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Martes, 1 de marzo de 2005


Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio

20 preguntas con olor a chamusquina

La policía investiga si hubo más de un foco de fuego en el Windsor y que información guardaba

 

106 metros de altura, 28 plantas y 17.000 metros cuadrados de hormigón, aluminio y cristal ardiendo durante 18 horas. Una gigantesca antorcha, y no precisamente olímpica, en el corazón de Madrid. El incendio del edificio Windsor buque estrella de la familia Reyzábal, empresarios del ocio en la capital ha abierto una serie de interrogantes aún no explicados. ¿Fue provocado? ¿Por qué no se pudo apagar? ¿Por qué destruyó tanto y tan rápido? interviú plantea las preguntas clave.

Foto: Belt Ibérica S.A.1. ¿Fue provocado el incendio?
Lo tiene que determinar la investigación abierta por las brigadas Central y Provincial de la Policía Científica, así como el grupo 5 de Homicidios, y que dirige el juzgado 28 de Instrucción de Madrid. Tomaron declaración a los vigilantes del edificio y al personal de mantenimiento e investigan la caja negra de la torre, es decir, los ordenadores que registran las entradas y salidas, el funcionamiento de los sistemas... Según José María Vilamajó, detective experto en incendios, en el 99 por ciento de los fuegos provocados se dan cuatro circunstancias: nocturnidad, falta de actividad, festividad y móvil. Aquí sólo nos falta un móvil claro; pero puede estar oculto. El resto se da todo.

2. ¿Cómo y por qué se originó?
La primera hipótesis un cortocircuito, está casi descartada. Si el fuego fue provocado será aún más difícil averiguar su origen, por el grado de destrucción del inmueble, con temperaturas de 1.000 grados. Los vigilantes oyeron alguna explosión pequeña en el despacho donde se originó, pero con el fuego ya iniciado.

3. ¿Fue detectado a tiempo?
Los bomberos recibieron el aviso a las 23.20 horas del sábado día 12. Antes, la alarma saltó, según los vigilantes, a las 23.15 en el ordenador de la sala de control de Prosegur ,la empresa que vigilaba el inmueble, que tenía cuatro empleados allí esa noche,, situada en el primer sótano del edificio. El encargado del ordenador avisó a un compañero por radio: Hay alarma de incendio. Compruébalo en el panel informático (situado en el mismo sótano). Éste vio que señalaba fuego o humo en la planta 21, zona sur, relatan fuentes cercanas a la investigación. Según el operativo de servicio de la empresa, el vigilante subió las 21 plantas (en principio, por las escaleras, como establece la normativa vigente) y detectó humo saliendo de un despacho cerrado que no pudo abrir. Se acercó a un cristal del despacho y vio algunas llamas que parecían salir de un aparato de aire acondicionado junto a la pared. Inmediatamente avisó a control: Hay fuego. Avisa a mantenimiento, y decidió evacuar y llamar a los bomberos, como le dijo a su compañero de control a través de los walkies: Evacuación, bomberos, fuego. Éste avisó. Según Prosegur, se siguió el procedimiento y con la máxima prudencia. Eran las 23.20.

4. ¿Por qué no lo apagaron los vigilantes o el responsable de mantenimiento?
Cuando el vigilante llega al despacho, antes de las 23.20, no lo puede abrir y, por tanto, no puede utilizar un extintor o manguera. Pide llamar al responsable de mantenimiento y baja él mismo a por la llave maestra. El de mantenimiento acude, entretanto, con otro vigilante. Tampoco pueden abrir. Finalmente, aparece el primero con la llave, pero sólo logran abrir la puerta un poco porque un objeto la traba por dentro. Usan un extintor que no puede con el incendio, aún pequeño y limitado al despacho. Entonces llegan los bomberos.

5. ¿Por qué si los bomberos tardan cinco minutos en llegar no pueden apagar el fuego?

Según el subdirector general de Bomberos del Ayuntamiento de Madrid, Merardo Tudela, trataron de apagarlo con los medios propios del edificio y fue imposible. Los primeros bomberos llegan a pie de torre a las 23.24, apenas cuatro minutos después del aviso. Suben tres a la planta, pero no consiguen apagar el fuego utilizando la columna seca (que discurre vertical por el edificio y por donde se inyecta agua o espuma) por falta de presión. Las llamas se extienden por toda la planta. Otra dotación llega abajo y pide los planos, pero ya sólo pueden subir a la planta 20.

Foto: Interviú

Rosa Sandino Licenciada en Ciencias de la Información, Master en Prevención de Riesgos Laborales y Formadora
de Belt Ibérica S.A.

6. ¿Por qué se propagó tan rápido?
Los propios bomberos se extrañan de esa velocidad. Sin duda, el fuego recibió oxígeno. Cuando uno de los bomberos llegó a la planta 21 y abrió la puerta del despacho incendiado, pudo haberlo aportado. De hecho resultó herido al ser desplazado por el cambio de presión. También entró aire por las ventanas, que estallaron. Los bomberos no consideraron necesario cortar la electricidad, por lo que hubo cortocircuitos en cadena; además, también especulan con que pudiera haber un acelerador, no encontrado luego por la policía. Según Rosa Sandino, experta en Prevención y Riesgos Laborales de Belt Ibérica, debió de haber un fallo en serie, por la magnitud y la rapidez: pudo fallar el sistema de detección, saltar la alarma tarde, no seguirse el protocolo... tal vez los bomberos no tenían medios. En cualquier caso, algo falló para que fuese tan destructivo.


7. ¿Por qué el fuego no pudo quedar confinado entre las plantas 21 y 22 pese a que ya estaban allí los bomberos?


El Windsor carecía de sectorización, es decir, su estructura no estaba compartimentada con puertas resistentes al fuego. Según la ley, desde marzo de 2003, en edificios de más de 100 metros esas puertas dotadas de imanes que las cierran automáticamente cuando hay un incendio deben aguantar el paso de las llamas 180 minutos. El Windsor estaba acometiendo las reformas para ello. Por otra parte, los bomberos han dicho que, sin medios aéreos, no pudieron hacer otra cosa que impedir que el fuego se extendiera al entorno. Estos medios aéreos son los helicópteros antiincendios, los hay en el aeropuerto de Barajas, que hubieran podido intentar aislar el fuego inyectando espuma inerte en las plantas superior e inferior a las del siniestro.

8. ¿Por qué un sistema de extinción automático no apagó el fuego?
El Windsor carecía de equipos automáticos de extinción. Se estaba acometiendo una reforma completa de las instalaciones para adecuarlas a la ley contra incendios de la Comunidad de Madrid de 31 de marzo de 2003. Aunque el inmueble no estaba obligado por esa ley a tener difusores automáticos de agua (sprinklers), puesto que su altura de evacuación era de 96,5 metros y la ley sólo obliga a partir de los 100, se estaban colocando.

9. ¿Funcionaban los sistemas antiincendios del edificio?
Los propietarios, la familia Reyzábal, han asegurado que el edificio cumplía las normas y que todo funcionó: los detectores, la columna seca y los extintores. Según el responsable de mantenimiento que se encontraba en el lugar el día del incendio, había seis o siete extintores por planta. Los bomberos, en cambio, dicen que les faltó presión. El director de Seguridad y prevención de Axima, empresa encargada de renovar el sistema antiincendios, dijo que no habíamos llegado aún a la planta 21², pero que trimestralmente revisaban los sistemas actuales y todos funcionaban. La última revisión se hizo entre diciembre y enero.

10. ¿Las obras pudieron provocar o propagar el fuego?
La reforma del Windsor, valorada en unos 15 millones de euros, comenzó en 2003 y estaba avanzada al 80 por ciento. La dirigían los arquitectos Iñigo Ortiz y Enrique León, con la supervisión de uno de los creadores del edificio, Genaro Alas. Cuatro empresas participaban: Axima, adecuando los sistemas de protección antifuego; Teprosol, instalando paneles ignífugos en estructuras metálicas y patinillos de cableado; FCC, construyendo una escalera exterior y modificando algunas plantas, y Crespo y Blasco, renovando la instalación eléctrica. Los responsables de las cuatro empresas han negado cualquier relación con el fuego. Axima ha dicho que sus trabajos no habían llegado a la planta 21. Teprosol había colocado ya placas ignífugas, un fibrosilicato en las estructuras metálicas, capaces de aguantar el fuego unas tres horas, y había sellado y compartimentado los patinillos informáticos entre las plantas 4 y 14 y en la última. Faltaba proteger las ventanas. FCC ha señalado que se había limitado a construir la escalera exterior y algunas obras más. Crespo y Blasco, por su parte, trabajó hasta las 13.00 horas del día del incendio, pero nunca cerca de las plantas 21 y 22, según su portavoz, César Díaz. Pero otros dos edificios emblemáticos españoles, el Liceo de Barcelona y el Palacio de los Deportes de Madrid, se quemaron también cuando se reformaban.

Foto: Belt Ibérica S.A.

Domingo Beltrán, Especialista Universitario en Dirección de Seguridad.
Jefe de Proyectos de Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio
de Belt Ibérica S.A.

11. ¿Por qué el fuego fue hacia abajo y consumió las plantas por debajo de la 21 y hasta la tercera?
Misterio. Todo incendio va hacia arriba. Según Domingo Beltrán, especialista en Dirección de Seguridad, los principios físicos hacen que suba o se mueva horizontalmente: por convección, conducción y radiación; pero en ocasiones, según los materiales de combustión, puede ir hacia abajo, favorecido por un fenómeno conocido como OEflamover; es decir, por los elementos combustibles de techos y paredes, que trasmiten calor de los planos altos a los bajos. El fuego sorteó la planta técnica 2, un bloque de hormigón entre los pisos 16 y 17 y, aunque con menos intensidad, alcanzó la tercera. Si fue provocado, pudo haber más focos en las plantas inferiores a la técnica 2.

12. ¿Por qué había gente trabajando hasta que se mandó desalojar el edificio, con el incendio ya extendido?
Primero se dijo que sólo estaba una persona en su despacho, una empleada de la auditora Deloitte, cuando se ordenó desalojar. La policía, sin embargo, ha interrogado a más empleados que, al parecer, se encontraban en la planta 21 el día del incendio.

13. ¿Quiénes eran y qué hacían las personas grabadas en vídeo en la planta12 a las 3.50 de la madrugada?
La Policía Científica ha descartado que el vídeo grabado por el abogado Carlos Just esté manipulado. En él se ve a dos personas, al menos, con alguna linterna en la planta 12. Una de ellas, según la policía, lleva un casco como de bombero; y usaron radiotransmisores. Tanto los dueños del edificio como los responsables de Deloitte, inquilinos de la planta donde estaba las siluetas, dicen que no eran empleados suyos. ¿Alguien entró a coger algo? En esa planta estaba el departamento fiscal de Deloitte. Expertos consultados por esta revista no descartan que, si el incendio fue provocado, sean quienes abrieron otro foco al comprobar que no se quemaban los pisos inferiores a la planta técnica 2: el incendio saltó hacia las 5 de la madrugada.

14. ¿Por qué algunos vecinos de la zona percibieron olor a quemado desde las20.30 sin que actuaran las emergencias?
Esto lo dice una vecina a Radio Nacional al principio del incendio, aunque luego lo corroboran más particulares de la zona. Los expertos dicen que es extraño que alguien huela a quemado por fuera ³y no la gente que está dentro de un inmueble compacto. Hay que valorar con cuidado esas palabras. Esta revista, no obstante, recogió un testimonio similar de un taxista que pasó por allí a esa hora.

15. ¿Por qué ha aparecido un butrón en la pared de los garajes días después?
La policía cree que pudo haber estado hecho desde mucho tiempo antes y que no tiene relación con el incendio. No descarta que se trate de un fetichista que quisiera entrar.

16. ¿Por qué apareció roto el candado de una puerta secreta?
No había tal puerta secreta, según los Reyzábal. Era una más, señalizada en los planos, que daba al vestíbulo del Windsor por una escalera. Los bomberos reconocieron que fueron ellos quienes rompieron el candado con una sierra el mismo día del incendio.

17. ¿Cómo estaba asegurado el edificio?
La familia Reyzábal pagaba 65.000 euros al año por una póliza de unos 100 millones de euros. Esta incluía el edificio tasado en 2003 en 83,7 millones de euros, aunque revisado a la baja el pasado año hasta 74¬ y la responsabilidad civil. Estaba cubierta en un 60 por ciento por Allianz España, que había recolocado el 50 por ciento en su matriz alemana, Allianz Group, y que ésta, a su vez, había reasegurado. El otro 40 por ciento lo cubría Mapfre, que lo tenía reasegurado en filiales y otras compañías. Mapfre afirma que les afectará en unos 11 millones de euros.

18. ¿A cuanto ascienden los daños totales?
Aparte de los 80 millones de euros del edificio, la demolición, que durará entre ocho y diez meses con un coste aún no precisado, rondará los veinte millones de euros. Si se reconstruye, hay que valorar al menos el doble. Algunos expertos calculan más de 200 millones de euros: muchos comercios de la zona están afectados. Alguno perdió 60.000 euros en una semana. Un portavoz de Copyme (Confederación de la Pequeña y Mediana Empresa) calculó que pasará medio año hasta que se normalice la actividad. Los empleos de 190 trabajadores pueden verse afectados. Mapfre ya ha asegurado que empezará a pagar de inmediato.

19. ¿Habrá una guerra judicial?
Sin duda. Primero hay que establecer si fue o no fortuito. Pero, en caso de haber existido intencionalidad o negligencia, las aseguradoras actuarán en consecuencia. Para ello, Allianz ha nombrado ya a sus peritos, la firma Toplis and Handing. Otros inquilinos como El Corte Inglés, afectado en una parte anexa al Windsor a los suyos, como Advanta International Adjuster, asociada en España con Avalora. Los peritos trabajarán en paralelo a la Policía Científica para determinar causas y culpables, si los hubiere. En cualquier caso, los expertos creen que la guerra judicial puede durar entre cuatro y diez años.

20. ¿Ha desaparecido información vital con el fuego?
La principal firma en alquiler, la auditora Deloitte, ya ha declarado que tenía copias de seguridad duplicadas que renovaban cada jueves. Por otra parte, los servidores de ordenador (los CPD, Centro de Proceso de Datos) de las diferentes empresas estaban en la planta segunda, no afectada por el fuego, y protegidos. La Policía Judicial, que los intervino, devolvió sus datos la pasada semana a los propietarios. Un portavoz de Garrigues, Carlos Agrasar, declaró que no cree que se haya perdido información vital y que no había dinero: Estábamos provisionalmente desde hacía poco más de un año. Además, muchos de los papeles están en los juzgados o los tiene la contraparte. Creemos no estar muy afectados.

Fuente: Interviú (Juan Luis Álvarez)

Con la colaboración de


Rosa Sandino,
Master en Prevención de Riesgos Laborales y Formadora
de Belt Ibérica S.A.,
y Domingo Beltrán Suboficial Excedente de Tierra
Especialista Universitario en Dirección de Seguridad.
Jefe de Proyectos de Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio y Profesor de Sistemas de Protección Contra Incendios
de Belt Ibérica S.A.
28.02.05


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