Belt Ibérica S.A. Analistas de Prevención

- Menú -

HOME

Noticias...
Se busca...
Eventos...
Legislación...
Bibliografía...
Artículos...

> MAPA del WEB <

Su opinión...

Envíenos la noticia o el comentario que desee.

 

 

Noticias Profesionales

  

Noticias

Jueves, 30 de junio de 2005


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

El Museo del Ejército echa el cierre

Estudiosos y melancólicos podrán hoy visitarlo por última vez antes de que sea trasladado al Alcázar de Toledo - A partir de mañana sólo algunos privilegiados podrán acceder a la sala en visitas privadas que ya están concertadas

 

Hoy, desde las dos en punto de la tarde, el museo del ejército cerrará al público general sus puertas. Ya es conocido por todos que el noble edificio que desde 1841 han ocupado colecciones históricas compuestas por objetos tan célebres como la Tizona del Cid o la minuciosa serie de soldados de plomo y madera de 30.000 piezas, pasarán en el plazo de un par de meses a formar parte de la colección de armas que se expone en el interior del Alcázar de Toledo.

Foto: www.travelinginspain.com

Ayer, sobre las dos de la tarde, las caras de las personas que salían del número 1 de la calle Menéndez Núñez lo decían todo. Eran posiblemente los penúltimos visitantes que verán estas piezas en la capital: a partir de mañana sólo entrarán al museo visitas privadas, que podrán disfrutar de las armas que aún no se hayan trasladado a Toledo.

Habitualmente, visitan el museo cada día alrededor de cien personas, cifra que se duplicaba los fines de semana. Ante el cierre inminente de la sala, las visitas se han quintuplicado. Sólo ayer, según explicó Pilar, una de las trabajadoras del museo, pasaron entre las piezas de la sala de artillería del siglo XIV casi 600 personas. «Es una pena», decía esta funcionaria, mientras retiraba de la puerta unos carteles.

«No me parece bien esto, ¿para qué se lo llevan ahora?», se preguntaba en las escalinatas de entrada al edificio una de las visitantes que acababa de salir. Junto a ella, María, otra señora a la que el traslado del museo le parecía algo «pésimo»: «Han empezado a darle vida con actividades y más exposiciones hace un par de años y ahora se lo llevan», se quejaba la misma mujer. Alfonso, otro de los visitantes, también quiso mostrar su malestar con el traslado: «A pesar de que yo soy de Toledo, prefiero que el museo continúe abierto aquí», dijo.

El punto de vista profesional lo puso Daniel, un historiador que también salía del edificio: «El museo está partido –explicó–, tenían que unirlo en el lugar más emblemático y ése es el Alcázar». «Aquí no está mal, pero para unirlo sería necesario que quitasen de Toledo la mitad que falta, pero así dejarían el Alcázar vacío», añadió.

Hasta después del verano no comenzará la mudanza definitiva porque su nuevo emplazamiento, en el que las piezas contarán con un nuevo planteamiento expositivo, aún continúa en obras. «Esto tiene un traslado de dos años y pico o tres», explicó Emi, otra de las trabajadoras del museo. Emi y su compañera Pilar aún continuarán trabajando en el edificio junto al resto del personal que lo ha hecho hasta ahora: «Llevaremos el control de las piezas que se van sacando y guardando en cajas», dijo Emi con un tono un tanto meláncólico.

Foto: www.aire.orgHan sido muchos años tras las paredes de este emblemático edificio, el único resto en pie del Palacio del Buen Retiro, destruido durante la francesada, y muchas son las anécdotas que les han ocurrido con los visitantes. «La Tizona del Cid salió en un programa de televisión y uno de los visitantes vino preguntando por la espada de Saber y Ganar», explicó Pilar entre risas.

Detrás de todos visitantes apareció Julio, un experto conocedor del museo del ejército que colabora como guía voluntario explicando a los grupos de turistas la historia de las piezas de esta sala. De momento a él tampoco le faltará el trabajo, a pesar del interés mostrado por algunas de las personas que ayer visitaron el museo por volver hoy a la sala, él explicó a este periódico que hoy atenderá a un grupo de italianos. «Me gustaría más que siguiese aquí, pero continuarán habiendo visitas privadas para ver lo que vaya quedando», dijo.

Sala del Prado. A partir de hoy el edificio acogerá una pequeña sala para exposiciones temporales y seguirá en funcionamiento la biblioteca, a la espera de su cierre definitivo. En el futuro se instalará bajo esos mismo techos una parte de las colecciones del Museo del Prado con la idea de recrear el antiguo Salón de Reinos tal y como lo concibió el Conde Duque de Olivares, con los cuadros de batallas realizados, entre otros, por Diego Velázquez.

Madrid pierde así uno de sus museos más antiguos, inaugurado en 1803 en otra sede, y el primero en abrir sus puertas al público. Primo de Rivera y después Franco trazaron planes para desalojar el Museo del Ejército sin éxito. Pero quien finalmente se salió con la suya fue el ex presidente José María Aznar, con un de proyecto de 1998 que sigue en pie con el actual Gobierno. En los últimos años, la Asociación de Amigos del Museo del Ejército presentó alegaciones que no prosperaron, pese a contar con el apoyo de todas las Reales Acadamias y de los grupos del PSOE y de Izquierda Unidad en la Asamblea madrileña, que tampoco lograron sacar adelante una iniciativa para paralizar el traslado. Donde realmente cayó como un jarro de agua fría fue en los círculos militares.

Queda ya muy poco pero todos los que lo deseen aún están a tiempo de acudir hoy al museo entre las diez y las dos de la tarde. Muchos serán seguro los que se hayan quedado con las ganas de conocer este histórico museo. A pesar de esto, las estatuas que en su día se tallaron para decorar el Palacio Real continuarán en la terraza exterior de este antiguo hospedaje de reyes recordando lo que significó este museo.

Fuente: La Razón
30.06.05

© BELT.ES  Copyright. Belt Ibérica, S.A. Madrid - 2004. belt@belt.es