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Indonesia
teme que se eleve a 2.000 el número de muertos por el terremoto
Las ONG ya se han
movilizado para auxiliar a los damnificados; por el momento, la
necesidad más urgente es el envío de personal sanitario y medicinas
La
catástrofe no es equiparable a la provocada por el maremoto que barrió
las costas del sureste asiático el pasado mes de diciembre, pero el
terremotó de 8,7 grados en la escala de Richter que sacudió el
lunes la costa occidental de Sumatra ha arrasado con vidas y
viviendas en las islas de Nias, Simeulue y pequeños islotes que les
rodean. Las autoridades indonesias temen que el número final de
víctimas se eleve a unos 2.000 cuando se contabilicen los cuerpos de
quienes yacen bajo los escombros de los edificios destruidos por este
nuevo azote.
La situación se hace además especialmente dramática por las dificultades
para transportar la ayuda a Nias, donde el terremoto ha dañado el
aeropuerto. Allí sólo pueden aterrizar pequeñas avionetas en las que se
envía poco a poco material y equipo médico -el más necesario por el
momento- junto a pequeñas cantidades de material de socorro, como
tiendas, lonas y agua, según explicó a ABC Rubén Cano, responsable de
Cruz Roja del plan especial del maremoto.
Si se tiene en cuenta que podrían haber sido destruidos hasta un 60
por ciento de los edificios de Nias y un 30 por ciento de los de
Simeulue, difícilmente podrían cumplirse las necesidades de
transporte de equipo de socorro en avionetas o helicópteros.
La torre del aeropuerto de Nias ha quedado gravemente dañada y la pista
está agrietada. Y no menos difícil es el desplazamiento en el interior
de la isla, donde el terremoto destruyó varios puentes.
El Ejército indonesio intenta llevar medicinas y alimentos en
helicópteros; y también la Armada ha enviado tres barcos de guerra para
apoyar a los equipos de salvamento. La tragedia y la situación de
emergencia han obligado al presidente de Indonesia, Susilo Bambang
Yudhoyono, a suspender una visita a Australia, Nueva Zelanda y Timor
Oriental, pues se espera que acuda mañana a la zona afectada.
Pese a las dificultades para desplazarse a la zona afectada, las ONG ya
se han movilizado para estudiar necesidades y ayudar a los afectados,
entre los que por el momento no hay ningún español, según fuentes
diplomáticas.
Evaluación y emergencia
Un equipo de la Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media
Luna Roja trabaja ya en labores de evaluación y emergencia en Nias.
Entre ellos se encuentra una delegada de Salud de Cruz Roja Española, la
doctora Sara Beneit, que fue uno de los primeros cooperantes que
pudieron llegar a la isla. Según Cruz Roja, Beneit permanecerá durante
los próximos días en Nias facilitando atención sanitaria a los heridos.
Intermón Oxfam ha enviado a un ingeniero y a un técnico de
emergencias a Nias. Cáritas informó por su parte de que el personal
que trabaja desde el maremoto de diciembre en varias regiones de
Indonesia prepara un envío aéreo de urgencia con material médico,
mientras que miembros de Save The Children ya han comenzado a
proporcionar ayuda humanitaria a los niños, y Médicos Sin Fronteras han
iniciado una «misión exploratoria».
Queda por aclararse el enigma de por qué el terremoto,
afortunadamente, no provocó un gran tsunami. Una posible explicación
dada por Emilio Carreño, director de Red Sísmica Española, es que el
seísmo tuvo su epicentro a mayor profundidad que el ocurrido en las
pasadas Navidades.
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«La tierra se
movía tanto que caminábamos como borrachos» |
«La tierra se
movía tanto que caminábamos como si estuviésemos borrachos. Todo
el mundo trataba de subir a las colinas andando, en motos o en
coches». Así relataba Yulianus Zebua los dos minutos de pánico
vividos durante el terremoto que asoló la isla de Nias. El
recuerdo del maremoto que barrió las costas del sureste asiático
hace tres meses acentuó el temor de los habitantes de este
archipiélago. Pero la furia del seísmo era también estremecedora
por sí sola.
La gente se echó a la calle. «Era difícil andar por unas calles
atestadas de coches, de motos, de gente que huía hacia cualquier
parte. Sólo había pánico; nos costaba caminar, pero no dejábamos
de seguir andando», cuenta Zia Kala.
El 6o por ciento de los edificios de Nias han sido destruidos
por el terremoto, señala Ruben Cano, responsable de Cruz Roja
Española para el plan especial del maremoto. El panorama es
desolador. «El hospital de la capital está medio derruido y hay
muchos más heridos de los que podíamos suponer. Tratamos de
evacuar a los afectados en helicóptero. La población está muy
asustada», explicó Sara Beneit, delegada de la Cruz Roja en Asia
y única española que logró llegar a Nias.
Agus Mendrofa, vicealcalde de Gunungsitoli, capital de Nias,
resumía la situación con una lacónica frase: «Gunungsitoli es
una ciudad muerta». En la ciudad no hay agua ni electricidad.
Sus habitantes se han quedado sin casa; y los que aún tienen la
fortuna de conservar un hogar temen que éste también pueda
derrumbarse en las próximas horas. La inmensa mayoría prefería
pasar la noche al raso.
Estadio convertido en hospital
El campo de fútbol de la ciudad se ha convertido en improvisado
hospital de campaña, al igual que las iglesias cristianas. Una
mezquita hacía las veces de morgue.
Apenas tres meses después del anterior maremoto, cuando la
región empezaba a reconstruir mal que bien sus vidas, este
terremoto va a convertirse en un trauma muy difícil de superar
por toda la población de la zona. «La gente todavía no ha
rehecho sus vidas, y ahora viene este segundo seísmo... Es un
golpe muy duro para todos los que viven allí», afirmó Jude
Barrand de Surf Aid International.
Queda, eso sí, un consuelo, y es que esta vez al menos la alarma
general «funcionó» en toda la región, donde no se perdió ni un
minuto antes de declarar el estado de emergencia y de desalojar
a toda la población que habitaba en la costa. Los Gobiernos de
India, Malasia, Sri Lanka y Tailandia hicieron sonar la alarma
de tsunami. Las cadenas de televisión y emisoras de radio se
convirtieron en el medio más eficaz para difundir la alerta. Y
los turistas fueron evacuados de los hoteles y balnearios
costeros. |
Fuente: ABC
30.03.05
Suplemento temático:
Tsunami
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