Seguridad
Colectiva y Defensa Nacional
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La célula del 11-M
recopiló información, para la matanza, en Internet entre febrero y julio
de 2003
Bajo el título
«Preparativos para la lucha», los terroristas guardaban en el ordenador
de Leganés instrucciones para preparar atentados extraídas de una web
islamista A través de la red se interesaron por los móviles de Bali y
los explosivos de Casablanca
Numerosos
documentos en árabe hallados en el disco duro del ordenador descubierto
entre las ruinas de Leganés ponen de manifiesto que la célula del 11-M
recopiló, entre febrero y julio de 2003, abundante información en
internet para llevar a cabo los atentados. Bajo el título «Preparativos
para la lucha», archivaron multitud de instrucciones extraídas de una
página web islamista del entorno de Al Zarqawi, mano derecha de Ben
Laden en Iraq. De esta web se extrajo el documento en árabe que alentaba
a atentar en España antes de las elecciones de marzo. Del análisis del
ordenador, la Policía ha determinado que los integristas se interesaron
por los explosivos usados en el atentado de Casablanca y los móviles
utilizados en Bali.
Los cientos de documentos albergados en el disco duro del ordenador
de Leganés aún están siendo analizados por los expertos de la Comisaría
General de Información. Los investigadores creen que el ordenador
pertenecía a Sharhane Ben Adelmajid Fakhet, «El tunecino», líder
ideológico y dinamizador de la célula.
Según fuentes policiales, de lo examinado hasta el momento es de gran
interés una carpeta que bajo el título «Preparativos para lucha» guarda
numerosa información recopilada a través de internet entre febrero y
julio de 2003. A comienzos de ese año, Ben Laden incluyó a España entre
las naciones amenazadas por la Yihad, una vez que la guerra de Iraq
(iniciada en marzo) se veía venir.
En estos documentos se detalla con precisión los pasos para la creación
de una célula terrorista y el modo de hacerla operativa a través de tres
factores esenciales: la formación religiosa, de seguridad y militar.
El primer aspecto se basa en las labores de
concienciación para la Yihad
y la lucha contra el infiel, necesarias para garantizar la fanatización
de los miembros de la célula e incluso lograr su juramento en el
martirio (atentados suicidas). Los líderes de la matanza de Atocha,
meses antes de los atentados, desplegaron una amplia tarea de
fanatización mediante reuniones periódicas en locales –peluquería «Paparazzi»
de Lavapiés, y en el domicilio del imputado Faisal Alluch–, así como en
reuniones familiares como bodas y bautizos.
En segundo lugar, el documento prevé todo tipo de
medidas de seguridad
una vez que la célula está activa, entre ellas, el cambio
constante de
teléfonos móviles y tarjetas prepago. Otra de ellas se refiere a la
elección de «varios» pisos francos, alejados entre sí, para poder
escapar a la persecución de las Fuerzas de Seguridad. Este aspecto ha
abierto los ojos a los investigadores a la hora de dar una explicación a
la casa de Albolote (Granada), alquilada por los terroristas y que
apenas llegaron a pisar. Este piso fue alquilado por Abdennabi Kounjaa y
Asrih Rifaat (muertos en Leganés) el día 6 de marzo. Dos días después,
la célula alquiló la vivienda de Leganés, en la que luego se suicidaron
acosados por la Policía. Además poseían la casucha próxima a Morata, en
la que se activaron las tarjetas usadas en los móviles de las mochilas
bomba.
El documento
«Preparativos para la lucha» instruye sobre otro factor
básico, el militar, con abundante documentación sobre conocimientos
específicos en tipos de armas,explosivos y venenos. Distingue,incluso, entre los ataques que se pueden realizar contra objetivos
situados en el ámbito rural y otros localizados en zonas urbanas.
Del examen hecho hasta ahora del disco duro, los expertos en la lucha
contra el terrorismo islamista concluyen que la célula
actuante el 11-M
se interesó a través de internet por el tipo de explosivo utilizado en
los atentados de Casablanca, ocurridos en mayo de 2003, precisamente
cuando la célula recopilaba esta información. Entre los archivos hay
documentos con instrucciones para fabricar explosivo casero TATP, el
mismo usado en aquellos atentados. Igualmente, la célula obtuvo
información sobre el tipo de bombas utilizadas en el atentado de Bali (octubre de 2002), en el que los islamistas consiguieron confeccionar un
explosivo muy similar al TNT y cuyos componentes y mezclas figuran en
dichos documentos.
De este atentado, la célula del 11-M se interesó, sobre todo, por los
teléfonos móviles usados como detonadores y que luego ellos mismos
usarían en la voladura de los cuatro trenes. Los teléfonos elegidos en
Madrid eran de la marca «Trium», igual que los usados en Bali.
Además del documento señalado, los expertos han encontrado toda esta
información en conversaciones de chat grabadas por los terroristas en el
disco duro, donde preguntan y obtienen respuestas.
La web de Al Zarqawi. Según las investigaciones policiales, este chat
pertenece a una página web en árabe «del entorno» de Abú Musab Al
Zarqawi, el jordano de 38 años mano derecha de Ben Laden en Iraq. Las
fuentes policiales eluden facilitar la dirección de dicha web, pero
aseguran que en ella hay una zona restringida (la que contiene el chat)
donde está reunida gran parte de la información registrada en el
ordenador de Leganés.
Los investigadores no tienen dudas de que desde este lugar de la red se
ha ilustrado a los radicales islamistas de todo el mundo. «Han
sustituido los campos de Afganistán por internet», señala gráficamente
un experto de la lucha contra el terrorismo islamista, que no descarta
si- quiera que a través del ordenador los terroristas recibieran la
orden de atentar y la fecha.
En esta web, el Instituto Noruego de Investigación de la Defensa
encontró el documento «Yihad en Irak: riesgos y esperanzas», en el que
se alentaba a atentar contra España «antes de las elecciones generales
de marzo» para garantizar la victoria del PSOE y así conseguir la
retirada de las tropas españolas de Iraq, como efectivamente ocurrió.
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Los
terroristas del 11-M utilizaron documentos de identidad robados
en la propia Fabrica Nacional de Moneda y Timbre |
La ‘célula’ terrorista que
perpetró los atentados del 11-M utilizó durante la preparación
de la masacre, al menos, un documento de identidad para
extranjeros que había sido sustraído en la propia Fábrica
Nacional de Moneda y Timbre (FNMT). Así aparece destacado en
el último informe elaborado por la Unidad Central de
Inteligencia (UCI) de la Policía, a parte de cuyo contenido ha
tenido acceso El Confidencial.
En concreto, el informe destaca que una tarjeta de residente
extranjero con la fotografía de uno de los cabecillas de la
trama, Jamal Ahmidan, ‘el Chino’, y que fue incautada en la
vivienda que éste utilizaba en el madrileño Cerro de los
Ángeles, es auténtica y que pertenece a una partida de 300
documentos que fueron sustraídos en noviembre de 2002 de la sede
de la FNMT.
“En la actualidad podrían haberse recuperado un total de 260, de
tal manera que la tarjeta intervenida formaría parte del grupo
de las 40 restantes”, se puede leer en el documento policial al
que ha tenido acceso este diario. Los investigadores destacan
que en dicho documento, junto a la fotografía de ‘El Chino’,
aparecen los datos de filiación de otro de los detenidos, el
también marroquí Othman El Gnaout, actualmente en prisión por su
presunta colaboración en la masacre.
La Policía está convencida, y así lo recoge también el informe,
que El Gnaout consintió que Jamal Ahmidan utilizara sus datos
personales, ya que él disponía de permiso de residencia legal en
España. También le entregó voluntariamente otros documentos -un
pasaporte y un carné de conducir- “a sabiendas del fin para el
que iban a ser utilizadas”.
Los investigadores interrogaron a El Gnaout tras su detención el
30 de marzo para que explicara cómo había podido llegar su
documentación a manos de Jamal Ahmidan, y éste contestó que se
la habían robado el 8 de marzo, sólo tres días antes de los
atentados, pero que no pudo denunciarlo hasta el 10 de ese mismo
mes porque “la Comisaría estaba cerrada en fin de semana”.
Excusa que, lógicamente, la Policía califica en el propio
informe de “poco creíble”.
Los agentes encargados de las pesquisas abrieron entonces una
vía de investigación para conocer la procedencia de la
documentación falsa utilizada por los terroristas
islamistas, ya que estaban convencidos de la existencia de
conexiones “entre varios de los integrantes de la ‘célula’ y una
importante red organizada de falsificación documental”. Dichas
pesquisas son las que han permitido conocer ahora que uno de los
‘papeles’ falsos de ‘El Chino’ había sido robado en la mismísima
Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. |
Fuentes: La Razón
El Confidencial
Belt Ibérica S.A.
07.03.05
08.03.05
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Especial Atentado 11-M.