Seguridad de la Información y Protección de Datos
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«Piratas» en la Asamblea
de Madrid
La Cámara
autonómica se ve obligada a modificar su sistema informático para
impedir la descarga, por parte de empleados y diputados, de fotos,
vídeos y música de Internet, ya que colapsa el sistema
El
trabajador madrileño es feliz. Al menos, esto es así, si se hace caso a
Caldera y a la reciente encuesta que ha presentado su Ministerio, el de
Trabajo, en la que se dice que nueve de cada diez empleados españoles
están satisfechos con su empleo. Pero que tenga cuidado el ministro
porque esta quimera se le puede venir abajo, al menos en lo que respecta
a Madrid. La responsabilidad, del Parlamento autonómico. La Cámara
regional ha decidido decir ¡basta! y acotar el grifo del ciberespacio a
trabajadores y empleados públicos, o lo que es lo mismo, a los
diputados. A buen seguro que esto provoca que el grado de satisfacción
con el trabajo se venga abajo. El motivo de peso no es otro que el
número de descargas que se hacen desde Internet a los ordenadores
personales con vídeos, fotografías y canciones que pululan colgados a su
antojo en todo tipo de páginas web.
Por todo
ello, la Asamblea de Madrid ha decidido cortar por lo sano y ponerle
puertas con sus correspondientes cerrojos al ciberespacio. Desde
el pasado viernes opera en la red institucional el denominado
«cortafuegos», ejecutado por los técnicos de la Cámara, que impide que
se sigan llevando a cabo estas prácticas, según indicaron fuentes de la
Asamblea. El último o más bien penúltimo colapso de la línea se produjo
hace poco cuando se trataba de acceder a internet y la red no daba más
de sí. Consecuencia, el acceso se hace muy lento e incluso llega a
provocar la caída de la línea.
El canal
por el que llega la información tiene una capacidad limitada y cuando
esta excede a lo que es capaz de soportar, funciona mal. Sería lo mismo
que ocurría cuando la cantidad de agua que conduce una tubería es mayor
que su volumen, al final acaba por estallar.
Curiosamente, el día de Pleno, los jueves, la línea funciona «a
pedales», es decir, que va muy lenta. Es ése día cuando más gente acude
a la Asamblea, ya que, además de los trabajadores, están los 111
diputados con sus respectivos ordenadores portátiles.
Lo que
debería ser una excepción se ha convertido en la norma de
funcionamiento. Sus señorías acuden a los plenos con su ordenador
portátil que despliegan en el escaño. Algunos revisan textos o
documentos que no les ha dado tiempo a acabar en el despacho, pero hay
otros que navegan absortos en los mundos de internet. Entretanto,
aciertan a escuchar o tal vez incluso a ver a algún compañero que dice
no se qué cosa sobre qué asunto. El antecedente más grave que se vivió
en el hemiciclo relacionado con los ordenadores y el correo electrónico,
se refiere al visionado de un vídeo porno por un diputado popular la
pasada legislatura. Hay que dejar claro que no se puede estigmatizar
a todo el mundo por el mal uso que puedan hacer algunos del material
público.
Los
técnicos tienen varias formas de impedir la generalización de este tipo
de prácticas. Existen las denominadas directivas de seguridad, que los
expertos se encargan de poner en marcha en los ordenadores de los
clientes y que impiden que las descargas de la red. El «cortafuegos»
se organiza a través del servidor –máquina encargada de gestionar y
distribuir la información– y supone dar la orden que desde la
computadora fulanita a la menganita no puedan recibir el tipo de
datos prohibidos por los técnicos y que reclaman los usuarios. Al
igual que existen dispositivos antivirus, se pueden poner en marcha
otros que conviertan los archivos de fotos, vídeo o audio en un mensaje
de texto que informa al que está aporreando el teclado que no puede
acceder a esa información, e incluso si se quiere, algún otro más
contundente.
Las
fuentes informantes precisaron que han remitido una queja a la compañía
encargada de gestionar el sistema, por el mantenimiento que está
llevando a cabo. En cualquiera de los casos, los técnicos de la Cámara
están preparando un informe para poder ampliar la capacidad operativa
del sistema. Las máquinas es lo que tienen, que al final sólo hacen lo
que les pides. Miércoles, 18 de mayo de 2005
Fuente: La Razón
18.05.05
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