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Jueves, 5 de mayo de 2005


Seguridad Pública y Protección Civil

Venganza, obediencia ciega y lucha por el territorio mueven a las peligrosas bandas latinas

Su ámbito de actuación se circunscribe a la capital, en los distritos del sur y suroeste, mientras que, los fines de semana, extienden su radio de acción a Tetuán y Centro, con su desembarco en los locales de ocio

 

Son las bandas juveniles latinas que se han implantado en nuestro país y se han hecho fuertes en los distritos con mayor presencia de inmigrantes del centro y el sur de América: Latina, Carabanchel, Arganzuela, Usera, Puente de Vallecas, Tetuán, Centro, Fuencarral-El Pardo... Sus nombres y apellidos son conocidos desde hace más de dos años: «Latin Kings» -Reyes Latinos- y «Latin Rapers», -Reyes Raperos-, descendidos de los primeros, compuestas por ecuatorianos y colombianos; «Ñetas» -Ñetas de Corazón- se nutren de dominicanos y ecuatorianos, y, en menor grado, «Maras» -Pandillas-, agrupados en «Salvatruchas» y «K 18», de origen salvadoreño. Estos grupos mantienen una lucha sin cuartel por el control de la ciudad, cuyos barrios marcan con pintadas y graffitis para impedir la intromisión de pandillas rivales; una corona invertida; una eñe con un corazón, una «m» y una «s», respectivamente.

Un grupo policial las combate

Las decenas de detenciones registradas en los últimos años -una veintena hasta marzo de 2005- no han frenado la expansión de esta violencia juvenil. La alarma se encendió en los mandos policiales y desembocó en la creación de un grupo especial para combatir a estas pandillas, dentro de la Brigada Provincial de Información. Sus objetivos: prevención, investigación y represión. Sin embargo, su participación en hechos delictivos es pequeña. «Lo que sucede es que se produce un efecto de mimetismo y se les atribuyen infracciones que no han cometido», matizan las mismas fuentes.

Suelen protagonizar una media de entre el 2 y el 5 por ciento de los hechos delictivos que se producen los fines de semana, según el responsable policial. De esta cifra, entre el 20 y el 25 por ciento de los delitos corresponden a robos con violencia e intimidación, y el 70 u 80 por ciento restante a reyertas con bandas rivales, a las que hay que unir las amenazas y coacciones a las que someten a quienes intentan, o bien formar parte del grupo, o abandonarlo, así como las agresiones sexuales a las chicas -las suelen considerar de su propiedad-. Así lo explicó a ABC el comisario jefe de la Brigada Provincial de Información.

Este grupo trabaja en estrecho contacto con las comisarías de distrito, Policías Locales, Guardia Civil y Delegación del Gobierno, que ha elaborado un plan específico en la materia en el ámbito del Plan Estratégico de Seguridad Ciudadana. «No son un fenómeno consolidado y no están introducidos en el crimen organizado ni en el tráfico de drogas; las agresiones se producen entre ellos y cometen pequeños delitos. Los homicidios no entran en su habitual «modus operandi» en España. Lo que sucede es que, a veces, las riñas se les van de las manos ». Así ocurrió el 14 de noviembre pasado, cuando un joven ecuatoriano, de 20 años, integrante de los «latin kings», pereció acuchillado a manos de los «ñetas», enemigos acérrimos. Ya habían tenido altercados previos y los segundos se cobraron la ofensa de la peor manera. Hasta hoy se le imputan tres homicidios: dos en Barcelona y uno en Madrid.

La pugna territorial que mantienen, aliñada por la ingesta de alcohol y de otras sustancias estupefacientes, y el hecho de ir en grupo son los desencadenantes de que los altercados que provocan terminen, en ocasiones, en auténticas «batallas campales».

Pugna territorial y drogas

Buena parte de los miembros de estas bandas consumen drogas y destacan con su extrema juventud. El 60 por ciento es menor de edad, y el abanico se sitúa entre los 14 y los 23 años. Se mueven en el entorno de centros educativos, parques, zonas de ocio y deportivas. «Latin» , «Ñetas» y «Maras» se nutren de menores para engrosar sus filas, y para pertenecer a alguna de ellas -agrupadas por nacionalidades- los aspirantes tienen que someterse a un rito iniciático o pagar un tributo. «Es un sistema muy rígido, de corte mafioso y de obediencia ciega al «rey de reyes» o «líder», donde el adepto debe ganarse la confianza para ser protegido por él», añade el comisario.

Gráfico: La Razón Gráfico: La Razón

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«Coronación» y «cacerías»

De ahí que sean sometidos a duras pruebas para demostrar su fortaleza. Entre ellas se encuentra cometer un pequeño delito como sirla o hurto y recibir una paliza o media docena de patadas, para demostrar, además, que «jamás delatarán a sus «hermanitos» como se denominan entre ellos en su argot». El sentido de pertenencia a la banda les da seguridad.

Les mueve la lucha territorial y la venganza hacia las bandas rivales. Las peleas se producen como respuesta a una agresión anterior por parte de la banda contraria o cuando están juntos miembros de ambos grupos porque sus códigos de actuación les exigen la obligación de enfrentarse al «enemigo». Si fallan, les golpean, y lo mismo sucede si desean salir y abandonar la pandilla: coacciones, amenazas y lesiones son las consecuencias de sus intentos. En ocasiones se producen «cacerías»: ataques a personas ajenas a las banda con las que no media ninguna cuenta pendiente. Así ocurrió en Barcelona, cuando resultó apuñalado un menor venezolano en Semana Santa.

Absentismo escolar, desarraigo, desestructuración familiar y falta de integración social son el caldo de cultivo de este tipo de adeptos. Suelen llevar armas blancas y «cutters». «Son un subproducto de la inmigración que reproduce el modelo existente en sus lugares de origen. La solución policial debe ser la última, ya que sus acciones suponen un fracaso de la sociedad: familia, educación e instituciones», añade el responsable policial. Los agentes les siguen los pasos de cerca y aseguran que todos los hechos que cometen se esclarecen.

Una carrera de violencia que ya se ha trasladado a Barcelona

No sólo la capital está siendo protagonista de estos actos delictivos caracterizados por su extremada violencia. Barcelona vivió el 28 de octubre de 2003 un episodio terrible. Ronny Tapias, era un estudiante colombiano que murió de una puñalada en el corazón a la salida del instituto. En Madrid, en la zona de Azca, el pasado 4 de abril, la Policía arrestó a 19 miembros de los Latin King y los Ñetas, cuatro menores, son detenidos por la muerte de "king" ecuatoriano que fue acuchillado en noviembre de 2004 en Carabanchel. Por este crimen es arrestado un compatriota de 24 años, uno de los líderes.

Ya en diciembre, un adolescente de 17 años, colobmiano, es herido de gravedad por una puñalada de los Latin King en el metro de Embajadores.

En el verano de este mismo año, el 12 de junio, cuatro miembros de los Ñeta fueron detenidos por agredir a dos chicos el pasado 30 de mayo en una discoteca de Vallecas.

Fuentes: La Razón
01.05.05
ABC
04.05.05

Experto: Bandas globales, por Andrew Papachristos (08.04.05)

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