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Miércoles, 25 de mayo de 2005


Seguridad de la Información y Protección de Datos

«Piratas» en la Asamblea de Madrid

La Cámara autonómica se ve obligada a modificar su sistema informático para impedir la descarga, por parte de empleados y diputados, de fotos, vídeos y música de Internet, ya que colapsa el sistema

 

El trabajador madrileño es feliz. Al menos, esto es así, si se hace caso a Caldera y a la reciente encuesta que ha presentado su Ministerio, el de Trabajo, en la que se dice que nueve de cada diez empleados españoles están satisfechos con su empleo. Pero que tenga cuidado el ministro porque esta quimera se le puede venir abajo, al menos en lo que respecta a Madrid. La responsabilidad, del Parlamento autonómico. La Cámara regional ha decidido decir ¡basta! y acotar el grifo del ciberespacio a trabajadores y empleados públicos, o lo que es lo mismo, a los diputados. A buen seguro que esto provoca que el grado de satisfacción con el trabajo se venga abajo. El motivo de peso no es otro que el número de descargas que se hacen desde Internet a los ordenadores personales con vídeos, fotografías y canciones que pululan colgados a su antojo en todo tipo de páginas web.

Por todo ello, la Asamblea de Madrid ha decidido cortar por lo sano y ponerle puertas con sus correspondientes cerrojos al ciberespacio. Desde el pasado viernes opera en la red institucional el denominado «cortafuegos», ejecutado por los técnicos de la Cámara, que impide que se sigan llevando a cabo estas prácticas, según indicaron fuentes de la Asamblea. El último o más bien penúltimo colapso de la línea se produjo hace poco cuando se trataba de acceder a internet y la red no daba más de sí. Consecuencia, el acceso se hace muy lento e incluso llega a provocar la caída de la línea.

El canal por el que llega la información tiene una capacidad limitada y cuando esta excede a lo que es capaz de soportar, funciona mal. Sería lo mismo que ocurría cuando la cantidad de agua que conduce una tubería es mayor que su volumen, al final acaba por estallar.

Curiosamente, el día de Pleno, los jueves, la línea funciona «a pedales», es decir, que va muy lenta. Es ése día cuando más gente acude a la Asamblea, ya que, además de los trabajadores, están los 111 diputados con sus respectivos ordenadores portátiles.

Lo que debería ser una excepción se ha convertido en la norma de funcionamiento. Sus señorías acuden a los plenos con su ordenador portátil que despliegan en el escaño. Algunos revisan textos o documentos que no les ha dado tiempo a acabar en el despacho, pero hay otros que navegan absortos en los mundos de internet. Entretanto, aciertan a escuchar o tal vez incluso a ver a algún compañero que dice no se qué cosa sobre qué asunto. El antecedente más grave que se vivió en el hemiciclo relacionado con los ordenadores y el correo electrónico, se refiere al visionado de un vídeo porno por un diputado popular la pasada legislatura. Hay que dejar claro que no se puede estigmatizar a todo el mundo por el mal uso que puedan hacer algunos del material público.

Los técnicos tienen varias formas de impedir la generalización de este tipo de prácticas. Existen las denominadas directivas de seguridad, que los expertos se encargan de poner en marcha en los ordenadores de los clientes y que impiden que las descargas de la red. El «cortafuegos» se organiza a través del servidor –máquina encargada de gestionar y distribuir la información– y supone dar la orden que desde la computadora fulanita a la menganita no puedan recibir el tipo de datos prohibidos por los técnicos y que reclaman los usuarios. Al igual que existen dispositivos antivirus, se pueden poner en marcha otros que conviertan los archivos de fotos, vídeo o audio en un mensaje de texto que informa al que está aporreando el teclado que no puede acceder a esa información, e incluso si se quiere, algún otro más contundente.

Las fuentes informantes precisaron que han remitido una queja a la compañía encargada de gestionar el sistema, por el mantenimiento que está llevando a cabo. En cualquiera de los casos, los técnicos de la Cámara están preparando un informe para poder ampliar la capacidad operativa del sistema. Las máquinas es lo que tienen, que al final sólo hacen lo que les pides. Miércoles, 18 de mayo de 2005

Fuente: La Razón
18.05.05

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