Seguridad Medioambiental
y Protección del Entorno
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La Facultad de
Veterinaria de Madrid vierte productos tóxicos a la alcantarilla
El Departamento de
Anatomía de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense
realiza desde hace algún tiempo vertidos de productos considerados
cancerígenos en la red pública, según la denuncia que ha presentado la
organización conservacionista Ecologistas en Acción ante el Servicio de
Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil.
En la
denuncia no se especifica el número de litros de formaldehído que
se han vertido a la red pública de saneamiento. Sí se señala la
creación en 2002 del Plan Verde Complutense, para la gestión de todos
los residuos nocivos resultantes de las variadas actividades de
investigación y docencia que se realizan en la citada universidad
madrileña. Este plan fue elaborado en colaboración con la Empresa
Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa), entidad encargada de la
gestión de los residuos peligrosos, biosanitarios y radiactivos.
Según la denuncia, los vertidos del citado Departamento de Anatomía no
se adecúan al referido plan, por lo que, cuanto menos, se llevan tirando
por el desagüe desde dicha fecha «de forma continuada».
El formaldehído, producto que es más conocido con su nombre
popular de formol, es una sustancia utilizada para diferentes
procesos, como la limpieza y la conservación de piezas anatómicas.
Considerado como potencialmente carcinógeno por diferentes estudios, se
trata de un elemento muy soluble en el agua. Los riesgos que origina se
basan en su probado efecto tóxico después de ser inhalado, permanecer en
contacto con la piel, las mucosas o los ojos, tanto en su estado líquido
como en el gaseoso, resultando también muy peligrosa su ingestión.
El vertido de formaldehído, realizado por el Departamento de
Anatomía, se descubrió en la Junta de la Facultad de Veterinaria
celebrada el pasado jueves 10 de marzo. Según consta en la grabación de
la misma, fue el propio director del departamento, Rafael Martín, quien
afirmó que los vertidos se realizaban sin tomar ninguna de las
medidas dispuestas por la normativa vigente.
Dicha normativa, que afecta a todos los centros de la Universidad
Complutense, está recogida en el Plan Verde Complutense, que entró en
vigor en 2002. Según el mismo, cualquier producto tóxico producido en
sus instalaciones debe almacenarse en
contenedores estancos, donde se conservarán hasta ser retirados por
Enresa para su posterior tratamiento y neutralización.
En declaraciones realizadas a este periódico, el decano de la Facultad
de Veterinaria, Joaquín Goyache, señaló que hasta la celebración de la
referida junta «todos desconocíamos que se realizaban y nos quedamos muy
sorprendidos, pues pensábamos que todos los residuos de la Facultad se
recogían para su tratamiento». En su opinión, de haberlo sabido, se
habrían tomado idénticas medidas que las que se aplican al resto de
estos productos. «No tiene sentido dejarlos fuera», dijo.
En otros departamentos de esta misma facultad se producen sustancias
nocivas, pero tal y como ha podido conocer este periódico, sí son
recogidos de forma adecuada.
Dada la gravedad de los hechos, Ecologistas en Acción ha presentado una
denuncia al Seprona. «Hemos preferido realizarla a la Guardia Civil, en
vez de al Ayuntamiento de Madrid, pues consideramos que su labor puede
ser más efectiva», señaló María Angeles Nieto, portavoz de la
organización conservacionista.
En Ecologistas en Acción desconocen desde cuando se llevan realizando
estos vertidos, aunque sospechan que tal vez podrían estar produciéndose
desde, al menos, hace 20 años.
Según advirtió Goyache, en principio, la responsabilidad es del director
del Departamento de Anatomía, «que es el encargado de comunicar todo lo
que sucede en el mismo, incluyendo la producción de este tipo de
sustancias».
Goyache explicó que está en el ánimo de la Junta de Gobierno de la
Facultad de Veterinaria y en el suyo «solucionar este problema cuanto
antes, y si aún no se ha hecho ha sido por desconocimiento, no por
cualquier otra causa».
En la Facultad de Veterinaria el formaldehído se emplea para
conservar y lavar las piezas anatómicas y realizar biopsias y
percusiones, unas prácticas que se realizan a diario.
Se desconoce la cantidad vertida del producto tóxico, pero se supone que
se trata de un volumen importante, dada la potencial peligrosidad del
mismo. Algunas fuentes estiman un vertido semanal de 500 litros.
Sea como sea, Goyache señaló que «la excepcionalidad de la cantidad no
excluye del cumplimiento de la norma. Por muy grande que ésta sea, se
tomarán las medidas necesarias para remediarlo de forma inmediata».
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Sustancia
carcinógena |
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formaldehído (CH2O o HCHO), también es conocido como metanal,
aldehído fórmico, metaldehído, óxido de metileno, formalina y
formol. Según el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, la
exposición al mismo provoca irritación ocular, respiratoria y
cutánea, llegando a provocar la muerte su inhalación si se
produce en altas concentraciones. El Servicio de Prevención de
la Universidad de Castilla-La Mancha, asocia a esta sustancia un
incremento del riesgo de padecer cáncer de nariz y senos
nasales, cáncer nasofaríngeo, orofaríngeo y de pulmón. Por otra
parte, el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el
Trabajo, subraya la necesidad de evitar o reducir al mínimo
«cualquier escape o difusión al ambiente, o cualquier contacto
directo» con este producto |
Fuente: EL Mundo
27.03.05