Seguridad Pública y Protección Civil
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Venganza, obediencia
ciega y lucha por el territorio mueven a las peligrosas bandas latinas
Su ámbito de
actuación se circunscribe a la capital, en los distritos del sur y
suroeste, mientras que, los fines de semana, extienden su radio de
acción a Tetuán y Centro, con su desembarco en los locales de ocio
Son las
bandas juveniles latinas que se han implantado en nuestro país y se
han hecho fuertes en los distritos con mayor presencia de inmigrantes
del centro y el sur de América: Latina, Carabanchel, Arganzuela, Usera,
Puente de Vallecas, Tetuán, Centro, Fuencarral-El Pardo... Sus nombres y
apellidos son conocidos desde hace más de dos años: «Latin Kings» -Reyes
Latinos- y «Latin Rapers», -Reyes Raperos-, descendidos de los primeros,
compuestas por ecuatorianos y colombianos; «Ñetas» -Ñetas de Corazón- se
nutren de dominicanos y ecuatorianos, y, en menor grado, «Maras»
-Pandillas-, agrupados en «Salvatruchas» y «K 18», de origen
salvadoreño. Estos grupos mantienen una lucha sin cuartel por el control
de la ciudad, cuyos barrios marcan con pintadas y graffitis para impedir
la intromisión de pandillas rivales; una corona invertida; una eñe con
un corazón, una «m» y una «s», respectivamente.
Un grupo policial las combate
Las decenas de detenciones registradas en los últimos años -una veintena
hasta marzo de 2005- no han frenado la expansión de esta violencia
juvenil. La alarma se encendió en los mandos policiales y
desembocó en la creación de un grupo especial para combatir a
estas pandillas, dentro de la Brigada Provincial de
Información. Sus objetivos: prevención, investigación y
represión. Sin embargo, su participación en hechos delictivos es
pequeña. «Lo que sucede es que se produce un efecto de mimetismo y se
les atribuyen infracciones que no han cometido», matizan las mismas
fuentes.
Suelen protagonizar una media de entre el 2 y el 5 por ciento de los
hechos delictivos que se producen los fines de semana, según
el responsable policial. De esta cifra, entre el 20 y el 25 por ciento
de los delitos corresponden a robos con violencia e intimidación, y el
70 u 80 por ciento restante a reyertas con bandas rivales, a las que hay
que unir las amenazas y coacciones a las que someten a quienes intentan,
o bien formar parte del grupo, o abandonarlo, así como las agresiones
sexuales a las chicas -las suelen considerar de su propiedad-. Así lo
explicó a ABC el comisario jefe de la Brigada Provincial de Información.
Este grupo trabaja en estrecho contacto con las comisarías de
distrito, Policías Locales, Guardia Civil y Delegación del Gobierno,
que ha elaborado un plan específico en la materia en el ámbito del
Plan Estratégico de Seguridad Ciudadana. «No son un fenómeno
consolidado y no están introducidos en el crimen organizado ni en el
tráfico de drogas; las agresiones se producen entre ellos y cometen
pequeños delitos. Los homicidios no entran en su habitual «modus
operandi» en España. Lo que sucede es que, a veces, las riñas se les van
de las manos ». Así ocurrió el 14 de noviembre pasado, cuando un joven
ecuatoriano, de 20 años, integrante de los «latin kings», pereció
acuchillado a manos de los «ñetas», enemigos acérrimos. Ya habían tenido
altercados previos y los segundos se cobraron la ofensa de la peor
manera. Hasta hoy se le imputan tres homicidios: dos en Barcelona y uno
en Madrid.
La pugna territorial que mantienen, aliñada por la ingesta
de alcohol y de otras sustancias estupefacientes, y el hecho de ir en
grupo son los desencadenantes de que los altercados que provocan
terminen, en ocasiones, en auténticas «batallas campales».
Pugna territorial y drogas
Buena parte de los miembros de estas bandas consumen drogas y destacan
con su extrema juventud. El 60 por ciento es menor de edad, y el abanico
se sitúa entre los 14 y los 23 años. Se mueven en el entorno de centros
educativos, parques, zonas de ocio y deportivas. «Latin» , «Ñetas» y «Maras»
se nutren de menores para engrosar sus filas, y para pertenecer a alguna
de ellas -agrupadas por nacionalidades- los aspirantes tienen que
someterse a un rito iniciático o pagar un tributo. «Es un sistema muy
rígido, de corte mafioso y de obediencia ciega al «rey de reyes» o
«líder», donde el adepto debe ganarse la confianza para ser
protegido por él», añade el comisario.
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«Coronación» y «cacerías»
De ahí que sean sometidos a duras pruebas para demostrar su fortaleza.
Entre ellas se encuentra cometer un pequeño delito como sirla o hurto y
recibir una paliza o media docena de patadas, para demostrar, además,
que «jamás delatarán a sus «hermanitos» como se denominan entre ellos en
su argot». El sentido de pertenencia a la banda les da seguridad.
Les mueve la lucha territorial y la venganza hacia las bandas
rivales. Las peleas se producen como respuesta a una agresión
anterior por parte de la banda contraria o cuando están juntos miembros
de ambos grupos porque sus códigos de actuación les exigen la obligación
de enfrentarse al «enemigo». Si fallan, les golpean, y lo mismo sucede
si desean salir y abandonar la pandilla: coacciones, amenazas y lesiones
son las consecuencias de sus intentos. En ocasiones se producen
«cacerías»: ataques a personas ajenas a las banda con las que no media
ninguna cuenta pendiente. Así ocurrió en Barcelona, cuando resultó
apuñalado un menor venezolano en Semana Santa.
Absentismo
escolar, desarraigo, desestructuración familiar y falta de integración
social son el caldo de cultivo de este tipo de adeptos. Suelen llevar
armas blancas y «cutters». «Son un subproducto de la inmigración que
reproduce el modelo existente en sus lugares de origen. La solución
policial debe ser la última, ya que sus acciones suponen un fracaso de
la sociedad: familia, educación e instituciones», añade el responsable
policial. Los agentes les siguen los pasos de cerca y aseguran que todos
los hechos que cometen se esclarecen.
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Una carrera
de violencia que ya se ha trasladado a Barcelona |
| No sólo la capital está
siendo protagonista de estos actos delictivos caracterizados por
su extremada violencia. Barcelona vivió el 28 de octubre de 2003
un episodio terrible. Ronny Tapias, era un estudiante colombiano
que murió de una puñalada en el corazón a la salida del
instituto. En Madrid, en la zona de Azca, el pasado 4 de abril,
la Policía arrestó a 19 miembros de los Latin King y los Ñetas,
cuatro menores, son detenidos por la muerte de "king"
ecuatoriano que fue acuchillado en noviembre de 2004 en
Carabanchel. Por este crimen es arrestado un compatriota de 24
años, uno de los líderes.
Ya en diciembre, un
adolescente de 17 años, colobmiano, es herido de gravedad por
una puñalada de los Latin King en el metro de Embajadores.
En el verano de este mismo
año, el 12 de junio, cuatro miembros de los Ñeta fueron
detenidos por agredir a dos chicos el pasado 30 de mayo en una
discoteca de Vallecas. |
Fuentes: La Razón
01.05.05
ABC
04.05.05
Experto: Bandas globales, por Andrew
Papachristos (08.04.05)
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