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Lunes, 21 de marzo de 2005


Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio

La "Ballena Blanca" devora a la banca

La red desmantelada en Marbella pone en el punto de mira policial a las entidades, a sus sistemas internos para detectar operaciones ilícitas y al uso de los paraísos fiscales. La trama podría dañar su reputación

 

No hay trama de blanqueo de dinero, por muy sofisticada que sea, que no eche mano de las entidades financieras», sostiene abatido un miembro de la Fiscalía Anticorrupción, temeroso de que la red desmantelada hace ahora una semana en Marbella se escape por los vericuetos que permite la ingeniería financiera tras meses y meses de investigación. Las más de 1.000 sociedades que operaban en torno al despacho de abogados Del Valle utilizaban centenares de cuentas corrientes abiertas en varios bancos y cajas españolas. La policía bloquea cada cuenta que capta y el cerco contra el crimen organizado se estrecha también contra la banca. Hay indicios de que esas entidades trabajaban para los implicados.

Pero cuanto más se enmaraña la trama, más defiende la banca su papel de «colaborador» con la Justicia. «Hacemos todo lo posible para evitar que el dinero conseguido de forma ilícita se cuele en el sistema», insisten una y otra vez desde la Asociación Española de Banca (AEB), la patronal del sector. ¿Es ésta, por tanto, víctima o cómplice? ¿Cuál es su papel en operaciones de blanqueo de dinero? ¿Cómo es posible que una red de sociedades tan amplia (la mayoría inmobiliarias), domiciliadas en España y en un reguero de paraísos fiscales, recibiese fondos prestados por los bancos? ¿Las transferencias daban la apariencia de legalidad? ¿Para qué tienen los bancos filiales en las Caimán, en Gibraltar o en Jersey? Las preguntas empiezan a golpear con fuerza en las sedes de las instituciones crediticias, envueltas en una ola de buenas prácticas, a raíz de los escándalos contables del pasado, que podría dar al traste con su imagen de responsabilidad social.

«La entidad que da el crédito no sospecha que el dinero que va a blanquear proceda de actividades ilegales. Es difícil detectar su origen». Así de rotundo se expresa uno de los investigadores de la operación Marbella, bautizada Ballena Blanca. «Eso no quita para que las investigaciones policiales, aún en marcha, descubran que hay bancos trabajando para los más de 40 detenidos», añade la fuente, que prefiere mantenerse en el anonimato. «Es evidente que ningún narcotraficante va a la ventanilla de una sucursal. Ahora, que todo ese dinero del crimen organizado fluye como lícito, es cierto en la mayoría de las ocasiones», aseguran desde la Organización de Inspectores de Hacienda del Estado.

Precisamente su presidente, José María Peláez, es quien pone el dedo en la llaga. «La legislación española ha aprobado medidas tributarias para endurecer la situación. Es por cautela. Pero a la hora de la verdad, son ineficaces». Esta organización propuso recientemente al Gobierno una reforma para sancionar a la banca en los casos de colaboración con los defraudadores. Una medida que no tuvo éxito, como tampoco la creación de una Policía Fiscal para la lucha contra el fraude organizado, a pesar de que el Ejecutivo se comprometió a ponerla en marcha.

«Hacienda sabe que el sector inmobiliario es refugio del dinero negro. Y que algunas entidades ofrecen productos opacos diseñados a partir de una combinación de testaferros y paraísos fiscales para captar ese capital», insisten los inspectores, que lamentan la falta de un plan «para comprobar sistemáticamente a los que realizan operaciones sospechosas». Un reciente congreso del gremio dejó constancia de ello en un documento acerca de la situación: «Son ejemplos relevantes de este tipo de fraude las tramas de sociedades para defraudar el IVA, la actividad de banca privada y de despachos de abogados especializados en facilitar la evasión y el blanqueo de capitales de sus clientes mediante el suministro de productos fiduciarios offshore y onshore». Estos productos, además de la elusión de impuestos, permiten esconder la verdadera identidad del cliente a través de sociedades en las que figuran como accionistas y consejeros personas interpuestas.

«La trama de Marbella es el ejemplo más esclarecedor», dice un miembro de la Fiscalía Anticorrupción, experto en delitos económicos.

El bufete implicado ponía en marcha un eficaz sistema para blanquear capitales. Facilitaba la constitución de sociedades con sus respectivas cuentas corrientes, a la vez que reconducía el dinero obtenido de forma ilícita a paraísos fiscales. Mediante transferencias, éste llegaba a su destino inicial. Las cuentas bancarias, para simular actividad, atendían pagos y algunas hacían frente a préstamos de sociedades que daban apariencia de normalidad. Las investigaciones se ciernen ahora sobre los bancos que prestaron fondos, por si no alarmaron sobre algún movimiento sospechoso.

La normativa obliga a las entidades a abstenerse de realizar cualquer operación de la que se tenga certeza de estar relacionada con el blanqueo o financiación del terrorismo. Y tiene que comunicarse al Servicio Ejecutivo de la Comisión de Prevención del Blanqueo de Capitales (Sepblac), dependiente del Banco de España. Sólo en 2003, últimos datos disponibles, este organismo inspeccionó 1.598 operaciones sospechosas en diferentes entidades, un 18,28% más que en 2002. La mayor parte de las comunicaciones se registraron en 21 bancos, que enviaron 751 operaciones; y 36 cajas de ahorros, que detectaron 439. En todas, los movimientos (transferencias, efectivo o cheques) superaron los 6.000 euros, el límite establecido para que el banco declare el destino, origen y la tenencia de fondos.

El mapa de los paraísos fiscales

Gráfico: El Mundo

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Los paraísos fiscales permiten al crimen organizado ocultar sus capitales. Son zonas privilegiadas para unos pocos donde los bancos se prestan a la constitución de fideicomisos o trusts, estructuras societarias que no están sujetas a impuestos y que guardan el secreto de sus verdaderos dueños. El dinero sucio suele hacer uso de ellos a través de sociedades pantalla que canalizan las ganancias obtenidas por tráfico de drogas o de armas.

Las entidades pretenden ahora replegarse. Ha iniciado, en los últimos años, un proceso de cierre de las filiales dedicadas a la banca privada tras los escándalos vividos por su actividad en los paraísos fiscales, que han aportado ingentes sumas de beneficios. El caso más llamativo es el del BBVA, que precisamente ha visto cómo esta semana el juez ha archivado la causa contra el grupo por presunto blanqueo de dinero del narcotráfico. Sin embargo, una de sus filiales, Privanza, se utilizó en el pasado para ofrecer productos opacos al fisco, un asunto que permanece en los juzgados y que dañó la imagen del segundo gigante financiero.

Una encuesta de la consultora KPMG apunta que entre 500.000 millones y un billón de dólares son blanqueados cada año en todo el mundo por narcotraficantes, traficantes de armas y otros delincuentes. Cifras que escandalizan pero, según la banca, «se detectan gracias a que comunicamos los casos». «Ahora, más que nunca, está en juego nuestra reputación», concluye un alto ejecutivo.

Atrapados en la red del terrorismo

El panorama del blanqueo de capitales, en el caso de la lucha contra la financiación del terrorismo, es más desalentador. Un informe de la Unión Europea elaborado a raíz de la matanza de Madrid, el 11 de marzo de 2004, lo dejaba bien claro: «Se calcula que las bombas (que explotaron en los trenes) no costaron más de 8.000 euros. Hay indicios de que las transacciones que financian las redes terroristas, al contrario que los ataques específicos, generalmente son también de escaso valor monetario. Como los importes pueden ser reducidos y es improbable que por sí mismos puedan despertar sospechas al circular por canales financieros, es difícil detectar las transacciones financieras destinadas a financiar el terrorismo».
El informe, aunque reconoce que se han hecho esfuerzos, reclama a las entidades que apliquen todas las técnicas que sean necesarias contra el blanqueo de capitales a la detección de la financiación del terrorismo. Y Bruselas, entonces, ya apuntó la necesidad de desarrollar «otros métodos» centrados en los principales riesgos identificados por los servicios de seguridad.

Lo que Europa pedía para que fuese eficaz en la lucha contra la financiación, es que los terroristas «operen en un entorno hostil» donde todas las opciones «impliquen grandes riesgos».Y sugería, en definitiva, más intercambio de información con las autoridades y más transparencia de las personas jurídicas.

Los expertos, sin embargo, coinciden en señalar que a raíz de los atentados de 2001 en Estados Unidos, los organismos reguladores han endurecido las normativas para descubrir cómo circula el dinero que financia al terrorismo internacional. Y se han dado cuenta de que a pesar de los avances, la globalización de los mercados hace difícil superar esa asignatura. Además, también han detectado que Europa es ahora el centro del blanqueo de dinero, por las medidas de control fronterizo en Norteamérica.

 

Fuente: El Mundo
20.03.05

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