Seguridad
Corporativa y Protección del
Patrimonio
Seguridad Pública y Protección Civil
 |
|
| |
 |
|
|
El último simulacro de
incendio que realizaron los propietarios del Windsor se llevó a cabo en
2002
La Ley de
Prevención de Riesgos Laborales obliga a las empresas a contar con un
plan de autoprotección destinado a prevenir y extinguir las emergencias
Más de dos años sin realizar ningún simulacro de incendio. Y eso, a
pesar de las recomendaciones al respecto de la Inspección de Trabajo,
por ser un enorme rascacielos de 106 metros de altura; y, por si fuera
poco, albergar en su interior de lunes a viernes a más de 4.000
empleados. Ésa era la situación en la que se encontraba el devastado
edificio Windsor, situado en Raimundo Fernández Villaverde, tras el
espectacular e inexplicable incendio -cuyas causas siguen siendo una
incógnita, tres semanas después del siniestro-, y que dejó el enorme
inmueble reducido a su esqueleto.
La Ley de Prevención de Riesgos Laborales 31/1995
de 8 de noviembre establece la obligación para todas
las empresas de elaborar un plan de autoprotección que incluya
medidas de extinción, prevención, así como la obligación de realizar
simulacros de incendios. Lo que ocurre es que no
especifica con cuánta periodicidad. Las compañías deben comunicarlo,
cada vez que realicen un simulacro, a su Ayuntamiento, tal y como
explicó a ABC Alfonso del Álamo, director general de Emergencias de la
Concejalía de Seguridad y Servicios a la Comunidad del Ayuntamiento de
Madrid.
La solicitó Asón el 4
de julio
«El protocolo de
actuación prevé la asistencia de los bomberos y, si el servicio lo
permite, se envía a un técnico como mero observador o asesor; en caso de
que se detecte que falte algo, se lo comunica a la empresa para que lo
subsane, pero el mantenimiento del edificio es responsabilidad exclusiva
de la firma». En el caso del Windsor, la última operación de evacuación
que figura registrada se llevó a cabo el 4 de julio de 2002, y la
solicitó Asón, la inmobiliaria propietaria del inmueble.
Sin embargo, no existe ninguna normativa que establezca cada
cuánto tiempo se tienen que llevar a cabo los simulacros,
el reglamento de prevención de incendios de la Comunidad de 31/2003, que
será de obligado cumplimiento el próximo año ni la ordenanza municipal
del 28 de junio de 1993. ¿Cómo es posible este hecho? El responsable se
limita a explicar las diversas normativas y el papel del Consistorio.
«Los inmuebles de una determinada altura precisan por ley el plan de
autoprotección, prevención y evacuación de incendios. Nosotros nos
limitamos a analizar los proyectos que nos presentan de cara a otorgar
las correspondientes licencias de construcción, actividad y/o ocupación,
o actuamos cuando se van a acometer obras de reforma o alguna
modificación», explica. Estos planes tienen que incluir elementos de
seguridad activos y pasivos -salidas de evacuación, emergencias,
materiales ignífugos, etcétera-. Una vez que se concede la licencia
de ocupación, es la Junta Municipal del Distrito la encargada de
verificar que el proyecto recoge lo requerido, labor que ejerce el
departamento de inspección en una revisión protocolaria. «En ningún
lugar se establece que el Ayuntamiento deba responsabilizarse de las
inspecciones -aclara Del Álamo-; si se tuviera que hacer cargo de ello,
tendría que multiplicar el número de funcionarios». En este sentido,
algo similar ocurre con las Inspecciones Técnicas de Edificios (ITE),
que corren a cargo de empresas acreditadas, como en este caso sucede con
las de mantenimiento. El plan de autoprotección tiene que contar con
personal entrenado para la tarea, vigilantes y responsables de la
seguridad del inmueble; así como los elementos necesarios de prevención
y contraincendios: bocas de incendio equipadas (BIES), columnas
secas, extintores, planos en cada planta sobre las salidas de
emergencias, y éstas debidamente señalizadas, escaleras...
UGT: «No se cumplen
las normas»
Ante lo sucedido en el
Windsor y la falta de medidas de seguridad en edificios similares como
el Bronce, que carece del plan de autoprotección, Marisa Rufino,
responsable de Salud Laboral de UGT criticó el vacío legal que existe en
este ámbito. «Las empresas incumplen sistemáticamente la normativa y
las inspecciones de trabajo tendrían que hacer hincapié en el
cumplimiento de las medidas de extinción y prevención en todo tipo de
edificios públicos donde pueda ocurrir una desgracia». Destaca que,
ante esta situación, si una empresa no cumple lo exigido en este
apartado. La Administración sólo actúa cuando existe una denuncia; no lo
hace de oficio. Por ello, UGT exige que se aproveche la ocasión para
hacer una nueva legislación más restrictiva.
|
Más de 30.000
toneladas de escombros del Windsor servirán para hacer
carreteras |
|
El
hecho de que la empresa se encargue de la construcción de
autovías facilita que se llegue a un acuerdo con la Comunidad y
que los residuos puedan ser reutilizados
El desgraciado incendio del edificio Windsor podría tener
consecuencias positivas en medio de tanto desastre en caso de
que la empresa encargada del desmontaje del esqueleto del
rascacielos, Ortiz Construcciones y Proyectos, acepte el
ofrecimiento de la Comunidad de llevar los escombros a la
planta de tratamiento de residuos de Navalcarnero.
Gran parte de los restos de la torre se convertirían en
material para hacer carreteras de la red regional.
En concreto, entre un 70 por ciento y un 80 por ciento de las
40.000 toneladas de escombros (32.000 toneladas) que saldrán de
la eliminación del edificio. Las 60.000 restantes -el Windsor
generará 100.000 toneladas de residuos- son forjados, elementos
metálicos y de otros materiales que no pueden ser «reciclados»
para el bien común de los madrileños.
Requisito indispensable para que esta idea se convierta en
realidad, informaron a ABC fuentes de la Comunidad, sería que
Ortiz Construcciones y Proyectos se decidiera a llevar los
restos a Navalcarnero, puesto que este extremo se deja en manos
de los encargados de los derribos.
«Ortiz -indicaron las mismas fuentes- es quien tiene que
trasladar los escombros a los puntos de recogida y tratamiento.
Ha contactado con la Comunidad para informarse del presupuesto \
y de la capacidad de la planta de Navalcarnero, que es la mayor
de España». En la región existen tres plantas públicas de
tratamiento de este tipo de residuos -Salmedina y Tecrec, en la
capital, y la de Navalcarnero, gestionada por la empresa Gedesma-;
además, está el complejo municipal de Valdemingómez, en Villa de
Vallecas, que, pese a su magnitud, resulta claramente carente de
la capacidad necesaria como para «engullir» el Windsor.
Ortiz Construcciones y Proyectos deberá tardar un máximo de 15
días en decidir si Gedesma será quien trate los escombros o si
lo hará otra empresa. Eso sí, tendrá que hacerlo dentro de ese
plazo como máximo, puesto que las obras de eliminación del
rascacielos van con buen pie y se encuentran en la última fase
preliminar, la que, precisamente, consiste en la extracción de
todos aquellos elementos y escombros que cuelgan del segundo
piso técnico, el 17, y la colocación de pantallas de neopreno
para la completa seguridad del medio centenar de obreros que
participa en el desmontaje.
La conversión en material para carreteras de los restos estará
asegurada, por tanto, si Ortiz se decanta por Navalcarnero. De
hecho, esta constructora también se encarga de ese tipo de obras
de ingeniería, lo cual, desde el punto de vista de la Comunidad,
«es un valor a favor» para que sea Gedesma la empresa elegida.
De cualquier manera, si Ortiz decidiera no hacerse cargo de los
escombros una vez llevados a Navalcarnero, serían las empresa a
las que se adjudicara la construcción de las carreteras quienes
los aprovecharían.
Doble método de actuación
La línea de actuación sería en dos vertientes. Por un lado, los
restos «limpios» -hormigón, ladrillo- acabarían
triturados para obtener distintos productos listos para la
venta. Además, los residuos mezclados -que van
desde el propio hormigón a cristales, cables, papeles,
forjados...- se separarían para poder reciclarlos.
Eso sí, antes de que todo ello ocurra, los elementos deberán ser
analizados para que el juez cuente con ellos en la instrucción
del caso que se está llevando a cabo en el Juzgado de
Instrucción número 28 de Madrid. El pasado viernes, este informe
aún no había llegado a la Audiencia Provincial, ni tampoco el
resto de evaluaciones periciales, como las del volcado del
ordenador de control y de las cámaras de seguridad de la torre.
Por lo tanto, el juez no llamará a prestar declaración a nadie
hasta que no tenga todos los informes, para poder así interrogar
sobre posibles contradicciones entre el resultado de las
pericias y las manifestaciones anteriores ante la Policía.
|
Fuentes: ABC
06.03.05
07.03.05
Noticias relacionadas:
*
Especial Torre
Windsor
|