llega al lugar un vehículo disuasorio, que es ligero y tiene una capacidad de entre 300 y 600 litros de agua. A continuación, el personal evalúa la situación e informa al resto del operativo para establecer un frente de actuación y definir cómo se desarrollará el trabajo.

Este hecho, que para algunos puede ser extraordinario, se repite de manera frecuente en los meses de verano, cuando el calor acecha y el riesgo de incendios forestales aumenta. Más aún, si en la primavera las lluvias fueron intensas, se han esparcido por toda la geografía insular y, como consecuencia, se ha generado más vegetación, como ocurrió este año.

Foto: Diario de avisos

Efectivos de la brigada Brifor, antes de reducir el fuego en la zona de Las Lagunetas

A pesar de los esfuerzos para que la superficie afectada sea inferior a la de ejercicios anteriores, los responsables de prevención y extinción de incendios no ocultan que el de 2005 "será un verano difícil". Por ello, el área de Medio Ambiente del Cabildo de Tenerife ha desplegado todos los medios materiales y humanos al objeto de hacer frente a un mismo objetivo: la lucha contra el fuego. En esta tarea, la coordinación de los medios humanos que integran el operativo Brifor y la implementación de los recursos disponibles resulta fundamental para poder llevar a cabo un buen trabajo.

Para comprobarlo, la corporación organizó un simulacro de incendio en la zona de Las Lagunetas, en el municipio de El Rosario, donde se pudo observar la actividad desplegada por un grupo de efectivos desde el momento en que son advertidos de una situación de peligro hasta la activación del último recurso, un helicóptero Sokol W-3S, con brigada helitransportada, cuando la situación se agrava.

Tras definirse la estrategia de actuación, se desplaza al lugar un camión con la capacidad de acarrear 3.500 litros de agua. Casi al mismo tiempo y una vez determinada la orientación del fuego, se colocan los extintores de explosión, un elemento circular, de color naranja, compuesto de agua, retardante y un cartucho de dinamita, pero que no tiene ningún peligro al transportarlo. Su precio oscila entre los 12 y los 15 euros y se utiliza para bajar la altura de las llamas que, si no son intensas, con dos unidades resultan suficientes.

En este sentido, el técnico de coordinación del área de Medio Ambiente de la corporación insular, José Luis Audicana, explicó que es importante contar el número de explosiones para comprobar que coincide con el número de extintores utilizados.

Complicación

Si la situación se complica, también se desplaza al lugar un Puesto de Mando Avanzado, en el que se ubican un director de extinción y un emisorista que coordinan un operativo con diferentes frentes y llamas que duran varios días. También compaginan la información que se transmite al Cecopin. En caso de un incendio "normal", este trabajo lo realiza un técnico desde cualquier vehículo. Una vez extinguido el fuego es imprescindible limpiar el suelo para que no queden rescoldos, señaló Audicana.

Estar preparado para el fuego también significa que el personal contra incendios ha de contar con una vestimenta especial, que es ignífuga, para desarrollar su trabajo. Así, en caso de contacto con las llamas, las prendas no arden ni se queman y además están protegidas de la radiación durante un cierto tiempo. Por otro lado, el calzado dispone de una suela de corcho para aislar el calor si resulta inevitable pisar las brasas.

El consejero insular de Medio Ambiente, Wladimiro Rodríguez Brito, destacó que "la clave" en la lucha contra el fuego no sólo depende del trabajo de los profesionales, que deben pasar por un conjunto de pruebas físicas y médicas, sino de la concienciación de toda la ciudadanía para evitar determinadas situaciones de riesgo como hogueras, barbacoas y quemas de restos agrícolas durante el periodo estival.

Fuente: Diario de Avisos
23.06.05

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