Seguridad Pública y Protección Civil
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Testimonios desde la zona
del atentado
'Como todos los
fuegos artificiales a la vez; los cristales volaban'
Vecinos y
trabajadores del barrio de Simancas de la capital se debatían esta
mañana entre el pánico, la curiosidad y la necesidad de llamar por
teléfono a sus familiares tras la explosión. "¡Que sí, que estoy
bien!" o "¿Lo has escuchado? ¡Vaya susto más grande!" eran frases
compartidas de boca en boca.

Elena,
empleada de una empresa de telecomunicaciones del Edificio Aragón, un
inmueble en el que trabajan unas 200 personas enfrente del lugar del
suceso, explicaba: "Nos hemos llevado un susto tremendo. Yo
estaba entrando en el edificio cuando me he encontrado con un policía en
la puerta y gente bajando las escaleras. Entonces se ha escuchado un
ruido ensordecedor".
"Era como si hubieran puesto todos los fuegos artificiales de un día
a la vez", continúa su relato asustada, con lágrimas en los ojos
producto de la "tensión", mientras sigue las novedades del suceso en la
televisión de una cafetería cercana. "He visto cristales volando y una
gran columna del humo. Nos han trasladado al parque y no sabemos cuándo
podremos entrar", añadía.
Ese parque del que hablaba Elena, el Parque Quinta de los Molinos, se ha
convertido en un hervidero. Numerosos empleados evacuados de sus lugares
de trabajo, curiosos, periodistas y fuerzas de seguridad se concentraban
en sus jardines, la mayoría con el teléfono móvil en la mano para
tranquilizar a familiares y amigos. Algunos, hartos de la espera,
buscaban un trayecto alternativo a sus trabajos, a los que no podían
acceder por las calles acordonadas, incluso saltando las vallas y
muros del recinto.
Fernando, un trabajador de la zona que se encontraba en el bar 'La
Hiedra' de la Calla Alcalá, a apenas 50 metros del lugar del coche
bomba, explicaba: "Estaba tomando café como cada día, y no dejábamos de
ver pasar furgonetas de la Policía. Yo creía que era una película o un
capítulo de 'El comisario', cuando de repente se oyó la explosión. Fue
tremendo. ¡Fíjate que se cayó hasta la tapa del aire acondicionado!. No
hemos podido salir del bar hasta las 11.00 horas".
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Restos
de la furgoneta que ha hecho explosión en el barrio de San
Blas |
Explosión en plena evacuación
Trabajadores de una empresa de electrónica de la calle Rufino González
indicaron que nadie les previno. Únicamente, explicó uno de los
trabajadores, "la voz se corrió entre los compañeros para que no nos
moviéramos de las oficinas".
La explosión del coche bomba se produjo en pleno desalojo del
Edificio Aragón, el más afectado, un inmueble que alberga
concesionarios de automóviles de las marcas Opel y Land Rover, así como
sedes de la empresa de telemarketing Bouncopy, de Citibank y de Unisono
Soluciones.
Según un trabajador del concesionario de Bruselas Motor 4x4, la
explosión ocurrió justo a la hora a la que abren la oficina. "Un poco
después de llegar empezaron a desalojarnos y en ese momento tuvo lugar
la explosión, sin que por el momento sepamos si hay heridos. Desde
luego, en los dos concesionarios de Land Rover no hay ningún empleado
herido y, en el de Opel creo que tampoco, porque además ellos entran más
tarde que nosotros a trabajar", asegura este trabajador, informa Esther
Mucientes.
Una representante de CCOO en el comité de empresa de Unisono, del
edificio Aragón, relató que pudieron ver desde la cuarta planta, minutos
antes de la explosión, cómo la policía instalaba un cordón de
seguridad en la calle, pero no lo atribuyeron a la posibilidad de un
atentado terrorista. Poco después, una responsable de la compañía fue
alertando planta por planta de la situación, advirtiendo de que "no se
trataba de una broma", y explicando que el desalojo sería ordenado y
planta por planta.
'No nos dio tiempo a salir'
Los empleados de los pisos primero y segundo pudieron salir a la calle.
Cuando desalojaban los de los pisos superiores tuvo lugar la
deflagración, cuya onda expansiva empujó al interior del edificio a
algunas personas que intentaban salir en ese momento. Al parecer,
ningún trabajador del edificio resultó herido pero sí se produjeron
crisis de ansiedad, según aseguraron las mismas fuentes. Ana, una
empleada de Unisono, que tuvo que ser atendida por el Samur de una
crisis de ansiedad, explicó temblando que "estábamos en una reunión y
nos han venido a desalojar" y "no nos ha dado tiempo de hacer
nada, porque en ese momento ha estallado el coche. Lo que
más me ha impresionado es el ruido de la explosión".
El propietario de un taller de la calle Rufino González, Antonio De Gea,
explicó que él y otros dos empleados estaban trabajando cuando han oído
la explosión, "que ha reventado los cristales y las puertas". "Al
momento nos asomamos y vimos varios coches ardiendo y muchísimo humo,
la policía nos dijo que no había ningún herido grave pero que no
saliéramos del taller porque podría haber una segunda explosión",
señaló De Gea.
Otra trabajadora de una tienda de electrónica situada junto al lugar del
atentado, que también se encontraba dentro del edificio por consejo de
la policía, coincidía en que desde las ventanas destrozadas "se
apreciaba muchísimo humo y varios coches ardiendo". "La
policía nos ha dicho que no salgamos del edificio porque puede haber una
segunda bomba", señaló también esta trabajadora.
'Temblaban todos los cimientos'
Millán, de 24 años, ha tenido un despertar de lo más abrupto. Este
estudiante estaba durmiendo en su casa de la calle Iquitos cuando se
produjo la explosión. "¡Pumba, y para arriba!", explica. "Me desperté
sobresaltado y encontré a mi madre histérica, por lo que pensé que le
había pasado algo", relata, y añade: "Sonó una explosión como no había
oído en mi vida. ¡Hasta temblaron los cimientos!". Otra vecina del
inmueble cuenta: "Estaba en la cocina tomando un café de pie y con el
susto tiré la taza y el café llegó hasta el techo".
A otro residente de la zona, Javier, residente en la calle Alcalá, la
explosión le ha sorprendido en casa. "Lo que más me impactó fue como
vibró el suelo. Intenté salir del edificio por el garaje porque tengo
que hacer un encargo en Torrejón, pero no dejaban salir", relata.
"Menos mal que hoy he llegado antes al trabajo, porque la entrada al
edificio está justo enfrente del lugar de la explosión", relataba Adrián
Flavio, conserje de un edificio de la calle Miami. "Estaba entrando al
portal cuando he oído el estallido. Han salido todos los vecinos, muy
afectados, histéricos, algunos incluso llorando".
Esther Sebastián trabaja en una empresa publicitaria situada en la calle
Albasanz, muy cercana a la zona. Salió de la estación de metro de
Suanzes sobre las 9.20 horas y vio algún policía pero la zona sin
acordonar. La explosión le ha sorprendido en su oficina. Ella y sus
compañeros han escuchado un ruido muy fuerte pero no han pensado en ETA,
sino en un posible "derrumbe en un edificio en obras", informa Virginia
Hernández.
Fuente: El Mundo
25.05.50
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