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Viernes, 13 de mayo de 2005


Seguridad Industrial y Prevención de Riesgos Laborales

Los gases en buques de guerra pueden ser armas letales

En 1990, tres marineros de una fragata murieron también por inhalaciones; al igual que ayer, no se había medido la existencia de emanaciones antes de entrar en el espacio cerrado

 

Hay que remontarse al 30 de mayo de 1990 para encontrar otro accidente de la gravedad del ocurrido ayer. Aquel día, a bordo de la fragata Cataluña , atracada en el Arsenal de Ferrol, murieron tres de sus tripulantes como consecuencia de la inhalación de gases procedentes de una fuga de anhídrido carbónico de las bombonas contraincendios.

Por qué en buques de guerra

Tanto la construcción como la posterior utilización de los buques de guerra conlleva mayores peligros que los buques mercantes, generalmente más grandes. Son espacios reducidos, compartimentos estancos. Durante la fabricación del barco militar los trabajadores sueldan y se mueven en pequeños habitáculos. Por eso tanto la vida a bordo de la fragata como el trabajo en el astillero están muy reglamentados y protocolizados en materia de gases. Un descuido puede ser fatal.

La soldadura

La moderna soldadura del acero en la fabricación de los cascos se basa en la utilización de un cóctel de gases. Según explica Adolfo Mira, que fue hasta hace pocos meses jefe de prevención y seguridad en Izar-Fene (antes, Astano), se usa oxígeno, anhídrido carbónico y argón. Estos gases no son letales por sí mismos, pero desplazan el oxígeno del habitáculo en el que se encuentran si las fugas se producen en espacios confinados. Otro tipo de accidente, en épocas anteriores, era por la explosión de gases como el acetileno, empleado para el corte de la chapa de los buques. Con la chispa producida al reiniciarse la tarea en el camarote o compartimento, si antes no se había medido la presencia de gases, se producía la deflagración. Por último, una tercera causa de accidentes en los astilleros de la ría con muertes de trabajadores estaba ocasionada por los gases de los tanques de los petroleros que llegaban a reparar sin desgasificar. Ocurría en la década del 70.

La muerte dulce

El forense José Antonio García Andrade explicó ayer que la muerte por CO2 es casi inmediata. También llamada muerte dulce porque apenas hay tiempo de protegerse. «Es una especie de borrachera», añade el médico especialista. Puede considerarse un envenenamiento aéreo. La víctima no tiene conciencia de que se va a morir y por tanto no sufre angustia. La única posibilidad de salvarse es con la ayuda de otra persona que debe ir protegida con un equipo de respiración autónoma, de lo contrario, perecerá también como ocurre con las muertes en cadena de las fosas sépticas.

Los reglamentos

Las normas de seguridad en los astilleros, en materia de gases, son precisas, completas y muy protocolizadas. No obstante, muchos trabajadores y ex trabajadores de la antigua Bazán denunciaban ayer la relajación del cumplimiento. J. L., que acaba de salir prejubilado, asegura: «En los últimos diez años se ha tirado por tierra gran parte de la cultura de prevención que habíamos conseguido a partir de los años 80». Un compañero suyo, que permanece en el astillero, dice que esta situación («la precarización») era uno de los motivos de debate en las taquillas en las horas de descanso, de entrada o salida, hasta el punto de que un colectivo había iniciado los preparativos para ir a la huelga en demanda de mayores medidas de seguridad y de su cumplimiento.

Las prejubilaciones

Miles de trabajadores con edades entre los 54 y 60 años dejaron la vieja Bazán como prejubilados en la última década. Parte de sus puestos fueron ocupados por compañías auxilares («las contratas»). Son obreros y obreras eventuales, temerosos de denunciar cualquier peligro, a diferencia del viejo metalúrgico del astillero. «A veces se trabaja de cualquier manera, y hasta los sindicatos han perdido autoridad; también la empresa principal ha delegado responsabilidades en materia de seguridad en las propias contratas, y estas muertes son la consecuencia de todo esto». La opinión de los veteranos de la planta es concluyente: la precarización es la causa principal de esos males

Fuente: La Voz de Galicia
12.05.05

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