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"Desde 1995 los huracanes
son más fuertes"
Christopher Landsea,
meteorólogo
Los científicos han
observado que hay un ciclo natural de varios años durante los que los
huracanes son más fuertes, seguidos de otros años con tormentas menos
intensas, comenta Christopher Landsea, experto en huracanes del potente
organismo estadounidense NOAA, quien explica que el último ciclo empezó
en 1995

La Agencia Nacional de
Oceanografía y Atmósfera (NOAA) estadounidense desarrolla un fuerte
programa de investigación de los huracanes, que todos los años azotan,
provocando más o menos daños, las costas atlánticas del país. "Los
huracanes son motores de calor, que toman energía de la humedad caliente
del mar y la emiten en forma de tormenta", explica Landsea. "Pero
estamos investigando la física, los detalles: cómo hacen eso los
huracanes, cómo se forman, qué hace que unos se conviertan rápidamente
en grandes tormentas y otros no, qué causa los cambios de trayectoria,
etcétera". Este científico de meteorología pronunció recientemente una
conferencia en Cosmocaixa Madrid, sobre El retorno de los grandes
huracanes.
Pregunta. ¿Por qué los huracanes azotan la costa americana en unos
meses determinados?
Respuesta. Son un fenómeno de los océanos tropicales que toma su energía
del calor del mar. Para que se forme tiene que haber tormentas, pero
necesita alguna alteración en la atmósfera, algo que empiece a girar y
absorba humedad; estas inestabilidades meteorológicas se producen en
África y acaban generando entre 5 y 10 tormentas tropicales o huracanes
cada año, a veces hasta 15. Los huracanes son criaturas del océano,
alimentadas por el aire muy húmedo y caliente, y cuando llegan a tierra,
donde el aire es seco, ya no hay energía para alimentarlos y mueren.
P. ¿Cuándo es la temporada de huracanes?
R. La temporada oficial, cuando la predicción está alerta, es del 1 de
junio hasta final de noviembre, pero la mayoría, el 90%, se produce
entre agosto o septiembre y octubre.
P. ¿Cuáles son las zonas proclives a sufrirlos?
R. El mar Caribe y el golfo de México, la Costa Este estadounidense y a
veces hasta Canadá.
P. ¿Son los tifones del Pacífico el mismo fenómeno aunque se llamen
de modo distinto?
R. Es exactamente lo mismo: ciclones en el Índico, tifones en el
Pacífico Norte y huracanes en el Atlántico.
P. Sus investigaciones recientes indican que en la última década los
huracanes del Atlántico son más fuertes.
R. Sí. Observamos que, desde 1995, hay una intensificación de los
huracanes, con vientos más fuertes y la presión más baja. El número no
ha cambiado mucho, pero es mayor el porcentaje de los que llegan a ser
realmente grandes, con vientos de 15 metros por segundo.
P. ¿Y hay más huracanes anualmente?
R. El número total ha variado poco, unos ocho al año, cuando la media a
largo plazo es de seis o siete. Pero en los últimos 10 años ha habido
más huracanes muy fuertes, hasta tres o cuatro al año, mientras que
antes de 1995, en los ochenta y en los setenta, la media de los fuertes
era de 1,5 por año.
P. ¿Es una tendencia?
R. Observamos ciclos en una escala a largo plazo, con de 25 a 40 años de
huracanes más tranquilos y otros tantos de huracanes muy fuertes.
P. ¿Este ciclo se debe a la variabilidad natural o está relacionado
con el cambio climático?
R. Al parecer, se debe sobre todo a ciclos naturales forzados por el
Atlántico, con fases periódicas de calentamiento del agua que duran de
25 a 40 años, seguidas de enfriamiento. La diferencia de temperatura es
de sólo medio grado centígrado superior a lo normal o medio grado más
frío, pero es suficiente. Además, cuando el mar está más caliente
normalmente hay menos vientos que desgarren los huracanes. Así que
influyen ambos factores: el océano proporciona más combustible para los
huracanes y las alteraciones atmosféricas favorecen su desarrollo. En
cuanto al cambio climático, si se duplican las emisiones de gases de
efecto invernadero, según los modelos, dentro de un siglo los huracanes
serán más fuertes, pero en torno a un 5%. Es decir, que si ahora los
vientos en un huracán llegan a 200 kilómetros por hora, con el cambio
climático llegarán a 210 kilómetros por hora. Es un efecto importante,
pero muy pequeño en comparación con el de la variabilidad natural.
P. ¿Y habrá más huracanes o menos?
R. En esto hay incertidumbres: algunos estudios sugieren que habrá
algunos más y otros que habrá algunos menos. Depende del fenómeno
oceanográfico El Niño porque cuando se registra calentamiento en el
Pacífico observamos menos huracanes en el Atlántico. El Niño altera los
patrones meteorológicos globales y respecto a los huracanes provoca
cambios en la localización y trayectoria.
P. ¿Esos ciclos se dan también en los tifones del Pacífico?
R. Observamos el mismo tipo de variabilidad entre periodos de intensidad
y de calma, pero no son igual que en el Atlántico, parece que son más
cortos. En los años noventa parece que ha habido una fase de calma en el
Pacífico. En cuanto al cambio climático, las predicciones son similares.
P. La predicción a corto plazo de los huracanes es muy buena en
comparación con la de otros fenómenos naturales que provocan
catástrofes, como los terremotos. ¿Por qué?
R. Para los huracanes hacemos predicciones buenas a cuatro o cinco días
y la predicción de temporada es buena para las características
generales, para la intensidad, pero no podemos predecir su localización.
En la predicción diaria tenemos una precisión de unos 80 kilómetros a un
día, de unos 150 kilómetros a dos días y de 225 kilómetros a tres días.
La verdad es que se ha mejorado mucho gracias a las mejores
observaciones desde satélites y desde aviones, a la mejora de los
modelos y al mejor conocimiento de la física implicada.
P. ¿Son importantes los satélites?
R. Sí, desde luego, pero también es esencial tomar datos desde los
aviones. Los satélites en órbita geoestacionaria dan una idea básica de
dónde está la tormenta y de la intensidad de los vientos, pero no ven
bien las paredes del ojo a no ser que sea un huracán muy grande. Los
satélites en órbita polar proporcionan datos mucho más precisos, pero
tienen el problema del tiempo de sobrevuelo de la zona, como mucho pasan
una o dos veces al día sobre la tormenta.
P. ¿Qué hacen con esos datos?
R. Sirven para la predicción y para la investigación, para mejorar los
modelos. Un reto, en el que estoy trabajando es utilizar los datos de
radar, que dan información tridimensional de los vientos y las lluvias
en el huracán, para mejorar los modelos en cuanto a predicción de
intensidad de los vientos y el tamaño de la tormenta. Saber con
antelación cómo será de fuerte un huracán es importante porque eso es lo
que conlleva al potencial desastre. Otro reto es entender los ciclos a
largo plazo: si estamos en un periodo de alta intensidad, ¿cuánto va a
durar? ¿Serán así de intensos los huracanes durante 10 o 30 años más?
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Aviones que
cruzan la tormenta |
| Landsea es un científico con
una buena dosis de aventurero, ansioso de contar sus
experiencias en los aviones que se meten en los huracanes. ¿No
tiene miedo? "No. Sé que los pilotos son muy buenos, muy
experimentados", responde tranquilo. "Volamos dentro del huracán
cinco o seis horas, depende de cómo sea de grande, cruzándolo
varias veces; el año pasado volé 10 veces". Se hacen dos vuelos
al día cuando una tormenta tropical se acerca a las costas
americanas.
"La
mayor parte del tiempo no ves mucho porque vuelas entre nubes.
Luego, el muro que rodea el ojo del huracán es oscuro, una banda
de tormenta con muchas turbulencias. Cuando entras en el ojo
todo es suave y muy brillante; de día la vista es fantástica
porque a veces llegas a ver las olas del océano, y hacia arriba
el círculo del cielo. El ojo puede medir desde 10 o 20
kilómetros de diámetro hasta 100".
Los aviones de la NOAA -un jet para sobrevolar la tormenta y las
turbohélices, que maniobran mejor en el huracán- dejan caer
sensores que van midiendo la humedad, la temperatura, los
vientos y la presión durante varios kilómetros, hasta el mar.
Obtienen imágenes tridimensionales del huracán y un radiómetro
mide los vientos a ras del océano, donde el avión no se acerca. |
Fuente: El País
27.04.05
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