Gestión y Protección del
Conocimiento
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Li Li, ¿un pequeño topo
chino?
Una joven asiática
estudiante de Ingeniería está acusada de espionaje industrial en Francia
por robar supuestamente ficheros de la empresa en la que hacía sus
prácticas
¿Quién
es Li Li? Esta es la pregunta que se hace la gente en todos los
sitios en que la conocen. En los pasillos de la Universidad de
Tecnología de Compiegne (UTC, en Francia), donde, desde hace tres años,
luchaba por conseguir su diploma de ingeniero. En la empresa de
equipamientos automovilísticos Valeo, que la acogía en prácticas
desde el pasado mes de febrero en su sede de investigación de La
Verrière (Yvelines). En la división económica y financiera del Juzgado
de Versalles que, desde hace unos días, investiga su recorrido vital,
tan normalito.
¿Quién es Li Li? La joven china de 22 años ¿es sólo «una chica
sencilla a la que nadie prestaba atención», como decían sus compañeros
de clase? ¿«Una estudiante normal, como cualquier otra», como aseguran
sus profesores, víctima de la psicosis comercial que provoca la
competencia china? ¿O es, por el contrario, la Mata Hari del siglo XXI,
versión made in China y globalización salvaje, seductora hipótesis en el
momento en que el frenesí del espionaje industrial llega a
los ministerios y a las empresas?
Xiao Liang, de 23 años, su ex vecino de habitación en el segundo piso de
una de las residencias de la ciudad universitaria no cree en esta última
posibilidad. «Es completamente absurdo y surrealista. Ella no es capaz
de una cosa así».
En cambio, los magistrados de Versalles han considerado la investigación
suficientemente sólida como para procesar a Li Li por «abuso de
confianza» y «acceso fraudulento a un sistema informático», y
enviarla a reclusión preventiva. Según un policía, «los objetivos
descubiertos y las perspectivas de la investigación eran suficientemente
inquietantes para que se hiciese salir a esta persona del circuito».
Y eso que, aparentemente, su trayectoria vital es de lo más limpia.Li Li
llega a Francia en el mes de febrero de 2002. En la ciudad de Wuhan, en
el centro de China, donde nació 20 años antes, cursó el equivalente del
Bachillerato y después hizo el Gao Kao, el examen de entrada en la
Universidad.
Sus buenas notas le valieron el ser preseleccionada por la dirección de
su instituto. Tras una entrevista con un representante de la UTC, es
elegida por esta prestigiosa universidad francesa. Lo mismo que los 23
alumnos chinos que en ella estudian este año. La pista china es ya una
tradición en esta universidad que se dispone, incluso, a inaugurar, el
próximo mes de septiembre, la primera promoción de una «universidad de
tecnología sinoeuropea» en Shangai.
Comportamiento anormal
«Li Li entró en la UTC de una forma absolutamente normal, siguiendo el
proceso habitual, en el marco de los acuerdos firmados con los mejores
institutos de Bachillerato chinos», explica Pierre Orsero, director de
pedagogía de la UTC.
Tras un curso intensivo de seis meses en francés, Li Li, con su tarjeta
de estudiante en el bolsillo, aterriza en Compiegne. No es la
superdotada políglota inicialmente descrita por las fuentes judiciales.
«Su escolaridad es normal. Es mejor en materias científicas, pero sin
resultados excepcionales. Se sitúa en la primera mitad de su promoción»,
resume Pierre Orsero.
Se defiende en francés y tiene que presentarse dos veces para conseguir
el nivel de inglés mínimo exigido, al tiempo que se inicia muy
someramente en el alemán. «Es una chica muy seria que pasa mucho tiempo
trabajando», dice su compañero Xiao Liang.
Según sus amigos, fuera de las clases, a Li Li le gusta «el 'pop'
chino y las canciones de amor», tiene amigos, le gusta bailar y tomarse
una cerveza en las fiestas organizadas por las estudiantes en una
discoteca de Compiegne.
Tras cursar durante dos años las asignaturas comunes, Li Li opta por su
especialidad: Ingeniería de Sistemas Mecánicos. Tras dos semestres de
especialización, va a realizar sus prácticas convencionales en la
empresa de equipamiento automovilístico Valeo. «No pidió explícitamente
ir a Valeo. Fue la empresa la que decidió llevársela», añade Orsero.
El pasado mes de febrero, Li Li comienza sus prácticas en la sede de La
Verrière, en la división «térmica», especializada en los sistemas de
climatización. Uno de los escasos mercados en crecimiento exponencial en
el sector de las piezas automovilísticas y auténtica vaca lechera de
Valeo.
Su trabajo de prácticas no aborda tema sensible alguno: trata de
la utilización de nuevos programas operativos asistidos por ordenados.
«Es un tema de metodología muy general, que se centra más en la
formación en un método que en un objeto técnico especial, el último
modelo de climatizados, u otro. No estaba, pues, implicada en un
proyecto hipersensible relacionado con un cliente o con un fabricante»,
explica alguien que conoce a fondo el caso.
Todo marcha bien para Li Li en Valeo. Hasta que «ciertos comportamientos
hacen sospechar a su entorno profesional», indica un trabajador de la
empresa. Por ejemplo, el disco duro que siempre lleva con ella.
«Jornadas de trabajo en el ordenador demasiado largas en relación con el
trabajo que realizaba», añade otra fuente. Y, sobre todo, la
desaparición de ficheros en el ordenador que le fue asignado.
«Fue como una sacudida»
El martes 26 de abril, la empresa deposita una denuncia ante la
comisaría de Elancourt. Al día siguiente, a las 10.05 horas, Li Li es
detenida en su puesto de trabajo. Al instante, un email de Valeo llega
al servicio de prácticas y a la dirección de relaciones empresariales de
la UTC.
«Fue como una sacudida. Nos lo tomamos muy en serio. No nos hizo ninguna
gracia, porque, además, Valeo es uno de nuestros grandes clientes», dice
un directivo de la UTC. Al principio, no es fácil que parta de la
Universidad abordar el caso, dado que cerca del 30% de los diplomados de
la escuela hacen sus prácticas por término medio en el sector
automovilístico.
Además, la UTC está «acostumbrada a gestionar las prácticas de los
alumnos con confidencialidad», añade el directivo. Un alto responsable
policial gestiona la seguridad y el servicio informático de la
Universidad, donde no es raro que los temas de tesis se clasifiquen como
confidenciales. Y donde la dirección, al igual que en otras escuelas y
universidades estratégicas de Francia, transmite en el comienzo de cada
curso las fichas de los estudiantes extranjeros. Como la de Li Li.
En el estudio de Guyancourt, donde vivía desde el mes de febrero con su
amigo, François, un estudiante francés de la misma universidad, se
encontraron tres discos duros. Y, en uno de ellos, ficheros procedentes
de Valeo.
«Vino a Valeo con un disco duro del exterior, grabó ficheros y se fue
con ellos y borró ficheros en los discos de Valeo», explica un
investigador. Li Li lo niega. «Ella dice que es una manipulación, que
había borrado esos ficheros en el ordenador para ganar memoria y que se
había llevado a casa los ficheros para seguir trabajando sobre ellos y
avanzar en sus prácticas», añade el policía. Pero, interrogado, su amigo
niega que haya trabajado «jamás» en casa.
Sobre la cláusula de confidencialidad, firmada al comienzo de las
prácticas y que le prohíbe sacar datos de la empresa, asegura que
«no la entendió». «Hay un montón de declaraciones que hacen sospechar
que ha contado mentiras», resumen en los juzgados de Versalles.
¿Está haciendo teatro Li Li? «No es una chica especialmente
fuerte», explica su amigo Xiao Liang. «Es una chica que, de vez en
cuando, hasta puede llorar por pequeñas cosas. Por ejemplo, por haberse
enfadado con algún amigo». Un retrato que no se ajusta en absoluto a la
impresión que le dejó al oficial durante su interrogatorio: «Muy amable
y muy tranquila. No se puso nerviosa ni se angustió en ningún momento».
Para los investigadores, su historia no se tiene en pie y Li Li es
entregada a la Justicia que la detiene preventivamente. Se abre una
investigación judicial, confiada al juez de instrucción Fouad Meslem.
«El hecho de que haya transferido los datos demuestra que ha preparado
bien su golpe», indican en el juzgado de Versalles.«Los ficheros
encontrados en su casa son ficheros sensibles y altamente
confidenciales».
La sección económica y financiera del Juzgado de Versalles se hace cargo
del dossier. En cambio, la policía no muestra, de entrada, demasiado
interés en el caso. «Por ahora, el asunto no parece atentar contra los
intereses fundamentales de la nación», explica un policía.
Daño colateral
Pero funcionarios de este servicio pasaron por el campus, el pasado
miércoles, para interrogar a determinados profesores sobre el «perfil»
de Li Li. Paralelamente, y mientras la cuestión de las importaciones
textiles chinas hace furor entre las empresas europeas, el caso se
filtra, oportunamente, el mismo día de la visita a Francia del ministro
chino de Comercio, Bo Xilai, que lo considera «lamentable»...
Daño colateral: es también el día de la asamblea general de los
accionistas de Valeo. A la salida de dicha asamblea, Thierry Morin, el
presidente de la empresa, intenta calmar las aguas. Rechaza el término
de «espionaje industrial». Y jura que no tiene conocimiento de que los
datos sean de «alto riesgo». Y es que el asunto puede dejar mal a
Valeo, que trabaja para diversos fabricantes en proyectos a dos o tres
años, que se supone que conserva en secreto.
Un directivo de Valeo está convencido de que se trata de
espionaje.«Parece evidente que esta joven actuó para conseguir
información industrial sobre los vehículos del mañana». Un policía
especializado precisa: «No se puede descartar la posibilidad de que
empresas chinas la hayan captado, pero también ha podido hacerse con
estos datos con fines exclusivamente personales, para conservarlos o
venderlos más tarde, en China».
Desde su llegada a China en 1994, siguiendo la estela de PSA Peugeot-Citroën,
Valeo montó un negocio de envergadura, con nueve joint-ventures
industriales y un primer centro chino de investigación y desarrollo,
abierto en 2004 en Wuhan, la ciudad de Li Li.
Valeo forma también a los aduaneros europeos y chinos en la detección de
las copias y organiza habitualmente verdaderas operaciones de comandos y
de investigación, en las que abogados y detectives locales intentan
seguir las pistas de las copias.
¿Las actividades industriales de la provincia de Li Li, una de las
regiones estrella del automóvil chino, a donde volvía de vacaciones, son
una pista creíble? «La hipótesis es seductora», dicen en los juzgados de
Versalles. Pero hay que demostrarla».
Los investigadores hurgan en los ordenadores, en las finanzas, en las
llamadas telefónicas, en los emails y en las relaciones de la joven, que
debería ser interrogada pronto por el magistrado instructor.
El próximo mes de julio, Li Li debería volver a la UTC, tras terminar
sus prácticas, para cursar su último año de estudios.Desde hace 10 días,
duerme en la prisión de mujeres de Versalles.
Fuente: El Mundo
16.05.05
*
Experto:
Las enseñanzas del asunto Valeo, por Miguel
Ormatexea (23.05.05)
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