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La red de blanqueo de
dinero desarticulada en Marbella utilizaba más de mil sociedades
Es la mayor
operación contra el blanqueo de capitales conocida en Europa, con
ramificaciones en Estados Unidos y Canadá. La policía española
desarticuló el jueves una red cuyo centro neurálgico residía en un
despacho de abogados de Marbella, donde se canalizaban inversiones
millonarias procedentes de grupos relacionados con el crimen organizado.
En ese
despacho, y con la colaboración de tres notarías, se tejía una maraña de
más de mil sociedades cuyos tentáculos acababan en Gibraltar y que
invertían preferentemente en el sector inmobiliario de la Costa del Sol,
reconocido por los expertos policiales europeos como uno de los centros
neurálgicos del crimen organizado.
La policía española ha desarticulado una enorme red que blanqueaba
dinero para el crimen organizado a escala internacional, con
vinculaciones en los principales países europeos, además de Rusia,
Canadá y Estados Unidos. Los expertos no dudan de que se trata del mayor
golpe dado en Europa a este tipo de delito. Los investigadores calculan
que necesitarán más de un año de trabajo para descifrar todos los
tentáculos de esta red, que conducen inevitablemente a municipios de la
costa española. "Habrá un antes y un después de esta operación",
comentaba una fuente policial. "Estamos ante un golpe cuyas
repercusiones finales todavía no podemos calibrar", señaló una fuente
del Ministerio del Interior. No hay una cifra sobre la cantidad de
dinero que movía esta red, pero algunas fuentes señalan que podría
superar los 600 millones de euros.
Dinero procedente de grupos dedicados al narcotráfico, tráfico de
armas, prostitución, secuestros, ajustes de cuentas, homicidios y
estafas tenía su centro de operaciones en un despacho de abogados de
Marbella, desde donde se canalizaba hacia el mercado inmobiliario
grandes inversiones de dinero procedentes del exterior a través de una
maraña de más de mil sociedades domiciliadas en la Costa del Sol y
Gibraltar, entre otras localidades. Entre las sociedades involucradas
había empresas relacionadas con la petrolera rusa Yukos, nacionalizada
por el Gobierno ruso por sus actividades irregulares.
El valor de los bienes incautados sólo en España asciende a más de 250
millones de euros, "en una estimación muy prudente", según fuentes de la
investigación.
A finales de septiembre de 2003, la policía francesa solicitó
información a la española, mediante comisión rogatoria, sobre una
empresa que operaba en España y que estaba vinculada a un
narcotraficante. Del hilo de aquella comprobación aparentemente
rutinaria la policía fue descubriendo una madeja de sociedades que
tenían un denominador común: buena parte de ellas estaban domiciliadas
en un despacho de abogados de Marbella, DVA (Del Valle Abogados),
presidido por un letrado de origen chileno, Fernando del Valle. La
técnica utilizada en la constitución de dichas sociedades no resultaba
ninguna sorpresa para agentes experimentados en delitos económicos, ni
siquiera el hecho de que el rastro de muchas de ellas terminara por
perderse en Gibraltar, un lugar donde hay domiciliadas más sociedades
(unas 80.000, según los últimos cálculos) que habitantes (alrededor de
30.000). Durante las primeras investigaciones, lo que más sorprendió a
los agentes fue la intensa actividad de este despacho en determinadas
notarías de Marbella, donde en el mismo día, y ante el mismo notario,
llegaban a constituirse hasta siete sociedades distintas pero
relacionadas. Las sospechas crecieron cuando, tras los primeros
seguimientos, la policía advirtió entre los clientes del despacho a
ciudadanos extranjeros con antecedentes penales.
Las empresas constituidas en el despacho Del Valle Abogados estaban a
nombre de empleados del bufete, sobre todo abogadas pero también una
telefonista. Alguna de estas personas constaba en los registros públicos
como administrador único de más de 200 sociedades. Por otro lado,
estas sociedades tenían como actividad la promoción inmobiliaria. Se
producía también un mecanismo de ingeniería societaria mediante el cual
una empresa llevaba a otra y así sucesivamente hasta que se perdía la
pista en algún paraíso fiscal, fundamentalmente Gibraltar, y mecanismos
de ingeniería financiera, puesto que se registraban transacciones
económicas entre estas empresas, que se compraban y vendían inmuebles.
"El problema para identificar a algunos de los propietarios de esas
inversiones está en que acaban en un paraíso fiscal donde la propiedad
de una última sociedad se pierde en unas acciones al portador. Esas
acciones pertenecen a quien las tenga en su poder", declaró un experto
de la policía. El volumen económico que eran capaces de mover algunas de
estas sociedades era muy alto y queda determinado por el valor incautado
de sus propiedades inmobiliarias en España: un total de 251 inmuebles,
entre los que hay dos urbanizaciones enteras, una de ellas todavía con
la mayoría de chalés puestos a la venta y algunos sin terminar de
construir.
La investigación se fue complicando en cuanto las sociedades operaban
con otras domiciliadas en países extranjeros. Las redes de estas
sociedades llevaban en algunos casos a Estados Unidos, Canadá, Reino
Unido, Francia, Alemania, Holanda y Rusia, entre otros países. "Hemos
sido muy prudentes en la valoración de los bienes incautados", manifestó
una fuente policial, "pero hemos llegado a bloquear hasta más de 30
millones de euros en cuentas corrientes domiciliadas en bancos españoles
y a requisar 410.000 euros en efectivo, lo cual no es muy normal en este
tipo de operaciones y nos da una idea de la gran cantidad de dinero que
manejaban". La nota de Interior destaca que se han incautado 42
vehículos de alta gama (de las marcas Rolls Royce, Ferrari, Porsche,
Mercedes...). "Y eso que no hemos contado los vehículos normales",
declaró uno de los investigadores. "En la caja fuerte del despacho de
uno de los abogados encontramos hasta 21 llaves de automóviles, eso sin
contar bienes que no hemos podido valorar todavía, como son joyas y gran
cantidad de obras de arte". La nota policial destacó también la
incautación de un yate en Puerto Banús y dos aviones en el aeropuerto de
Málaga (una tipo EC-DDL y otra King Air C90), valorados cada uno de
1.200.000 euros. "Esa es una valoración que hemos hecho apresuradamente,
buscando el precio de esos modelos por Internet", comentó una fuente de
Interior.
El despacho de abogados canalizaba parte de su actividad en tres
notarías de Marbella, casi la mitad de las existentes en la
localidad. La detención de estos tres notarios ha tenido una gran
repercusión pública, pero no ha resultado una sorpresa en Málaga, donde,
según fuentes judiciales, se habían producido en los últimos tiempos un
número desproporcionado de condenas, tanto de notarios como de
corredores de comercio, todas ellas por delitos de falsedad documental.
Uno de los notarios detenidos cambió recientemente su actividad a la
provincia de Granada.
Con el tiempo, la policía se dio cuenta de la importancia de la
investigación. Entre los clientes del bufete estaban ciudadanos
involucrados en actividades propias del crimen organizado, asentados en
la Costa del Sol, donde hacían, en algunos casos, labor de delegados de
estas organizaciones. Se trataba de clientes relacionados con
actividades como el narcotráfico y la prostitución o delitos como
extorsión, secuestros, homicidios y ajustes de cuentas. También
había clientes relacionados con estafas, evasión de impuestos y fraudes
bursátiles. La policía tenía definido el perfil de esta clientela y la
actividad del despacho, considerado como mercantil y cuyos abogados
apenas tenían actividad en los juzgados. La nota emitida por el
Ministerio del Interior destaca que se ha podido constatar "el
descubrimiento de al menos nueve organizaciones delictivas que
utilizaban el despacho como centro de lavado de sus ganancias ilícitas,
obtenidas tanto en España como en el extranjero". Entre los 41 detenidos
hay ciudadanos marroquíes, franceses (algunos de origen argelino),
finlandeses, rusos y ucranios.
En la investigación salió a relucir la actividad de empresas holandesas
relacionadas con otras de la Costa del Sol y que canalizaban fondos con
origen en la petrolera rusa Yukos. La nota de Interior especifica, en
este caso, que "se ha llegado a determinar el posible destino final de
importantes flujos de dinero procedente de una detracción ilegal y
masiva de fondos con origen en la petrolera Yukos que, al parecer,
fueron traspasados a una empresa holandesa y reinvertidos por su filial
en España". La nota señala que ese hecho "motivó el interés por el caso
de las autoridades políticas y judiciales rusas".
Alguno de los bienes incautados
La
Operación Ballena Blanca, en la que han participado más de cien
policías, ha necesitado casi un año y medio de investigación, actividad
en la que han intervenido diferentes departamentos policiales
coordinados por la Comisaría General de Policía Judicial. La
investigación ha estado centralizada por la UDYCO de la Costa del Sol,
con intervención de la Unidad de Delitos Económicos y apoyo de
especialistas de la Agencia Tributaria. También se incorporó a estas
tareas el nuevo Grupo de Respuesta Especial al Crimen Organizado
(GRECO), recientemente creado para dar apoyo a las zonas más castigadas
por las mafias. Precisamente, el grupo situado en la Costa del Sol fue
el primero en ponerse en marcha, en paralelo con el nombramiento del
primer fiscal antimafia en la Costa del Sol, Juan Carlos López
Caballero. "Seguiremos aumentando los recursos de estos cuerpos y
formando más especialistas para hacer frente a una situación que también
preocupa a nuestros socios de la UE", declaró José Antonio Alonso,
ministro del Interior.
Los investigadores no descartan nuevas detenciones ni mayores
repercusiones pero defienden la rigurosidad de la operación. "Está muy
bien documentada y las primeras impresiones constatan todo lo que ya se
sabía. Estas operaciones son muy largas en el tiempo, pero, precisamente
por eso, son muy difíciles de echar atrás en los tribunales. Y ahora
tenemos un camión lleno de documentos".
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El titular
del bufete implicado en la trama de Marbella, Fernando del
Valle, presunto 'cerebro' de la red de blanqueo |
De
defensor a acusado. El chileno Fernando del Valle, un conocido
abogado de Marbella, se sienta ahora en el banquillo bajo la
sospecha de dirigir una red de blanqueo de dinero procedente del
crimen organizado.Del
Valle nació y creció entre leyes. Según relata la página 'web
del bufete' que lleva su nombre, su padre, también letrado, le
abrió las puertas a esta profesión en su propio bufete cuando
tenía 17 años y comenzaba a recibir sus primeras clases de
Derecho en la Universidad Católica de Chile. En su cuarto año de
carrera, compaginó su tareas en el despacho de su padre con un
trabajo como asesor en el Ministerio de Educación.
Con el diploma en mano, Del Valle dio clases como catedrático
hasta que en 1977 fue invitado a trabajar como jurista en
España. Su primera escala fue Madrid, pero sólo tardó dos años
en trasladarse a Marbella en 1979, donde hace dos décadas abrió
su propio despacho de abogados.
Su tren de vida es descrito por los que le conocen como
'espectacular', pero la Policía le dio el pasado jueves un
viraje radical al proceder a su detención y a la de más de una
decena de sus empleados.
Hasta ahora Del Valle, como reconoce en su página web, se
considera privilegiado de vivir en España, especialmente en
Marbella, un lugar que considera un 'paraíso' debido a su
'gente, su clima y sus oportunidades de 'trabajo'.
Su nombre, de 'reconocido prestigio', según el Colegio de
Abogados de Málaga, figura en casi una veintena de sociedades
cuyo objeto social es la promoción inmobiliaria y la
construcción, a través de las cuales presuntamente blanqueaba
los fondos procedentes de las organizaciones criminales
internacionales. |
Fuentes: El País
El Mundo
Belt Ibérica S.A.
13.03.05
14.03.05