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Miércoles, 25 de mayo de 2005


Seguridad Pública y Protección Civil

La Torre Windsor desaparecerá en noviembre

Casi 100 días después del incendio, la colocación de una cuarta grúa ha aligerado los trabajos de desmontaje, por lo que se acortan los plazos. Además, el Gobierno espera firmar esta semana el aval con la familia Reyzábal por 21 millones de euros, tres más de lo que estaba presupuestado

 

El edificio Windsor empieza a ser una sombra del gran rascacielos que fue. Casi 100 días después del incendio que lo destruyó, el inmueble ha perdido ya siete plantas, convertidas ahora en escombros, y los equipos de desmontaje trabajan a un ritmo mayor del establecido en el Plan municipal.

«Se ha montado una cuarta grúa en el edificio, por lo que se han constituido dos equipos que duplican la capacidad de desmontaje que teníamos», explican fuentes de la Concejalía de Urbanismo.

A esta velocidad, el Windsor podría ser un solar a finales de octubre o principios de noviembre (algo más de un mes antes de la fecha anunciada), pero nadie quiere dar un periodo exacto ni mucho menos hablar del nuevo Windsor. «Ahora debemos centrarnos en los trabajos que se están realizando y en la seguridad de los trabajadores», insisten las mismas fuentes.

La empresa está cumpliendo con el trámite encargado, por lo que el Ayuntamiento prepara ya los papeles para empezar a pasar las facturas a la familia Reyzábal, propietaria del rascacielos.

«El convenio para presentar los avales necesarios para hacer frente al coste del desmontaje podría firmarse esta semana. Los propietarios del Windsor nos pidieron un poco más de tiempo para realizar unos informes y ahora estaban con una consulta de tipo fiscal. Pero no hay ningún obstáculo para firmar», explica la concejala de Urbanismo, Pilar Martínez.

Foto: Belt Ibéirca

Además, el acuerdo al que han llegado el Ayuntamiento y la familia Reyzábal es preparar un aval para hacer frente a un desembolso de 21 millones de euros, a pesar de que el presupuesto municipal para la demolición y traslado de residuos era de 17,5 millones de euros.

«Hemos dado estos 3,5 millones de euros de margen para estar prevenidos por si hay alguna modificación en el presupuesto», aclaran los responsables subsidiarios de la lenta desaparición del edificio del paisaje de Azca.

La colocación de la cuarta grúa ha permitido que se pongan a trabajar cuatro barquillas, como se conoce en el argot a las jaulas que se cuelgan de los brazos articulados, que se encargan de ir moliendo, trozo a trozo, el esqueleto del coloso. Los 50 empleados responsables de la demolición del Windsor, que trabajan en turnos para cubrir las 24 horas, se han dividido en dos equipos en las alturas para cortar y trasladar el amasijo de hierro y, de paso, reducir el tiempo que le queda al rascacielos siniestrado de estar en pie.

Un carril abierto

El Ayuntamiento trabaja para ir acabando con los flecos del incendio. Listo el acuerdo económico, a falta de las firmas, y acelerando el proceso de demolición, sólo resta abrir al tráfico la zona, que ha cortado uno de los flujos circulatorios más importantes de la capital. «En septiembre se habilitará un carril de bajada al paseo de la Castellana. Estará situado en el espacio más alejado del edificio», añadió la concejala de Urbanismo.

Los pasos iniciales para ir menguando el edificio fueron muy lentos. El primer reto al que se enfrentaron los trabajadores fue a la grúa que colgaba de la última planta del Windsor y que, durante el incendio, se convirtió en la peor pesadilla de los responsables municipales. La sola posibilidad de que cayera arrastrando parte del inmueble aterrorizaba a todos, pero sobre todo a los dueños del Corte Inglés que veían peligrar la cúpula que une a los grandes almacenes con el edificio.

El segundo peligro que se presentaba era el amasijo que rodeaba la planta 17. Los responsables de la demolición lo calificaron como de «riesgo inminente de caída». Desde las jaulas sujetas por las grúas y con sopletes y lanzas térmicas en mano, los 50 empleados se han ido comiendo los residuos hasta hacerlo desaparecer.

Fuente: El Mundo
20.05.05


Especial Torre Windsor

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