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Jueves, 3 de marzo de 2005


Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio

Las claves del culebrón de la Torre Windsor

Crecen las sospechas de intencionalidad por la aparición de muchos puntos oscuros en el incendio del rascacielos madrileño

 

El espectacular incendio que destruyó por completo la Torre Windsor, en Madrid, ha enfilado derroteros de misterio que pueden dar un vuelco a las investigaciones policiales con la aparición de imágenes de misteriosas personas grabadas dentro del edificio en pleno apogeo del fuego. Descartado que fuese un atentado por el Ministerio del Interior y que su origen fuera un cortocircuito por la Policía, el misterio se aviva.

Crece la sospecha de la intencionalidad. Los especialistas consultados por “Tiempo” (ingenieros, bomberos, arquitectos y militares especializados) tratan de dar respuesta técnica a tanta sombra. La imaginación popular se ha desbordado en este pasaje del siniestro, ocurrido entre las 3.30 y 3.50 horas del sábado 12, cuando un matrimonio catalán –Carlos y Enriqueta Just, de paso en Madrid– grabó el incendio desde un edificio cercano a la cara oeste de la Torre Windsor. Con su cámara de vídeo descubren que hay dos personas dentro, aunque no está claro si fueron conscientes de ello en ese momento ya que el master de la cinta aún no ha llegado al juzgado número 28 de Madrid, que instruye el caso.

Foto: Tiempo

Secuencias del primer video (han aparecido tres más) con las siluetas de gente en el interior del edifico

Los supuestos intrusos se mueven con parsimonia en un despacho iluminado, entre las plantas 12 y 16, ajenos al fragor de las llamas que consumen el edificio sólo unos pisos más arriba y al nerviosismo que se vive fuera desde hace cuatro horas. Descartado oficialmente que fueran bomberos y guardias –el edificio estaba desalojado desde las 12 de la noche– las hipótesis, entre la fantasía y la realidad, se disparan con interpretaciones dignas de una novela de Sheridan Le Fanu, el autor de La mano fantasma: ¿Eran ladrones en busca de fortunas escondidas o mafiosos al rescate de pruebas tan comprometidas, que no les importaba arriesgar su vida? ¿Cómo es posible que pudieran soportar el calor del fuego y se movieran con absoluta tranquilidad durante horas?

Tras el primer vídeo aparecen al menos otros tres, que corroboran al primero. Aparecen incluso fotos digitales obtenidas por un hijo de Carmen Enamorado García, propietaria de un piso en una décima planta de la calle Raimundo Fernández Villaverde: las figuras fantasmales son auténticas y aparecen al mismo nivel, en la zona media del edificio. La Policía aún no ha dado una respuesta a este misterio. Gonzalo Millán del Pozo, presidente de la Asociación Internacional del Arte, dirige un importante despacho en el límite de la zona cero del Windsor, dedicado a la gestión y al Derecho. Sospechó desde el primer momento la intencionalidad del incendio (ver “Tiempo” Nº 1.191) y ahora afirma: “Creo que las personas que aparecen en los vídeos podrían estar dentro del edificio y haber incluso provocado el incendio para poder hacer mejor su trabajo y salir luego, en medio del barullo, con lo que buscaban.

Nadie con lógica piensa que pueda haber grandes cantidades de dinero en un despacho, pero sí documentación muy comprometedora que puede suponer miles de millones o la ruina de mucha gente. Mi consejo es que la Policía debería investigar en el Banco de España y en Hacienda qué empresas llevan meses de retraso en la presentación de la documentación de sus auditorías. Quizás halle una pista, puede que fuera lo que buscaban los personajes del vídeo. Esas personas podían estar disfrazadas de bomberos, de policías o de guardias de seguridad para salir luego entre la vorágine, sin levantar sospechas, por los accesos subterráneos del edificio.

Foto: Belt Ibérica S.A.

Rafael Vidal,
Master en Dirección de Seguridad Global
Asesor de Planificación Estrátegica
de Belt Ibérica S.A.

Rafael Vidal, coronel de Artillería diplomado de Estado Mayor y experto en planificación estratégica y seguridad global de Belt Ibérica (consultora especializada en la protección del patrimonio de empresas), apunta dos hipótesis sobre los misteriosos personajes del vídeo: “La primera, que fueran personas intervinientes en la emergencia y que pudieran estar cometiendo actos ilícitos. Es una hipótesis que pudiéramos llamar menos probable. La segunda hipótesis tiene dos variantes: una, que fuera un equipo de personas bien entrenadas para sustraer o recuperar algo muy valioso para la empresa que ocupaba aquellos pisos. La otra, que fueran los que provocaron el incendio y que tras su acción delictiva bajaran a plantas inferiores para, posteriormente, retirarse por las salidas que se han descubierto después. Por supuesto, iban vestidos con trajes de bomberos. Pero, ¿es que alguien puede permanecer en un incendio sin uniformes ignífugos, casco y máscaras de respiración? Por supuesto, no. Pero esos equipos de bombero pueden adquirirse en cualquier empresa que se dedique a la lucha contraincendios. Y no olvidemos que muchas empresas tienen sus propios bomberos”.

Foto: Belt Ibérica S.A.

Domingo Beltrán, Especialista Universitario en Dirección de Seguridad.
Jefe de Proyectos de Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio
de Belt Ibérica S.A.

Otro especialista de Belt Ibérica, Domingo Beltrán, suboficial de Tierra y especialista en dirección de seguridad, sostiene que hay que tener presente la importancia de la información existente en las empresas que operaban en el edificio y sugiere hipótesis como la de que “trataran de rescatar a la desesperada documentación, valores o dinero. El patrimonio de una empresa lo componen factores de los que depende la continuidad de la misma o su ruina. De todos modos deberemos esperar al resultado de la investigación. En cuanto a cómo pudieron resistir, he de decir que el calor radiante emitido en un incendio no se puede soportar sin la debida protección”.

Por el contrario, el bombero José Arguer, del Ayuntamiento de Madrid, por su experiencia cree que no es precisa una protección especial: “El calor va hacia arriba. Si el edificio tenía 20 grados de temperatura media, en las plantas donde estaban los misteriosos intrusos podía haber 40, más o menos como un verano caluroso”. El ingeniero Fernando Vigara, experto en protección contra incendios, se sonroja al oír a las autoridades hablar de temperaturas entre 800 y 1.000 grados: “Podían aguantar con una protección normal. Y sin ella también, depende de la proximidad del fuego”, dice.

Qué fue lo que originó el fuego? La Policía ha especulado con una chispa originada por un aparato climatizador. Cuando los vigilantes suben a la planta 21 encuentran la puerta cerrada y no pueden abrirla porque no tienen la llave. Ven llamas de medio metro y escuchan dos pequeñas explosiones. Este detalle aporta poco a la investigación sobre el origen del incendio, según los expertos. Puede tratarse de hechos aislados: desde el recalentamiento de un infiernillo de café a cualquier otro aparato que alguien olvidara desenchufar. “Estoy harto de ver cómo algunos obreros hacen una toma en cables de la obra para calentarse las judías donde pueden. Cualquier negligencia es posible”, dice el arquitecto Pablo Gamboa.

El experto en seguridad y profesor de sistemas de protección contra incendios Domingo Beltrán apunta situaciones mucho más peligrosas como son “las tareas que se realizan en cualquier obra, sea de la índole que sea: corte y soldadura, chispas desprendidas de máquinas... La incidencia de llamas abiertas, chispas o materiales incandescentes sobre los combustibles bien sean sólidos (maderas, plásticos, moquetas, etcétera) o líquidos (disolventes, gasolinas...), pueden ser causa de conatos de incendio que si no son controlados a tiempo pueden derivar en grandes siniestros”. Beltrán apunta un dato con intención de concienciar sobre la prevención: la casualidad de que dos grandes incendios ( el Liceo de Barcelona y el Palacio de Deportes de Madrid) fueran ocasionados por negligencias en las obras de restauración. El Windsor también estaba sometido a obras de restauración desde hacía un año. Muchos vecinos de los alrededores del Windsor aseguran que a última hora de la tarde del día del incendio estuvieron oliendo a quemado. “Serían las ocho, iba al Corte Inglés, pasé por debajo del Windsor y el olor que noté lo confundí con los frenazos de las rampas del aparcamiento. Era bastante fuerte pero sólo luego lo asocié al incendio”, cuenta Fermín Prada.

¿Por qué se tardó tanto en intentar apagar el fuego?

Los cuatro guardias de seguridad presentes en el edificio fijaron la hora de la alarma visual en el puesto de control a las 23.15 horas (al principio se dijo que a las 23.05). Entre que los guardias suben a ver qué pasa en la planta 21, tratan de apagar el fuego por su cuenta –al menos durante 10 minutos– y llegan los bomberos (que tardan menos de cuatro minutos, desde que reciben el aviso en la calle Santa Engracia), transcurre media hora, como mínimo: “Un tiempo de oro”, asegura el bombero madrileño José Antonio López. “Me parece inverosímil que eso pueda ocurrir”, dice el especialista Rafael Vidal, que cuenta una experiencia suya en un hospital donde a las telefonistas se les había quemado una tostadora y con el humo y el calor saltaron las alarmas. “Es difícil de creer –apunta– que el fuego se avivara tan rápidamente en el Windsor y es más lógico pensar que las alarmas contra incendios en aquella zona por cualquier causa no se encontraban operativas”. En la Torre Windsor debió de fallar también el sistema de extinción. Al llegar los bomberos al edificio reclamaron los planos del edificio –otro tiempo precioso que se perdió buscándolos– y cuando llegaron a la planta 21 se encontraron con que las mangueras de la columna seca no tenían suficiente presión. Y además, el edificio carecía de aspersores automáticos sprinklers. El fuego ha salido ya por las ventanas y lo arrolla todo. Tras varios intentos, los bomberos –algunos con síntomas de intoxicación– optan por la sensatez y se retiran. En medio del barullo, un hombre de paisano –otro misterio sin resolver– ordena abandonar el edificio.

¿Quién era el misterioso hombre que en medio del barullo ordenó desalojar el edificio?

Sobre las cinco de la mañana, aproximadamente, los bomberos que arrojaban agua desde el exterior y los efectivos de seguridad que acordonaban el edificio vivieron los instantes de mayor tensión. Las llamas bajaron hasta la planta 17. En esa planta existía una gran plancha de hormigón que podía frenar las llamas, pero el fuego la atravesó con rapidez y empezó a quemar varios pisos a la vez. Superado este freno se temió el derrumbe inmediato del edificio.

¿Había alguna sustancia acelerante del fuego?

El perro policía que entró con sus entrenadores no encontró ningún resto, pero en varios momentos del incendio se pudo ver una enorme columna de humo azul. El experto Domingo Beltrán explica que el color y el aspecto del humo están en función de los materiales que arden: “Los gases, aluminio y alcoholes dan azules verdosos”. Sobre la extremada voracidad del fuego, Beltrán apunta como causa el viento fuerte de esa noche, la rotura de cristales de la fachada y el oxígeno aportado desde el exterior, así como la posible existencia de combustibles en las plantas sujetas a reforma (disolventes, pinturas, botellas de acetileno y oxígeno para soldadura oxiacetilénica, etcétera) que pudieran actuar como acelerantes del fuego en las plantas afectadas. Otro experto, el ingeniero Fernando Vigara, apunta también como causa de la rapidísima extensión del incendio hacia abajo a los conductos del cableado, a los del aire acondicionado y a la aparición de fenómenos como el flameover o flashover (acelerantes súbitos del incendio, como consecuencia del recalentamiento de los vapores de la combustión). “De todas formas –concluye Vigara– ese edificio se ve que tenía defectos de sectorización y eso es clave para que un incendio se extienda. Una vez más, se demuestra la alta mentalidad de prevención en España”. Pero el culebrón va a seguir. Quizás el próximo capítulo descubra entre los escombros del Windsor algún cadáver. Los expertos no lo descartan.
 

Fuente: Tiempo (Sebastián Moreno)

Con la colaboración de


Rafael Vidal,
Coronel de Artillería en la Reserva
Diplomado de Estado Mayor y de Estados Mayores Conjuntos
Doctor en Historia
Master en Dirección de Seguridad Global
Asesor de Planificación Estratégica
de Belt Ibérica S.A.

y Domingo Beltrán Suboficial Excedente de Tierra
Especialista Universitario en Dirección de Seguridad.
Jefe de Proyectos de Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio y Profesor de Sistemas de Protección Contra Incendios
de Belt Ibérica S.A.
28.02.05

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