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Lecciones de comunicación
empresarial con el 'caso Windsor'
¿Se puede salir de
una crisis con una marca reforzada? La comunicación es uno de los
aspectos más delicados en situaciones de crisis. En el suceso del
Windsor, las empresas con sede en el edificio y las autoridades plantan
cara a las llamas sin quemar su imagen pública.
Una situación de crisis
puede surgir en cualquier momento en una empresa, gobierno o
negociación. Los expertos en gestión de estas situaciones delicadas
primero recomiendan calma y, luego, organización, mucha organización.
Tres años después del hundimiento del petrolero Prestige frente a las
costas gallegas, todavía surgen ataques cruzados entre las autoridades
por la actuación gubernamental en la gestión de la crisis ecológica.
Hace escasas semanas, el presidente de la Xunta de Galicia, Manuel
Fraga, criticó al entonces jefe del Gobierno, José María Aznar, por no
haber visitado la zona afectada por la marea negra.
Si de los manuales se aprende, de los errores también. Quizá por eso, el
pasado domingo 13 de febrero, cuando el edificio Windsor, en el núcleo
financiero de Madrid, llevaba varias horas ardiendo, las autoridades
acudieron a la zona afectada. El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón,
la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, y el presidente del
Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se hicieron la foto en la zona
de Azca. "Desde el primer momento, las autoridades dieron la cara y eso
sirvió para infundir calma. Además, mostraron coordinación en sus
acciones sin caer en protagonismos innecesarios", opina Sara Blázquez,
experta en comunicación de crisis del grupo Burson Marsteller.
La devastación del Windsor se ha convertido en una prueba, desde el
punto de vista de la comunicación, tanto para el ayuntamiento, los
bomberos y numerosas empresas. Para el consejero delegado del grupo de
comunicación Weber Shandwick, Miguel López-Quesada, "las crisis son
situaciones con las que, si se gestionan bien, la imagen de una empresa,
o cualquier otro colectivo, puede salir reforzada".
Imagen reforzada
Los expertos en comunicación de crisis coinciden en que la gestión que
tanto las autoridades como algunas empresas, como Deloitte, han
desarrollado en los días posteriores al incendio ha reforzado su marca.
"El ayuntamiento tenía una situación difícil, porque hacía una semana
que habían pasado por Madrid los jueces del Comité Olímpico
Internacional. La rápida actuación de las autoridades, dando la cara y
explicando en todo momento la actuación de los bomberos dio la sensación
de control y de capacidad de enfrentarse a situaciones anómalas",
explica Blázquez, que considera que podría ser un punto a favor de la
candidatura olímpica madrileña. "O, al menos, la correcta actuación de
las autoridades ha hecho que el suceso no incida negativamente en Madrid
2012", aclara.
La diligente actuación de la auditora Deloitte (inquilina de veinte
plantas) también ha sido un espaldarazo para la gestión de la compañía.
“Pensar que la marca Deloitte se refuerza porque se incendia un edificio
es un poco duro. Pero, como dice un dicho chino, las amenazas y las
oportunidades son una sola palabra; sabíamos que si hacíamos las cosas
bien, la marca saldría reforzada”, explica Goyo Panadero, director
mundial de Comunicación de Deloitte. El portavoz de la firma estima que
"para lograr la notoriedad que hemos tenido en dos semanas, habríamos
necesitado cuatro años de esfuerzo en comunicación. Pero, desde luego,
hubiéramos preferido que hubiera sido de otra forma".
Para los expertos, la reacción en las primeras horas de una crisis son
fundamentales. "Son momentos cruciales en los que hay que ser
transparente, aportando soluciones. Es importante hablar de cómo se va a
resolver la situación sin perderse en elucubraciones de por qué ha
estallado la crisis. Ya habrá tiempo de encontrar culpables, lo primero
es reducir las consecuencias", explica López-Quesada, autor del libro
¡Estamos en crisis!
Estar preparados
Las empresas de sectores sensibles como el farmacéutico, el petrolero o
el alimentario cuentan con sólidos mecanismos de emergencia para casos
de crisis (problemas con fármacos o medicamentos en mal estado o algún
desastre ecológico). "Esta preparación comienza a ser habitual en
compañías de otros sectores", explica López-Quesada.
En el caso del Windsor, además de las autoridades, hay varias empresas
implicadas, las que tenían sede en el edificio siniestrado, la
propietaria del inmueble y los comercios de la zona. Para los expertos,
las empresas con oficinas en el Windsor actuaron correctamente los días
sucesivos al incendio. "En una crisis es importante transmitir sensación
de control, aunque hay que tener en cuenta que el peor error es mentir,
por lo que para transmitir control hay que tener un mecanismo de acción
diseñado con antelación", explica Blázquez.
Para los protagonistas de la crisis, sin embargo, los acontecimientos
siempre superan a la teoría. Carlos Agrasar, director de comunicación
del bufete Garrigues (que ocupaba dos plantas de Windsor), cree que
"la comunicación en situaciones de crisis está muy estudiada desde el
punto de vista teórico, pero la práctica demuestra que cada crisis es distinta
y que la tienes que plantear de una forma distinta". Agrasar, que actuó
como portavoz, añade que en el caso del incendio del Windsor, para
Garrigues fue clave "la comunicación con los clientes, los empleados y
los medios". El bufete creó una oficina de información permanente "ante
la diversidad de peticiones. Al principio, dabas información que se
quedaba obsoleta en dos o tres horas".
La fluidez en la información con los posibles afectados es, quizá, la
principal crítica que los expertos ven en la planificación de las
autoridades. En los días posteriores al incendio, los dueños de los
comercios cercanos se quejaban de que el ayuntamiento no había
facilitado ningún teléfono, dirección electrónica o una oficina para
canalizar las dudas que éstos pudieran tener, algo que sí hicieron las
empresas con sede en el edificio. "Las compañías suelen ser más
conscientes de la importancia de la marca en su negocio y esto está
relacionado con una situación de crisis. Si se resuelve con
responsabilidad una situación delicada, la imagen sale reforzada, sin
embargo, en el caso de los políticos, en muchos casos no actúan con
tanta celeridad porque cuentan con toda una legislatura para enmendar
sus errores", explica López-Quesada.
Fuente: Expansión
02.03.05
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