- Menú -

HOME

Noticias...
Se busca...
Eventos...
Legislación...
Bibliografía...
Artículos...

> MAPA del WEB <

Su opinión...

Envíenos la noticia o el comentario que desee.

 

 

Noticias Profesionales

  

Noticias

Miércoles, 25 de mayo de 2005


Seguridad Medioambiental y Protección del Entorno

Red Eléctrica de España ya ha instalado salvapájaros en 600 kilómetros de cables

Son espirales de plástico reflectante que cuelgan de los cables para avisar a las aves de la presencia de los tendidos. La compañía está instalando, además, plataformas de anidamiento para que las aves ubiquen sus nidos lejos de los puntos de electrocución

 

Cinco millones de aves perecen cada año en Estados Unidos tras colisionar contra torres de telefonía. Cinco millones... por lo menos, porque el Servicio de Pesca y Vida Salvaje de aquel país estima que esa cifra podría elevarse hasta los cincuenta. En Estados Unidos existen actualmente 85.000 torres de telefonía, televisión y radio. Es más, cada año se añaden 7.000 torres nuevas al parque existente, según la organización conservacionista American Bird Conservacy, que acaba de publicar un informe en el que documenta colisiones de aves de 230 especies distintas (la cuarta parte de todas las especies presentes en aquel país).

Foto: La Razón

Pero el problema de los «obstáculos aéreos» no es, ni mucho menos, exclusivo de los Estados Unidos. En nuestro país, según la Sociedad Española de Ornitología, mueren cada año, como consecuencia de colisiones contra cables eléctricos o sencillamente electrocutadas, 30.000 aves. El mes pasado, por ejemplo, fueron localizados cuatro cadáveres de avutarda (Otis tarda) electrocutados en Llanos de Cáceres y Madrid. Y estamos hablando de una de las joyas de la avifauna española. Porque la avutarda es el ave voladora más pesada del Planeta, más que el buitre, el cóndor o el águila imperial (Otis tarda puede pesar hasta quince kilos). En fin, una joya natural ibérica de la que sólo restan en nuestro país 23.000 ejemplares (hay menos de 50.000 en todo el mundo).

Pues bien, para proteger a las aves de la invisibilidad de los tendidos y asimismo para hacer posible la convivencia de torretas, cables y avifauna, Red Eléctrica de España (REE), la empresa pública que gestiona la red de transporte de electricidad en nuestro país, está poniendo en marcha varios planes de señalización de cables y acondicionamiento de torretas en los considerados «puntos negros» de su red, allí donde el anidamiento «furtivo» o las colisiones son más frecuentes. Así, a estas alturas, la empresa ya ha instalado «salvapájaros» en 600 kilómetros de su cableado (los «salvapájaros» –término acuñado por la propia compañía– son pequeñas espirales de plástico que jalonan los cables más peligrosos para hacerlos más visibles a los ojos de las aves). Según Jorge Roig, jefe del departamento de Medio Ambiente de REE, «todos los puntos negros de los que tenemos conocimiento los señalizamos».

Foto: La RazónLa empresa está trabajando en «laboratorios de envejecimiento de materiales» con diversos modelos (formas, colores) de salvapájaros. Uno de los objetivos, apunta Roig, «es averiguar qué color resiste más la degradación del tiempo». Otro, «sustituir el PVC por otro plástico» (los salvapájaros que emplea la compañía –diez euros la unidad– son de policloruro de vinilo, un material que los ecologistas consideran muy contaminante y sobre el que Roig también es explícito: «Resiste bien la intemperie pero no nos gusta emplear- lo»). REE, que fue en su momento la primera empresa del mundo dedicada «en exclusividad» al transporte de electricidad y a la operación de sistemas eléctricos, comenzó a instalar estos ingenios en sus cables allá por 1989. Actualmente, además, está ensayando «disuasores de anidamiento», grupos de varillas que tratan de evitar que las cigüeñas y otras aves instalen sus nidos en ciertos puntos de sus torretas, allí donde pueden electrocutarse o entorpecer los trabajos de mantenimiento. En esa línea, la empresa ha emprendido también la instalación de plataformas de anidamiento para «animar» a las aves a que aniden allí donde haya menos peligro. Sólo en la línea Almaraz-Guadame, en el valle de Alcudia (Ciudad Real), en apenas doce torres de alta tensión en las que se han instalado estas plataformas, hay ya 33 nidos de cigüeña, «ave testaruda» que, según Roig, «cuando se propone anidar en una torreta no para hasta que lo consigue». En fin, que, para «ordenar» tanto anidamiento –la población de cigüeña blanca se ha duplicado en nuestro país en los últimos diez años– REE está instalando estos ingenios en los «puntos negros» de su red, práctica que los ecologistas ven con buenos ojos, si bien señalan, no obstante, cierta insuficiencia (en España hay 33.000 kilómetros de tendidos y «aún queda mucho por hacer. Es más, en algunos casos la solución pasa por soterrar la línea», según Blas Molina, biólogo de la Sociedad Española de Ornitología).

Según el equipo de investigación de Águila Perdicera de la Universidad de Barcelona, durante los años noventa las electrocuciones han sido la principal causa de muerte del águila perdicera (Hieraaetus fasciatus), especie de la que ya sólo quedan 1.500 parejas en toda España (el dato es del Libro Rojo de las Aves de España, editado en 2004 por el ministerio de Medio Ambiente). La SEO ha elegido al águila perdicera «Ave del año 2005».

Fuente: La Razón
19.05.05

Noticias relacionadas:

* Más de 30.000 aves mueren cada año en una telaraña de cables eléctricos (05.05.05)

© BELT.ES  Copyright. Belt Ibérica, S.A. Madrid - 2004. belt@belt.es