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Miércoles, 30 de marzo de 2005


Seguridad Medioambiental y Protección del Entorno

La Facultad de Veterinaria de Madrid vierte productos tóxicos a la alcantarilla

El Departamento de Anatomía de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense realiza desde hace algún tiempo vertidos de productos considerados cancerígenos en la red pública, según la denuncia que ha presentado la organización conservacionista Ecologistas en Acción ante el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil.

 

En la denuncia no se especifica el número de litros de formaldehído que se han vertido a la red pública de saneamiento. Sí se señala la creación en 2002 del Plan Verde Complutense, para la gestión de todos los residuos nocivos resultantes de las variadas actividades de investigación y docencia que se realizan en la citada universidad madrileña. Este plan fue elaborado en colaboración con la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa), entidad encargada de la gestión de los residuos peligrosos, biosanitarios y radiactivos.

Según la denuncia, los vertidos del citado Departamento de Anatomía no se adecúan al referido plan, por lo que, cuanto menos, se llevan tirando por el desagüe desde dicha fecha «de forma continuada».

El formaldehído, producto que es más conocido con su nombre popular de formol, es una sustancia utilizada para diferentes procesos, como la limpieza y la conservación de piezas anatómicas.

Considerado como potencialmente carcinógeno por diferentes estudios, se trata de un elemento muy soluble en el agua. Los riesgos que origina se basan en su probado efecto tóxico después de ser inhalado, permanecer en contacto con la piel, las mucosas o los ojos, tanto en su estado líquido como en el gaseoso, resultando también muy peligrosa su ingestión.

El vertido de formaldehído, realizado por el Departamento de Anatomía, se descubrió en la Junta de la Facultad de Veterinaria celebrada el pasado jueves 10 de marzo. Según consta en la grabación de la misma, fue el propio director del departamento, Rafael Martín, quien afirmó que los vertidos se realizaban sin tomar ninguna de las medidas dispuestas por la normativa vigente.

Dicha normativa, que afecta a todos los centros de la Universidad Complutense, está recogida en el Plan Verde Complutense, que entró en vigor en 2002. Según el mismo, cualquier producto tóxico producido en sus instalaciones debe almacenarse en contenedores estancos, donde se conservarán hasta ser retirados por Enresa para su posterior tratamiento y neutralización.

En declaraciones realizadas a este periódico, el decano de la Facultad de Veterinaria, Joaquín Goyache, señaló que hasta la celebración de la referida junta «todos desconocíamos que se realizaban y nos quedamos muy sorprendidos, pues pensábamos que todos los residuos de la Facultad se recogían para su tratamiento». En su opinión, de haberlo sabido, se habrían tomado idénticas medidas que las que se aplican al resto de estos productos. «No tiene sentido dejarlos fuera», dijo.

En otros departamentos de esta misma facultad se producen sustancias nocivas, pero tal y como ha podido conocer este periódico, sí son recogidos de forma adecuada.

Dada la gravedad de los hechos, Ecologistas en Acción ha presentado una denuncia al Seprona. «Hemos preferido realizarla a la Guardia Civil, en vez de al Ayuntamiento de Madrid, pues consideramos que su labor puede ser más efectiva», señaló María Angeles Nieto, portavoz de la organización conservacionista.

En Ecologistas en Acción desconocen desde cuando se llevan realizando estos vertidos, aunque sospechan que tal vez podrían estar produciéndose desde, al menos, hace 20 años.

Según advirtió Goyache, en principio, la responsabilidad es del director del Departamento de Anatomía, «que es el encargado de comunicar todo lo que sucede en el mismo, incluyendo la producción de este tipo de sustancias».

Goyache explicó que está en el ánimo de la Junta de Gobierno de la Facultad de Veterinaria y en el suyo «solucionar este problema cuanto antes, y si aún no se ha hecho ha sido por desconocimiento, no por cualquier otra causa».

En la Facultad de Veterinaria el formaldehído se emplea para conservar y lavar las piezas anatómicas y realizar biopsias y percusiones, unas prácticas que se realizan a diario.

Se desconoce la cantidad vertida del producto tóxico, pero se supone que se trata de un volumen importante, dada la potencial peligrosidad del mismo. Algunas fuentes estiman un vertido semanal de 500 litros.

Sea como sea, Goyache señaló que «la excepcionalidad de la cantidad no excluye del cumplimiento de la norma. Por muy grande que ésta sea, se tomarán las medidas necesarias para remediarlo de forma inmediata».

Sustancia carcinógena

El formaldehído (CH2O o HCHO), también es conocido como metanal, aldehído fórmico, metaldehído, óxido de metileno, formalina y formol. Según el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, la exposición al mismo provoca irritación ocular, respiratoria y cutánea, llegando a provocar la muerte su inhalación si se produce en altas concentraciones. El Servicio de Prevención de la Universidad de Castilla-La Mancha, asocia a esta sustancia un incremento del riesgo de padecer cáncer de nariz y senos nasales, cáncer nasofaríngeo, orofaríngeo y de pulmón. Por otra parte, el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, subraya la necesidad de evitar o reducir al mínimo «cualquier escape o difusión al ambiente, o cualquier contacto directo» con este producto

 

Fuente: EL Mundo
27.03.05

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