Seguridad Pública y Protección Civil
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El «Gran Hermano» del
11-M
Un año y dos meses
después de los atentados del 11-M, que acabaron con la vida de 192
personas y causaron heridas a más de mil, el juez Juan del Olmo y la
fiscal Olga Sánchez volvieron al escenario del crimen para intentar
reconstruir en tiempo real los movimientos de los asesinos que aquella
mañana de marzo decidieron sembrar de bombas varios trenes de cercanías.
No estaban solos.
Juez y
fiscal llegaron a Alcalá de Henares a las seis y diez de la mañana en
sus respectivos coches oficiales y recorrieron a pie las inmediaciones
de la estación acompañados por los funcionarios del Juzgado Central de
Instrucción número 6 y por agentes de la Policía Científica.
El
objetivo de la reconstrucción «in situ» era, según señalaron fuentes
jurídicas, contrastar información y datos que varios testigos aportaron
a la causa y que a Del Olmo no le cuadraban. Entre otros, la posibilidad
de que uno de los presuntos autores materiales de los atentados
estuviera en dos lugares diferentes con escaso margen de tiempo.
Dado el celo casi obsesivo que el juez ha mantenido en la instrucción de
esta causa desde que la asumió -casi en exclusividad- hace ahora 14
meses, no deja de sorprender que permitiera grabar y fotografiar
esta diligencia a varios medios de comunicación, máxime cuando el
sumario permanece secreto para todas las partes personadas. En este
sentido, algunos abogados han expresado a ABC su malestar y han avanzado
su intención de presentar escritos de queja.
La reconstrucción de los hechos en el escenario del crimen es una prueba
propia del Juzgado. Pese a ello, los letrados antes citados critican el
protagonismo asumido por el juez y la fiscal y opinan que, para seguir
garantizando la discreción de que han hecho gala hasta este momento,
podían haber encargado a la Policía Científica un informe sobre los
extremos que se pretenden aclarar. Otras fuentes explicaron que la de
ayer es una diligencia que, aunque prevista en la ley, en la práctica
tiene nula utilidad para la determinación de la autoría del crimen.
Una de las cuestiones que juez y fiscal sí tuvieron ocasión de comprobar
fue la distancia que separa el lugar en el que estaba aparcada la
furgoneta en la que los terroristas transportaron los explosivos y el
tren en el que colocaron las mochilas: tardaron exactamente dos minutos
en hacer este recorrido.
Una vez en el andén, y después de tomar fotografías del interior y
exterior de la estación, Del Olmo, Sánchez y el resto de la comitiva se
subieron en el primer vagón del tren que aquella mañana salió a esa
misma hora rumbo a Atocha. Eran las siete en punto. Cuarenta minutos
después, y ante la mirada atónita de los pasajeros -algunos, ante el
revuelo que suscitó la presencia de policías y escoltas preguntaban
asustados si estaba pasando algo-, el tren llegaba a la estación de
Atocha. Del Olmo y Sánchez, que habían pasado parte de ese trayecto
dentro de la cabina del maquinista, se bajaron del primer vagón, no sin
antes observar y ordenar fotografiar los maleteros donde los asesinos
colocaron las bolsas que hicieron volar los trenes.
Ahora, en helicóptero
Una vez en Atocha, recorrieron el andén, subieron y bajaron por las
escaleras mecánicas, se pararon ante las cámaras de vigilancia y,
posteriormente se dirigieron a la zona de embarque del AVE, donde está
situado el centro de pantallas. Entonces los periodistas les perdieron
de vista. A las diez y diez dieron por concluida la reconstrucción de
los hechos. Habían pasado cuatro horas desde que llegaron a la estación
de Alcalá de Henares.
Previsiblemente, en los próximos días el juez y la fiscal realicen una
reconstrucción aérea de los escenarios del crimen para comprobar la
situación de los trenes en el momento en el que estallaron las bombas y
si la intención de los terroristas era hacer saltar por los aires la
estación de Atocha.
Fuente: ABC
20.05.05
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